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Cuidar el idioma no significa frenar su evolución. Si hace 2000 años la gente hubiera cuidado escrupulosamente el idioma hoy todos hablaríamos latín.

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Ayer estuvimos hablando sobre los números ordinales, sin embargo solo hay que poner la tele y salir a la calle para darnos cuenta de los “palabros” que soltamos, sirvan los siguientes como ejemplo y así teniéndolos en cuenta, intentar corregir un poquito nuestra manera de hablar y escribir.

El otro día escuché a un amigo que decía que su hijo comía “a base de bien” haciendo referencia a que comía mucho. Esta forma es incorrecta ya que “a base de bien” no significa mucho aunque se le quiera dar este significado.

Esta semana he estado tan ocupado que no he dado “abasto”, forma correcta aunque muchas veces nos encontramos la forma incorrecta “a basto” como si fueran dos palabras.

Mi cuñado es feísimo pero no es “abobinable”, ya que correctamente debería ser “abominable”. Y eso que él siempre quiere estar “delante” y no “adelante”, ya que la primera indica estado (estar delante en una foto) y la segunda indica movimiento (dio un paso adelante).

Lo mismo que le regalo de mi sobri, que estaba “dentro” y no “adentro” ya que este segundo indica movimiento (entraremos adentro en un momento) y el primero situación “estamos dentro”.

Es lo mismo que cuando voy al fisioterapeuta, lo que me gustaría es que “me rascara” la espalda, y no “me arrascara”. Sin embargo en ambos casos siempre me deja hecho unos zorros.

Hay palabras que “aún” escribiéndose igual, aun pueden significar distinto. Cuando acentuamos la palabra “aún” nos estamos refiriendo a “todavía” mientras que si no lo acentuamos queremos referirnos a “incluso”.

Mi cuñado, el feo, no solo es abominable sino que es “basto”, que nunca se debe de confundir con “vasto”, la primera significa soez y ordinario, la segunda significa extenso (el imperio romano fue un vasto imperio).

Para aquellos amantes de la electrónica nunca hay que confundir una bobina con una bovina, ya que no quedaría bien instalar una vaca en nuestro receptor de radio. La bobina de hilo no se debe confundir con la res bovina.

Mucho se ha escrito sobre el carné o el carnet del partido, aunque ambas palabras son utilizadas habitualmente según la real academia de la lengua la primera, “carné” es la correcta”. (El carné del partido hizo que el mediocre acabara de ministro). Ocurre igualmente con la palabra “chalet” que en su españolización la palabra correcta es “chalé”.

El contra en vez de cuanto, que a veces (incluido yo) se escapa y se mete en frases como “contra mayor sea…” cuando lo correcto sería “cuanto mayor sea…” muchas veces inculcada en nuestro cerebro debido a que familiares cercanos la repetían asiduamente, igual que las famosas “cocretas” que tanto le gustaban a mi abuela, sin saber que era “croqueta” la manera correcta de decirlo.

Ahora en crisis no es extraño leer que estamos “el deflacción” cuando el realidad es deflación lo que todos padecemos en nuestras carnes, quizás sea porque nuestros políticos se han gastado nuestro dinero “deprisa” o “de prisa”, ambas formas son igual de correctas e igual de sinvergüenzas aunque la real academia de la lengua recomienda utilizar la primera.

Algunos, en su afán de partirse de risa dicen “destornillarse” al referirse a que su risa es superlativa, sin embargo la palabra está mal dicha ya que no es destornillarse de perder los tornillos, sino “desternillarse” de perder la ternilla.

Una palabra también muy utilizada últimamente es “falacia”, pero aunque se le han dado muchos significados hay que tener claro que su único significado aceptado es el de “Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a otro”, vamos más o menos lo que hacen “Los mercados”.

Algunas risas he levantado alguna vez entre eruditos de pacotilla al decir “freído” mientras entre carcajadas me recriminaban ante “mi ignorancia” al no saber el participio del verbo freír que según ellos era “frito”. Bien, para estos incultos eruditos decir que la Real Academia de la Lengua acepta los dos participios del verbo freír: freído y frito.

Otro palabro muy utilizado es el de “gaseoducto”, cuando su forma correcta es “gasoducto”. Por eso me escandaliza que ya que la carrera de periodismo no es nada del otro jueves, por lo menos podían insistir en que los futuros periodistas utilizasen bien el idioma, porque sino para eso ya tenemos a la Belén Esteban.

El verbo haber a veces nos juega malas pasadas, sobre todo si vamos deprisa y dejamos que el cerebelo sea el que ponga las letras mientras pensamos el contenido de lo que escribimos, por eso no es raro encontrarse al repasar los escritos un “hay” cuando lo que en realidad queríamos es poner “ay” (exclamación cuando te pisan un pie), o poner halla a la hora de querer poner haya, errores que son utilizados luego por los mamporreros para desacreditar textos que no comulgan con sus ideologías, tachando de ignorante a aquella persona que, por escribir mucho y deprisa sin tener tiempo para revisar el dedo maldito le jugó una mala pasada. Decir que halla se refiere al verbo hallar, es decir encontrar mientras que haya es del verbo haber.

Todos sabemos como suben los precios, sobre todo cuando nos metieron en la engañifa del euro a base de muñequitos de plastilina diciendo que todo costaría lo mismo y mentira macabea, todo subió un 66%, eso se ni más ni menos que una “inflación” galopante y no como muchos periodistas de pacotilla dice, “inflacción”, eso es erróneo a todas luces.

Hay que tener cuidado a la hora de utilizar “lapso” y “lapsus”, palabras que muchas personas piensan que significan lo mismo o incluso que son la misma palabra pero es totalmente erróneo. Cuando hablamos de un lapsus hablamos de un error, en un “lapsus” he podido poner halla en vez de haya, pero en un “lapso” a lo que nos referimos es a un transcurso o paso (un lapso de tiempo es un espacio de tiempo).

¿Y que decir de lo que me pude reír el día que mi primo le dijo a una amiga que estaba muy “libida” cuando el realidad lo que quería decir es que estaba “livida”. Libido con “b” significa deseo sexual mientras que livido con “v” significa pálido.

Hay palabras que se han introducido en nuestro idioma del inglés a capón. Una de ellas muy utilizada es la palabra sándwinch que en nuestro idioma se aceptó y se escribe tal cual.

A veces perdemos la cabeza y la “vertimos” en la basura, cuando la buena utilización manda que es el verbo “verter” el que debería utilizarse.

Para finalizar quiero hacer hincapié en un palabro que a mi modo de ver la real academia de la lengua ha acuñado erróneamente, ya que lejos de utilizarse no la utiliza nadie, ni la utilizará aunque se refiera a un acto que habitualmente hacemos todos nosotros, y es el hecho de “zapear”, que así grosso modo seguro no nos suena pero si digo que es la manera correcta de hacer “zapping” entonces ya lo entendemos, y por lo tanto supongo que dentro de X años será aceptada en nuestro idioma, como tantas y tantas otras que pasarán al ostracismo para que, dentro de unos cuantos cientos de años, el idioma que hoy conocemos como español no lo reconozca ni la madre que lo parió.

Pericogonoperro.

2 Responses to “Curiosidades lingüísticas II”

  1. ZACARIAS dice:

    Otra es confundir “haber” con “a ver”.

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