Ahora que tanto se habla, divulga y escribe sobre la guerra civil española y sobre la “memoria histórica”, al fin conocemos la intrínseca relación entre Stalin y la república española, sobre todo años después de la caida de la URSS y la apertura de los archivos secretos de la KGB.
Con la sublevación militar la guerra no se trató de algo meramente “español”. Hacia ya algún tiempo que se sospechaba que decenas de agentes de la antigua KGB, la NKVD, con Alexander Orlov a la cabeza, pululaban por España viendo las posibilidades de una revolución marxista en nuestro país, ya que Stalin, dada cuenta de la imposibilidad de extender el comunismo por su frontera occidental, se percató de que España podía ser la puerta de expansión de ese comunismo internacionalista por el occidente europeo.
Así las cosas, el 18 de Julio de 1936 un sector importante del ejército español se alza en armas contra la república española, sobre todo después del triunfo del Frente popular en las elecciones legislativas de 1936 y la escalada de violencia que se produjo en los meses de Mayo, junio y sobre todo julio del 36. Pues bien, España quedó dividida, al igual que el ejército, en dos zonas bien distintas.

Los envios militares soviéticos incluyeron blindados como el carro T-26 del modelo 1933, del que fueron suministrados a España unos trescientos que en 1939 quedaron obsoletos
Pues bien, España quedó dividida, al igual que el ejército, en dos zonas bien distintas. Si bien la actitud de la comunidad internacional fue la no intervención, en la práctica no fue así la de los sublevados, con Franco a la cabeza, buscaron apoyos en las potencias fascistas europeas, Italia y Alemania, y la república, viendo que las dos grandes democracias continentales, Francia e Inglaterra, decidieron no intervenir, hicieron lo propio con la URSS.
Este documento que reproduzco a continuación, fue un artículo escrito en 1953 durante su exilio en Méjico por el que fuera destacado dirigente del PSOE y ministro de la marina y el aire durante el gobierno de Negrín, Indalecio Prieto.
Como se puede ver, Prieto resume en pocas páginas como operaron los dirigentes del partido comunista francés y que pasó con el oro del banco de España, que durante muchos años se rumoreó sirvió para pagar la ayuda militar soviética, si bien esta únicamente se tradujo en los tres años que duró la guerra en poco mas de 1000 aeronaves, 850 carros de combate (la mayoría T-20 y solo un centenar de los modernos T-32), 1800 piezas de artillería, 400.000 armas ligeras (fusiles, ametralladoras y morteros) y 50.000 toneladas de munición, todo ello enviado a cuentagotas, previo pago de las correspondientes cantidades de dinero.
Como es de suponer, todo este material bélico no se corresponde en absoluto con el montante total de oro de las reservas españolas, que ascendía a unos 518 millones de $ de la época (España contaba con una de las reservas de oro más importantes de Europa).
El relato revela una verdad que los dirigentes estalinistas se empeñaron en ocultar durante muchos años…
“Afirmo -he dicho refiriéndome a los apoyos que recibimos en el curso de la guerra- que pueden anular o amortiguar nuestra gratitud los aspectos lucrativos del auxilio de la URSS y de los partidos comunistas que la secundaban. Véanse estos ocho puntos que dejé sentados en 1939 y que nadie ha desmentido:
- El partido comunista francés había administrado, para compras de material de guerra, dos mil quinientos millones de francos entregados por Negrín, sin que la administración de esos fondos la hubiese controlado, poco ni mucho, ningún funcionario del estado español.
- El partido comunista francés había retirado para mí, quizá como beneficios de intermediario, cantidades considerables del dinero entregado por Negrín.
- La propaganda pública primero, y clandestina después, del partido comunista francés se costeaba con dinero así extraído del estado español, pues el auxilio de la III Internacional eran nulos y el producto de las cotizaciones distaba muchísimo del gasto enorme de esa propaganda.
- Ávido de dinero, el partido comunista francés, rectificando posteriormente sus liquidaciones por nadie examinadas, reclamaba con frecuencia mayores sumas de dinero a los señores Negrín y Méndez Aspe (este último ministro de Hacienda).
- El espléndido diario comunita “Ce Soir”, remedo del triunfante “Paris Soir”, se sostenía con fondos de los suministrados por Negrín.
- La flota, compuesta de doce buques, perteneciente a la France Navigation, era propiedad de España, pués con el dinero español se compraron todos los barcos. Sin embargo, los comunistas franceses, administradores de dicha Compañía, se negaron a devolverlos considerándolos suyos.
- Uno de dichos barcos, el “Winnipeg”, se flotó por el S.E.R.E. (Entidad de auxilio a los expatriados establecida por Negrín) para transportar exiliados a Chile, aumentando de esta manera los ingresos de los comunistas franceses, mediante el novísimo sistema de arrendar a alto precio a los españoles un buque que era propiedad de España.
- Parte del tesoro español sacado de nuestro territorio al evacuarse Cataluña estaba custodiado por comunistas franceses.
Fachada norte de la sede del Banco de España en la calle de Alcalá de Madrid. Las reservas de oro que se custodiaban en el edificio hasta 1936 fueron enviadas a la Unión Soviética durante la Guerra Civil española
En cuanto al lucro de Rusia el relato que aquí reitero es talmente asombroso. El 25 de Octubre de 1936 se embarcaron en Cartagena con destino a Rusia 7.800 cajas llenas de oro, amonedado y en lingotes, que constituía la mayor parte de las reservas de Banco de España.
Previamente el Sr. Negrín, como Ministro de hacienda (todavía no era presidente del consejo) obtuvo el acuerdo del gobierno y la firma del presidente de la República para un decreto autorizándole las medidas de seguridad que estimara indispensables en cuanto al oro del banco de España. Como miembro de aquel gobierno acepto mi responsabilidad por el acuerdo, aunque ni los demás ministros ni yo conocimos el propósito perseguido. Ignoro si llegó a conocerlo el entonces presidente del consejo, Francisco Largo Caballero.
Moneda de oro estadounidense de cinco dólares: Media Águila de 1914. Las reservas de oro del Banco de España se encontraban principalmente en forma de monedas, siendo muy abundantes las estadounidenses
El embarque se verificó con gran misterio. Si yo me enteré fue por pura casualidad, a causa de haber llegado a Cartagena para asuntos del servicio -era yo ministro de Marina y Aire- cuando el embarque se efectuaba bajo la dirección personal de los señores Negrín y Méndez Aspe. Cuatro empleados del banco embarcaron en el buque que conducía el precioso cargamento. No se les dijo a donde iban. Creyeron que desembarcarían en Port Vendres, Sete o Marsella y aparecieron en…Odessa. El 6 de noviembre llegaron con nuestro oro a Moscú. Y allí, ocurrió algo que también merece ser narrado.
Los funcionarios del Grosbank miraban y remiraban minutos enteros cada pieza y la repesaban una y otra vez. Los empleados del Banco de España, acostumbrados a gran celeridad en operaciones semejantes, no se explicaban tamaña lentitud, por la cual se invirtieron varios meses en el recuento. Pero dicha lentitud obedecía al deseo de justificar la permanencia en Rusia de quienes habían ido custodiando la mercancía. A toda costa se quería evitar su regreso a España para que no se divulgase el tremendo envío de oro. La familias de los funcionarios españoles se inquietaban por desconocer el paradero de estos, y para calmar su intranquilidad se las embarcó también, sin decirles a dónde iban, y se las llevó a Rusia.
La entrega del oro, tan meticulosamente pesado y medido había de concluir algún día, y concluyó. Los bancarios creyeron entonces que, terminada su misión, tornarían a España. Más sus reclamaciones en tal sentido ante nuestro embajador, D. Marcelino Pascua, eran inútiles. No se les consentía salir, estaban confinados con sus familias en Rusia.
Al cabo de 2 años, cuando la guerra se extinguía, el encargado de negocios, D. Manuel Martínez Pedroso, logró romper aquel confinamiento. Pero a los cuatro bancarios no se les repatrió. En España podrían hablar más de la cuenta. Y con objeto de evitarlo se les desparramó por el mundo. Uno fue a dar con sus huesos a Buenos Aires, otro a Estocolmo, otro a Washington y el otro a Méjico.
Al mismo tiempo desaparecían de la escena los altos funcionarios soviéticos que intervinieron en el asunto:
-El ministro de hacienda, Grinko.
-El director del Grosbank, Marguliz.
-el subdirector de dicho banco, Kagan.
-el representante del ministerio de Hacienda en dicho establecimiento de crédito, Ivanoski.
-el nuevo director del Grosbank, Martinson.
Todos cesaron en sus puestos, varios de ellos pasaron a prisión y el director del Grosbank, Grinko, fue fusilado.
Entre tanto, una revista gráfica, “La Urss en construcción”, dedicaba un número especial al aumento de las existencias de oro en Rusia, atribuyéndolo al desarrollo de la explotación de los yacimientos auríferos de dicho país. Era el oro español y Rusia no ha devuelto ni una sola onza”.
México D.F, Marzo de 1953
párrafo
Luis Núñez de Castro






















Bueno por lo que cuentas,esta es otra versión de los hechos.Aunque contada por otros historiadores no es asi.
Os aconsejaria leyeseis un poco más en profundidada éste link
http://es.wikipedia.org/wiki/El_oro_de_Mosc%C3%BA
Saludos.
Bueno, si está tomada de las memorias de Indalecio Prieto que fue uno de los protagonistas de los hechos me causa más veracidad de lo que pueda decir la wikipedia, sin embargo lo mejor es leer muchos libros de historiadores que aporten datos contrastados (no opiniones sectarias como por ejemplo el Sr.Reig Tapias) y hacerse uno una idea de lo que pasó.
Ricardo de la Cierva, Stanley Payne, Santos Juliá, Tuñón de Lara, etc. son buenas fuentes para irse haciendo idea de lo que pasó realmente.
De todas formas gracias por tu intervención
Saludos.
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