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Sergio Pérez tendrá que demostrar el año que viene que es un buen piloto y que no solo se ha sentado en un Sauber gracias al dinerito.

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Ya hace unas semanas publicamos como el Sr.Sauber había despedido por la puerta trasera a un piloto como la copa de un pino llamado Pedro Martínez de la Rosa, en un acto de prepotencia sin límites el patrono de esta escudería de medio pelo que no es más porque ni los patrocinadores quieren venir a poner su sponsor a este coche blanco (ya que los trata a patadas, el sabrá), y que no está compitiendo en la cola con los Hispania y con los Lotus porque Pedro estuvo desarrollando, con muy pocos medios, un coche que de vez en cuando se comportaba medianamente competitivo como para estar en la parte media de la tabla.

El pago a estos servicios fue el despido, con un compañero de escudería llamado Kobayashi cuya única aportación al desarrollo del coche fue hacer un corta-pega del setup de Pedro de la Rosa, un conductor que solo hacía eso, conducir… el pago del Sr.Sauber fue no solo prescindir de los servicios de Pedro, sino de hacerlo de una manera digna de un cacique descerebrado.

Y lo que más molesta es que este señor alegue que el motivo de despedirlo fue “el bajo rendimiento de Pedro” que tenía que sacarle 1 segundo a su compañero Kobayashi, sin importarle que el coche no daba para más y que el japonés tampoco era manco, y que todos sabemos que una diferencia de 1 segundo en el mismo coche solo puede ser posible si la diferencia entre los pilotos es abismal, por ejemplo, si le damos un McLaren a Hamilton y otro a Bruno Sena (piloto de Hispania) a lo mejor no existe tan siquiera esa diferencia.

En el deporte cada vez manda menos eso, el deporte y más los intereses comerciales.

Pero cuando la sinrazón se hace con el espacio que debería ocupar la razón las excusas se vuelven estúpidas e hilarantes, cuando el motivo es la testosterona y no el cerebro las cosas que ocurren son como las que hemos visto, un despido de una persona que ahora marcas como Pirelli o la misma McLaren están buscando los servicios de Pedro como probador y desarrollador de su coche, aunque ya hemos oído a Pedro de la Rosa decir que él no quiere volver a ser, el año que viene, probador de nada, que quiere ser piloto de parrilla aunque tenga que pilotar una castaña pilonga.

¿Y cual ha sido el verdadero motivo de este comportamiento el Sauber? Ya lo anunciamos en su momento, el dinerito, pero incluso hasta este factor no justifica que a Pedro de la Rosa no se le haya permitido acabar la temporada en un Sauber, si lo comparamos con su sustituto, Nick Heidfeld que ha logrado hacer resaltar lo que parece que este cacique no sabía, que Pedro es un piloto chapeau y que, en la primera carrera donde le han sustituido este ha quedado muy por debajo del japonés… Ole Sr.Sauber.

Y dirá usted que la culpa de que no vengan los sponsores es culpa de Pedro, cuando nos han contado que la familia y amigos de Pedro, los señores Botín o incluso el dinero que traía Pedro en forma de marcas publicitarias eran tratadas a patas, expulsadas de los garajes por el caciquismo del Sr. Sauber ¿Cómo quiere usted atraer dinero? Pues ya hemos visto como, vendiéndose al primer piloto que viene con un fajo de billetes bajo el brazo.

Sergio Pérez, un piloto mexicano subcampeón de la GP2 se sentará en el coche blanco del Sr. Sauber el año que viene. Un piloto que aunque su currículm no es de los que tumban si tiene algo muy importante, la compañía mexicana Telmex que viene detrás con un montón de millones de euros, y en este deporte ya hemos visto que si mi abuelita viene con dinero suficiente, tendrá asegurada un asiento en un monoplaza, triste pero cierto.

Parece que los buenos pilotos sin padrino están abocados a acabar pilotando "estos" fórmula 1

Por eso a las jóvenes promesas del automovilismo se les tiene que encharcar las tripas de bilis, porque una carrera prometedora, un pilotaje perfecto, ganar carreras y carreras no sirve de nada porque siempre te adelantará por la derecha un hermanísimo, un niño mimado de millones o el amigo de vaya usted a saber quién.

Es una pena, pero una de las cosas que empiezan a notarse en este siglo XXI es que los mejores, los más preparados, los más cualificados están empezando a no llegar a la élite, copándose esta de la mediocridad del dinero, de la mediocridad del amiguismo y del dedo bobalicón.

Me ha hecho recordar el caso de una amiga mía jugadora de baloncesto donde fue apartada a un segundo plano a favor de la “chica” que estaba enrollada con el entrenador, donde la hicieron la vida imposible impidiéndole incluso llegar a la selección española por los amiguismos y favoritismos, una chica que salía en las revistas expertas como “indispensable” en su equipo que utilizó una pequeña lesión en la rodilla para apartarla de lo que podría haber sido una carrera triunfal, y esto me hace pensar cuantos y cuantas personas han sufrido esto, es más, pienso cuantos genios están en el mundo sirviendo pizzas en un telepizza o de cajeros en el Carrefour cuando si se hubieran valorado sus habilidades a lo mejor hubieran descubierto la cura del cáncer, o el motor de agua, mientras las “Belenes Esteban” se van multiplicando exponencialmente y llegan a ser famosos, ganando un pastón simplemente por ser los reyes de la mediocridad y la chabacanería.

En fin, no quiero divagar más, termino este artículo solamente diciendo que le deseamos desde La Casa del Arce Rojo lo mejor a Pedro Martínez de la Rosa y como a él, a todas las personas de este mundo que tienen que padecer la mayor pandemia de estupidez humana que se recuerda en los tiempos modernos, solamente comparable con aquella de la Edad Media, y menos mal que por lo menos ahora no se quema a la gente… aún.

Pericogonoperro

One Response to “El dinero: El mejor piloto de Fórmula 1”

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