Feed on
Posts
Comments

Trabajar, esforzarse, ser el mejor... nada de eso es comparable con el tener un buen padrino.

Incauto de mí me enseñaron de pequeño que para triunfar en la vida, conseguir un buen trabajo, destacar de los demás lo que había que hacer era trabajar mucho, esforzarse al máximo, conseguir saber más que los demás y en definitiva labrarse uno su camino hacia el triunfo.

Sin embargo esto eran ilusiones que mis padres tenían, donde ellos si que efectivamente se criaron en un mundo donde el trabajo estaba remunerado de verdad, una época en donde una persona emprendedora se la jugaba poniendo un negocio, creando una empresa o simplemente estudiando y sacándose una carrera y conseguía, por regla general, sus metas y objetivos, gente que creaba de la nada un tallercito de chapa y pintura y ahora “sus hijos” tienen una cadena de talleres de coche, un empresario que vendía bocadillos en la estación de tren de Aranda de Duero y creó una gran empresa de leche, una persona que dejaba sus años mozos en estudiar arquitectura o ingeniería y obtuvo unos trabajos de ensueño, una época que mayor nobleza que la actual época en la cual vivimos.

Acostumbrados actualmente a un mundo donde el esfuerzo y el trabajo está mal visto, donde ser erudito o culto es síntoma de “que se cree este”, donde el chulín y el malcriado es guay y el superdotado es salivado en la cara, donde se elevan a los altares a las mediocres verduleras como la Esteban y se tilda de “coñazo” a las obras literarias y en general, a todo lo que huela a cultura, en esta época el esfuerzo, la preparación y el trabajo pasan a un lejano segundo plano.

Parece que contra menos hay debajo del pelo más posibilidades hay de llegar a lo más alto, sobre todo si el dinero de "papa" es abundante

En la sociedad actual no vale ser el mejor, por eso menos mal que personas como Einstein nacieron hace 100 años, en la actualidad este personaje no hubiera salido de su oficina de patentes en el mejor de los casos porque en el peor hubiera sido asiduo de las oficinas del INEM, eso de que un par de chavales crearan en su garaje una maquinita con una manzana mordida y que luego se conoció como “ordenador o computador” también sería inviable, donde la vuelta del gladiador que ha cambiado la espada, el tridente y la red por darle patadas a un balón, donde se ha sustituido las bacanales y el opio por una caja tonta que consigue los mismos efectos “embobadores” en una sociedad así ¿Qué hace falta para triunfar?

Lo primero es tener padrinos, buenos padrinos, y así aunque tengas el cociente intelectual de cierta “miembra” puedes llegar, como ella, a ministra simplemente porque tu padrino es “el padrino”, porque seas el hijo de cierto cantante de renombre y aunque seas incapaz de cantar 3 notas seguidas te lancen a nivel mundial ¿verdad Julio Jr.? O sin ir tal lejos, de ver como trepa en el partido o en la empresa aquel que cae en gracia (y que casi siempre es el menos preparado) simplemente por el miedo que tienen los jefes, otros incompetentes, a subir al “olimpo” a alguien con valía que deje al aire sus vergüenzas en forma de incompetencia sostenible.

Otra de las cosas que te subirán al estrellato es el dinero, da igual en que faceta y lo que hagas, y toreros que confunden el valor con estar como una chota, con un retraso mental palpable, se dedican a grabar discos mientras miles de jóvenes cantantes de calidad acaban trabajando en un Burguer, Parises y niñas malcriadas de papa que hacen lo que les viene en gana tirando a diestro y siniestro el dinero de papa, dinero que muchas veces ha conseguido de esos “intereses privilegiados” de esos bancos que luego tenemos que rescatar entre todos, mientras la gente se muere de hambre… en esta sociedad ¿Qué dice usted de esfuerzo, trabajo y valía?

Como siempre, Forges lo borda

Y sino que se lo digan a Pedro de la Rosa, uno de los mejores pilotos de la parrilla de la formula 1 que, según malas lenguas, ya le están haciendo la cama porque no se sabe que magnate mexicano súper millonario quiere patrocinar el equipo de Pedro pero eso si, poniendo al piloto amiguito que trae él debajo del brazo, o como ya vimos en años anteriores como cierto piloto “hermanísimo” del heptacampeón del mundo por ser eso, hermanísimo estuvo compitiendo mientras otros pilotos de mucho mas caché eran desechados.

En fin, la conclusión a la cual se llega es que esta vida es una tómbola, y hagas lo que hagas como no te toque el numerito de la misma vas apañado, así, con esta sociedad que hemos creado ¿Cómo convencemos a nuestros hijos adolescentes que cambien el botellón por los estudios? Porque a lo mejor, en ese botellón conocen al hijo o hija de algún empresario famoso que, aunque no sepa hacer la “o” con un canuto, le podrá enchufar de cargo directivo en alguna empresa de papa, así que por lo menos como padre te puede quedar la esperanza de que tu hijo no es un vago, sino que simplemente está haciendo de “relaciones públicas”.

Pericogonoperro

2 Responses to “¿Que hace falta para triunfar?”

  1. Alvaro dice:

    Lo de hacer relaciones publicas en el botellon es exagerado pero algo mas refinado como ser asiduo poteador en alguna que otra casa del pueblo de algun que otro partido que no nombro si que puede llegar a dar buenos resultados aunque lo de poteador solo sea una forma de llamar al mas borracho del pueblo.

    • pericogonoperro dice:

      No te creas… conozco licenciadas que han encontrado trabajo a base de compartir el chupe de una botella de coca cola (porque papi tenía…).

      Es que pensamos que le botellón es cosa de adolescentes… pero desgraciadamente tienes gente de 30 años que solo piensan en darle al drinking baratito, como el despido.

Leave a Reply to pericogonoperro