
FELIZ 2011, donde la gula gastronómica no se acaba la noche del 31 de diciembre, sino que se prorroga al día 1... Que tu barriga lo soporte
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Buff… son casi las 12 y dentro de un par de horas nos hemos de ver delante de la mesa del hijo de la suegra en donde un batallón de comida nos espera para ser engullida, pero uno piensa “no puedo más”, anoche me cené lo que no había en los escritos, entre los entrantes y los langostinos, la carne el pescado y demás viandas uno tuvo que hacerle unos agujeros al cinturón, y digo esto para aquellos que de cinturón van tirando porque yo señores desde la navidad, he visto mucho más cómodo el pantalón con autoajuste, es decir, con una goma que se adapta al volumen abdominal que va incrementando día tras día desde el 24 hasta que anoche, la goma no dio más de si.
Anoche… entre copas de champagne o como ahora se ha de decir en una corrección política de cogértela con papel de fumar, “el cava” o la sidra, entre risas y el aguantar al cuñao de turno contando esos chistes absurdos de los cuales te tienes que reír si luego no quieres tenerla con la parienta… buff… comer, comer y comer pero ¿por qué todo lo tenemos que celebrar comiendo? Que si el turrón, que si el roscón o que si la torrija… para cada fiesta tenemos un postre que sabe rico pero engorda aún más, y siempre me he preguntado ¿por qué no engordará la lechuga y si el turrón? Entonces pienso en esa máxima que dice que “en esta vida hemos venido a sufrir” es más, pienso que somos tan tontos que si el turrón no engordase y la lechuga si, suspiraríamos por comer ensaladas.

Cava, una manera de hacer referencia y patria a algo parecido al champagne, todo por lo políticamente correcto. Menos mal que yo tomo sidra y no tengo conflictos de estado.
En fin, no nos desviemos… anoche brindé con la sonrisa forzada con mis suegros, personas curiosas donde los haya en donde han convertido eso del aparentar en un arte, una forma de vida, donde por mucho que digas o hagas siempre estarás subordinado a su hijo ese que se fue al Senegal o no se que país de cuyo nombre ni quiero ni pienso acordarme, su hijo cuyos pedos huelen a rosas y donde sus palabras levantan cátedra, ese hijo cuya realidad es que está más entrampado que un ludópata en Las Vegas pero que para ellos, es el campeón, con esos suegros que no pasa una frase sin que te digan lo poco que ganas o lo mucho que gana su “iluminado hijo”, y con estos hay que comerse las uvas sin atragantarse, ardua maniobra vive dios.
Y no hablamos de la pijo novia de otro de los hermanos de mi mujer, una pija de padres humildes de escasos recursos económicos, pija de Zara y colonia barata que le debe durar el bote de colonia dos “fumigaciones” porque señores, uno es capaz de olerla a 100 metros de distancia ¿será porque se baña en ese infecto perfume? Una mezcla de tabaco y motel de carretera que haría vomitar a una cabra, pero que gracias a la educación y el saber estar de uno tienes que decirla lo guapa que está, aunque parezca la morcilla reventona esa de Góngora, embutida en un vestido negro de un par de tallas más pequeñas de las que necesita, donde se le salen dos globos por el escote y se le marca un culo que no parece tener fin pero que sintoniza en perfecta armonía con mi suegra, que como ya he dicho es gran amante del arte del aparentar y no tener donde caerse muerta.
En fin, anoche lidié con este rebaño virtuoso, aguantando la experta batuta de mi suegro, marcando los cuartos, los medios y los enteros del reloj de la puerta del sol, como si en 45 años que llevo papeándome las uvas no hubiera aprendido ya a distinguir entre cuartos y enteros, pero bueno ¿quién soy yo para quitarle la ilusión a este hombre?

¿Como vendrá el 2011? la verdad es que nadie sabe como acabará pero si creo que tenemos bien claro como empezará
Y después de todo, de llegar a casa y tirarme en el sofá, sintiendo como si fuera una ballena varada, aplastado por mi propio peso y oliendo a una mezcla entre fritanga, sudor y como si me hubiera revolcado con la pija del Zara toda la noche, uno intenta llegar a la cama, pero a sabiendas que hoy tocaba repetición de la jugada, y de nada vale el pedir clemencia al tribunal alegando “atracón nocturno con alevosía y premeditación”, no, la condena es firme, y uno está condenado a repetir la fiesta pero esta vez en casa de la pija de Zara… San Apapucio bendito dame fuerzas.
Así que nada, deseando un Feliz Año Nuevo a todos los lectores de La Casa del Arce Rojo yo me despido que como un valiente me voy a preparar para el último maratón de comida sin piedad… ¿dije último? Dios mío, si aún queda el roscón de reyes…
Pericogonoperro.
P.D. Se trata de un ensayo humorístico en donde cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (gracias a los cielos).

















Con todas las subidas que vienen, si, desde luego que no estan dando el feliz año 2011 sin lugar a dudas.