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Drogas... de todo tipo y de todos los colores. ¿Verdaderamente los gobiernos quieren acabar con ellas? mi opinión es que no.

Las drogas entendidas como sustancias químicas (naturales o no) que modifican la percepción de la realidad han sido utilizadas por el hombre desde la noche de los tiempos. Aquellos primeros brujos y curanderos de las tribus ya conocían los efectos de ciertas plantas que, ingeridas en brebajes o aspiradas en forma de humo tras su combustión producían sensaciones extrañas, alucinaciones y sensaciones de dejadez, bienestar, pánico… sensaciones ficticias creadas artificialmente que ellos las tomaban como viajes al más allá o comunicación con sus dioses o espíritus.

Sustancias como el opio o la coca se llevan utilizando cientos, e incluso hasta miles de años pero no con los niveles y las intenciones con las cuales se empezó a utilizar en el siglo XX y actualmente en el siglo XXI.

El problema de las drogas no es en sí su efecto en el momento de su ingestión, sino el proceso de adicción que todas las drogas crean, adicción tanto a nivel físico como psicológico, efectos de adicción que convierten al drogadicto en un muñeco que será capaz de hacer cualquier cosa por una dosis, y desengancharse de la droga será un martirio chino. Por eso, por ese efecto de control que produce, aparte de los millones de euros que produce su ilegal venta y distribución, es por lo que en la actualidad los gobiernos están lejos de hacer nada serio por acabar con ella.

Todos conocemos las famosas “drogas legales”, son drogas blandas pero no por ello dejan de ser droga, y me refiero al alcohol y al tabaco, ver como personas tiran su vida por el desagüe por un vaso de vino o comprobar los corrillos de fumadores en las puertas de los comercios donde se está prohibido fumar, con esa cara de desesperación por echar una calada rápida antes de que el jefe les llame la atención, eso es drogadicción, porque cuando la droga te puede, estas supeditado a ella.

No hay que ir muy lejos para ver auténticos drogadictos. Gente que no puede aguantar una hora sin fumar saliendo a la puerta del trabajo en invierno a pasar frío por tomarse "la dosis" en forma de calada... eso es un drogadicto.

Otras drogas de las llamadas “ilegales”, desde el tradicional porro hasta los ácidos, los éxtasis, la heroína, la cocaína, y un largo etcétera de mierdas que la gente mete en su cuerpo por unos minutos de euforia para destrozarse el cuerpo y la mente son incluso más adictivas que las otras, acelerando aún más ese proceso de enganche y de destrozo mental, sin que el consumidor muchas veces pueda hacer nada… CONTROL, control de masas y avaricia económica es lo que se mueve tras este mundo.

Es asqueroso, por no decir otra palabra más fuerte, como las grandes compañías tabaqueras ven como pierden clientes en el primer mundo gracias a las leyes de protección contra el tabaco y sin pensárselo dos veces buscan clientes entre los más jóvenes del tercer mundo. Chicos de ocho años que no tienen donde caerse muertos, que no tienen que comer con un cigarro en la mano cortesía de la tabaquera de turno, donde se está regalando toneladas y toneladas de cigarrillos para crear, en un futuro próximo, una nueva cantera de potenciales clientes enganchados gracias al tabaco y a su desesperación al control de la multinacional, donde la gente dejará lo poco que tiene o se prostituirá laboralmente por jornadas interminables de trabajo por la “dosis” en forma de cajetilla.

Y todo esto con el beneplácito de los gobiernos, es más, los gobiernos son los primeros que se enriquecen con el tema de la droga, tenemos casos como el del Colombia y que nadie se engañe, es un país que vive en gran parte gracias a la droga de las mafias colombianas, porque el pobre agricultor cultiva la hoja de coca ya que le produce muchos más beneficios que plantar lechugas, y a él le da lo mismo plantar una que otra planta, y además las mafias ya se encargan de cuidarlos bien, de ahí que muchas veces los primeros que defienden a esta mafias sean estos agricultores que los ven como fuente de riqueza.

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Mientras los gobiernos hipócritas como el americano sueltan bombas y napalm por doquier para acabar con "las armas de destrucción masiva", los campos de opio y coca siguen tan campantes y tan frescos.

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El último caso vergonzoso ha sido Afganistán, en donde desde que las “fuerzas de liberación” que no se saben que narices hacen allí aterrizaron, la producción de opio se ha multiplicado por diez ¿Casualidad? Lo dudo, pero uno comienza a pensar mal y como decía mi abuela “Piensa mal y acertarás”.

Y mientras los gobiernos hipócritas como el americano bombardean países enteros justificándose en armas inexistentes o incluso en armas que ellos mismos han vendido a estos países, las plantaciones de droga siguen campando a sus anchas por todo el mundo, y recordemos que una plantación de droga tiene muchas hectáreas (1 hectárea aproximadamente es un campo de fútbol) y que no se puede esconder, y yo me pregunto “si verdaderamente se quisiera erradicar la droga del planeta ¿no se podrían bombardear con napalm estos cultivos y acabar con ellos de una vez?” Pero no, las bombas se reservan para bombardear pueblos y ciudades, las bombas se reservan para matar civiles colaterales, las bombas se reservan para aniquilar cañones de cartón piedra como los de Sadam, para eso siempre hay bombas, pero para acabar con las mafias de la droga, para eso, parece que no.

Y luego se cebarán con el camello de poca monta, con el drogata pasado de vueltas y de vez en cuando saldrán en la tele fotografiándose con el último alijo de droga incautado, calderilla de una mafia que gracias a la poca contundencia de los gobiernos siguen haciendo su agosto todo el año, solo de vez en cuando y muy de cara a la galería se habla de detenciones, pero si verdaderamente se quisiera acabar con la droga el camino no es el camello, ni el distribuidor, ni tan siquiera algún jerifalte mafioso, no, el camino iría en no tolerar países con plantaciones de droga, destruir el problema desde el principio y no esperar, como se está haciendo ahora, a que la droga llegue a la calle.

…pero eso parece no interesar.

Pericogonoperro.

One Response to “El timo de las drogas”

  1. Alvaro dice:

    Cuando no se quiere acabar con algo es precisamente porque no voy a mencionar quienes fijo que estan sacando tajada del tema.

    Sino sacaran tajada pues lo legalizarian, controlarian la venta y calidad de produccion y al menos pagarian impuestos.

    Pero no, como la parte del pastel llega a todos los sitios que tiene que llegar, pues evidentemente, ¿quien quiere acabar con la droga?, nadie.

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