
El Evangelio de Judas, un hallazgo importantísimo dentro del Códice de Tchacos en la década de los 70
Desde muy pequeños siempre hemos conocido a este personaje bíblico como el traidor de Jesús, el máximo responsable de que Jesús acabase crucificado y muriese, un personaje que ha causado odio en la humanidad (cristiana) por el hecho de haber realizado un acto poco más que contra el mismísimo Dios sin posibilidad de perdón.
La versión llamémosla “oficial” siempre ha sido esa, en donde aunque al final se arrepintió y se suicidó, nunca ha podido expirar su culpa y ha sido condenado por los siglos de los siglos.
Para ello solo hay que ver pequeños pasajes de la Biblia. En el Evangelio de Lucas leemos en Lc22 – 3 “Satanás entró en Judas y lo empujó a su despreciable acción” o en el evangelio de Juan, en Jn 13 -2 “Y comenzó la cena, como el diablo hubiese ya puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, de entregarle”. Está claro que toda la cristiandad ha pensado desde el principio del cristianismo que Judas era, el traidor.
Pero la segunda mitad del siglo XX nos ha deparado un montón de nuevos hallazgos que han hecho que nos planteemos muchas cosas sobre la historia del cristianismo primitivo, en donde ya he remarcado en otros artículos que existían muchas fuentes, muchas corrientes, y sobre todo muchos evangelios.
En la década de los años setenta, se descubrió el Códice Tchacos, un códice que está datado a mediados del siglo IV donde se ha demostrado que es una copia de textos muchos más antiguos, en donde los historiadores los han datado del siglo II aproximadamente, en donde uno de estos textos dejó al mundo científico verdaderamente aturdido, se había descubierto el Evangelio de Judas.
Sabemos que este evangelio es antiguo, y posiblemente contemporáneo con los evangelios que todos conocemos (Marcos, Lucas, Mateo y Juan), y con los no tan conocidos (Evangelio de Maria Magdalena, de Tomás, de Felipe, Evangelio de la Verdad, Evangelio de Pedro, Hechos de Pilatos, etc), ya que una prueba irrefutable de que no estamos ante una falsificación (habitual en la época) es que Ireneo de Lyón, el padre de la Biblia que hoy conocemos, encargado de elegir entre todos estos evangelios, hechos y textos religiosos, aquellos que se adaptaran más a “la filosofía” de la corriente cristiana que luego se convirtió en dominante y de la cual desciende la actual iglesia católica lo nombra.
Ireneo de Lyón en su “Adversus haereses” (contra las herejías) escrito allá por el año 180 ya lo menciona, como un texto hereje que hay que eliminar ¿Y porqué eso? Porque el evangelio de Judas Iscariote promulga que el personaje, lejos de ser un villano y un traidor fue el discípulo más querido por Jesús, un héroe en la sombra que sacrificó su santidad y se dejó odiar por la humanidad solo por hacer lo que Jesús le mandó.
La historia, sin extenderme en demasía y sin entrar en detalles cuenta que Judas Iscariote era el discípulo favorito de Jesús, que era el que verdaderamente entendía las enseñanzas “gnósticas” de él, mientras que los demás discípulos no entendían nada y poco más que resumían todo en rezar a “su Dios” y no al Dios de Jesús. Está claro que este texto tiene una carga importante Gnóstica, que bueno en otro artículo posterior explicaremos que es esta corriente gnóstica y cual era su filosofía.
Según este texto, Jesús había venido a la tierra a morir por nuestros pecados, para ello era necesario que fuera entregado a las autoridades para que, como Dios ya sabía, acabara en la cruz y así cumplir su misión, pero para ello necesitaba alguien que lo entregara, y este personaje fue precisamente Judas.

Según los textos de los evangelios ortodoxos, Judas acabó sus días suicidándose por remordimiento, sin embargo el evangelio de Judas da otra visión a la historia.
Jesús va preparando a Judas diciéndole “Mantente alejado de los otros y te explicaré los misterios del reino. Puedes alcanzarlo, pero a consta de gran sufrimiento. Porque algún otro te reemplazará para que los doce puedan volver a cumplir con su Dios” “Te convertirás en el decimotercero, y serás maldecido por las otras estirpes, y llegarás a prevalecer sobre ellas. En los últimos días maldecirán tu ascenso a la estirpe santa”.
Al final, Jesús le dice a Judas que ha de entregarle en la siguiente frase “Pero tú los superarás a todos ellos, porque tú sacrificaras el cuerpo en el que vivo” (o sea Jesús). El Evangelio termina con la visita de Judas a los sacerdotes para entregarles a Jesús.
Evidentemente es una visión nueva y desconocida de la historia de Judas Iscariote ¿verdad o mentira? Pues desde el punto de vista histórico no se puede saber, las pruebas están ahí en este evangelio que históricamente es tan válido como pueda ser el de Maria Magdalena o el de Lucas o Juan.
Ahí dejo la pregunta en el aire, que cada uno crea lo que quiera, no es motivo de creencia religiosa esta saga de artículos como ya he reiterado en otras ocasiones, esto es un artículo histórico y como tal lo he intentado tratar.
Pericogonoperro.
Fuentes:
- El Evangelio de Judas, Elaine Pagels
- Cristianismos Perdidos, Elaine Pagels
- La Biblia
- Contra las herejías, Ireneo de Lyón.




















El seudónimo está en minúsculas por pensar es inadecuado para felicitar al autor por tan bonito artículo.
Tal vez en alguna ocasión el autor mencione la forma en que se eligieron los cuatro evangelios, los de Mateos, Marcos, Lucas y Juan.
Sigo experimentando la misma sensación de “montaje” cuando veo que ni en la Resurección, pilar importante en el cristianismo, los evangelistas están de acuerdo cómo ocurrio y quienes estaban o estaban presentes. ¿Fue la Resurreción tan importante para apóstoles, Maria, Magdalena?.
¿Dónde murió Jesús? ¿Merece la pena que trate lo de Cachemire?.
Bonito trabajo. Gracias. Mi inclinación de cabeza lo expreso en escibir en minúsculas mi seudónimo. ¿Suficiente?
Todo se contará (en mi modesta aportación), eso si le invito a que lea todos los demás artículos sobre el tema que ya hemos publicado. Temas interesantes hay muchos, entre ellos los que usted indica sin irme a “Códigos Da Vinci” o “si Jesús murió en Cachemira”, cosa que me ha hecho recordar un libro de Andreas Faber-Kaiser escrito hace unos cuantos años (casi los que tengo yo) titulado “Jesús vivió y murió en cachemira”.
Solo hay que leer la Biblia, pero sabiendo lo que se lee para darse cuenta de lo que usted apunta, que se trata de un “mal” montaje de libros, empezando por el libro de los hebreos que se puso como antiguo testamento para intentar dar a la nueva religión recién nacida un carácter “de continuidad” con una religión que llevaba ya unos años y estaba consolidada. Solo leer como el Dios “celoso y vengador” del antiguo testamento nada tiene que ver con el Dios “bondadoso y generoso” que se nos describe en el nuevo testamento.
María Magdalena, considerada la “prostituta arrepentida” durante siglos por una mala interpretación de la Biblia (yo he leído el texto y de equivocación solo puede resultar si se lee con mala fe) intentando degradarla hasta que recientemente la propia iglesia católica, en boca del papa, ha rectificado y pedido perdón. Todo esto tiene una explicación histórica y todo ello viene de la terrible lucha aniquiladora de las distintas facciones del cristianismo durante los siglos I y II.
En fin, hay mucho de lo que hablar y da para muchos artículos, eso si, vuelvo a repetir (que hay gente que por mucho que lo diga parece no lo entienden, o no quieren entenderlo) que la saga de artículos sobre la religión católica que La Casa del Arce Rojo está sacando, son HISTORICOS y en ninguna manera quiere, ni es su intención meterse con las creencias e ideologías de nadie.
Un cordial saludo.
Estimado Pericogonoperro,
Sus artículos sobre el cristianismo son muy interesantes. Yo también he reparado desde hace años en algo que parece que al cristianito de a pie nunca se le ha ocurrido pensar: El Dios de Jesús y el del Antiguo Testamento no es que no tengan nada que ver, es que son totalmente opuestos y contradictorios. Sólo el hecho de experimentar tal constatación debería haber movido a la reflexión a millones de fieles en todo el mundo. Pero no ha sido así, ya que por definición, un fiel de una religión es alguien esencialmente incapaz de la autocrítica y el pensamiento reflexivo.
Usted dice que no quiere meterse con las creencias de nadie. Pero yo sí. Digo en voz alta y clara que el cristianismo literalista resultante del Concilio de Nicea, que hoy en día todavía padecemos, es una de las formas religiosas más absurdas y estúpidas de la historia, especialmente su versión moderna light y buenrrollista.