Feed on
Posts
Comments

Henri Boulad, prestigioso Jesuita que pone los puntos sobre las ies de la iglesia católica.

Desde que tenía 4 años la iglesia ha sido la que se ha encargado de mi educación, desde la más tierna infancia en donde con un ramito de flores íbamos a cantarle a la Virgen María en el mes de Mayo, en donde todas las semanas hasta los 17 años teníamos misa en el colegio, porque era un colegio de curas, en donde las clases de religión y el catecismo eran tan importantes como las matemáticas o las física, en donde mis estudios universitarios los he realizado en una prestigiosa universidad católica Jesuita, me dan una perspectiva muy concisa de cómo se encuentra la iglesia católica en el siglo XXI.

Parece ser que la capacidad de raciocinio, el pensar por uno mismo siempre ha chocado con las doctrinas de la iglesia, que no con la base de la religión, siempre hemos confundido mensaje divino con “lo que diga la iglesia”, y ese creo que siempre ha sido nuestro mayor error.

La iglesia ha cometido el pecado, durante siglos y siglos de “gobernar” con la ignorancia y el miedo de la gente en vez de con la doctrina, la “vara” con la que te daban los curas si no te sabias el catecismo no es precisamente una lección de moral, niños como cotorras repitiendo textos que ni tan siquiera saben que significan, el “por que sí” de muchas contestaciones a preguntas que ponían en aprietos al cura de turno, y así no se difunde ni la palabra de Dios ni nada.

Parece ser que no soy yo el único “envenenado por los humos del infierno” y que prestigiosos personajes dentro de la propia iglesia católica se han dado cuenta que algo tiene que cambiar, que no se puede seguir con enseñanzas del siglo IV en pleno siglo XXI, y que ya es cuestión de vida o muerte, cuestión de modernizar la evangelización o desaparecer.

Por eso, rescatado de la web “voto en blanco” quiero publicar esta carta de Henri Boulad al Papa de un Jesuita muy importante dentro del seno de la iglesia que expone estos problemas sin tapujos.

Henri Boulad, 31 de enero de 2010, a las 13:40

Santo Padre:

Me atrevo a dirigirme directamente a Usted, pues mi corazón sangra al ver el abismo en el que se está precipitando nuestra Iglesia. Sabrá disculpar mi franqueza filial, inspirada a la vez por “la libertad de los hijos de Dios” a la que nos invita San Pablo, y por mi amor apasionado por la Iglesia.

Le agradeceré también sepa disculpar el tono alarmista de esta carta, pues creo que “son menos cinco” y que la situación no puede esperar más.

Permítame en primer lugar presentarme. Jesuita egipciolibanés de rito melquita, pronto cumpliré 78 años. Desde hace tres años soy rector del colegio de los jesuitas en El Cairo, tras haber desempeñado los siguientes cargos: superior de los jesuitas en Alejandría, superior regional de los jesuitas de Egipto, profesor de teología en El Cairo, director de Caritas-Egipto y vicepresidente de Caritas Internationalis para Oriente Medio y África del Norte.

Una de las cosas que la gente empieza a preguntarse es que como es posible que exista una iglesia rica, con ritos muchas veces vacíos y derroche de dinero mientras tres cuartas partes de la población se mueren de hambre.

Conozco muy bien a la jerarquía católica de Egipto por haber participado durante muchos años en sus reuniones como Presidente de los superiores religiosos de institutos en Egipto. Tengo relaciones muy cercanas con cada uno de ellos, algunos de los cuales son antiguos alumnos míos. Por otra parte, conozco personalmente al Papa Chenouda III, al que veía con frecuencia. En cuanto a la jerarquía católica de Europa, tuve ocasión de encontrarme personalmente muchas veces con alguno de sus miembros, como el cardenal Koening, el cardenal Schönborn, el cardenal Martini, el cardenal Daneels, el Arzobispo Kothgasser, los obispos diocesanos Kapellari y Küng, los demás obispos austríacos y otros obispos de otros países europeos. Estos encuentros se producen con ocasión de mis viajes anuales para dar conferencias por Europa: Austria, Alemania, Suiza, Hungría, Francia Bélgica… En estos recorridos me dirijo a auditorios muy diversos y a los media (periódicos, radios, televisiones…). Lo mismo hago en Egipto y en Oriente Próximo.

He visitado unos cincuenta países en los cuatro continentes y he publicado unos treinta libros en unas quince lenguas, sobre todo en francés, árabe, húngaro y alemán. De los trece libros en esta lengua, quizá haya leído Usted “Gottessöhne, Gottestöchter” [Hijos, hijas de Dios], que le hizo llegar su amigo el P. Erich Fink de Baviera.

No digo esto para presumir, sino para decirle sencillamente que mis intenciones se fundan en un conocimiento real de la Iglesia universal y de su situación actual, en 2009.

Vuelvo al motivo de esta carta, intentaré ser lo más breve, claro y objetivo posible. En primer lugar, unas cuantas constataciones (la lista no es exhaustiva):

1. La práctica religiosa está en constante declive. Un número cada vez más reducido de personas de la tercera edad, que desaparecerán enseguida, son las que frecuentan las iglesias de Europa y de Canadá. No quedará más remedio que cerrar dichas iglesias o transformarlas en museos, en mezquitas, en clubs o en bibliotecas municipales, como ya se hace. Lo que me sorprende es que muchas de ellas están siendo completamente renovadas y modernizadas mediante grandes gastos con idea de atraer a los fieles. Pero no es esto lo que frenará el éxodo.

2. Seminarios y noviciados se vacían al mismo ritmo, y las vocaciones caen en picado. El futuro es más bien sombrío y uno se pregunta quién tomará el relevo. Cada vez más parroquias europeas están a cargo de sacerdotes de Asia o de África.

3. Muchos sacerdotes abandonan el sacerdocio y los pocos que lo ejercen aún -cuya edad media sobrepasa a menudo la de la jubilación- tienen que encargarse de muchas parroquias, de modo expeditivo y administrativo. Muchos de ellos, tanto en Europa como en el Tercer Mundo, viven en concubinato a la vista de sus fieles, que normalmente los aceptan, y de su obispo, que no puede aceptarlo, pero teniendo en cuenta la escasez de sacerdotes.

4. El lenguaje de la Iglesia es obsoleto, anacrónico, aburrido, repetitivo, moralizante, totalmente inadaptado a nuestra época. No se trata en absoluto de acomodarse ni de hacer demagogia, pues el mensaje del Evangelio debe presentarse en toda su crudeza y exigencia. Se necesitaría más bien proceder a esa “nueva evangelización” a la que nos invitaba Juan Pablo II. Pero ésta, a diferencia de lo que muchos piensan, no consiste en absoluto en repetir la antigua, que ya no dice nada, sino en innovar, inventar un nuevo lenguaje que exprese la fe de modo apropiado y que tenga significado para el hombre de hoy.

5. Esto no podrá hacerse más que mediante una renovación en profundidad de la teología y de la catequética, que deberían repensarse y reformularse totalmente. Un sacerdote y religioso alemán que encontré recientemente me decía que la palabra “mística” no estaba mencionada ni una sola vez en “El nuevo Catecismo”. No lo podía creer. Hemos de constatar que nuestra fe es muy cerebral, abstracta, dogmática y se dirige muy poco al corazón y al cuerpo.

6. En consecuencia, un gran número de cristianos se vuelven hacia las religiones de Asia, las sectas, la new-age, las iglesias evangélicas, el ocultismo, etcétera. No es de extrañar. Van a buscar en otra parte el alimento que no encuentran en casa, tienen la impresión de que les damos piedras como si fuera pan. La fe cristiana que en otro tiempo otorgaba sentido a la vida de la gente, resulta para ellos hoy un enigma, restos de un pasado acabado.

7. En el plano moral y ético, los dictámenes del Magisterio, repetidos a la saciedad, sobre el matrimonio, la contracepción, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el matrimonio de los sacerdotes, los divorciados vueltos a casar, etcétera, no afectan ya a nadie y sólo producen dejadez e indiferencia. Todos estos problemas morales y pastorales merecen algo más que declaraciones categóricas. Necesitan un tratamiento pastoral, sociológico, psicológico, humano… en una línea más evangélica.

8. La Iglesia católica, que ha sido la gran educadora de Europa durante siglos, parece olvidar que esta Europa ha llegado a la madurez. Nuestra Europa adulta no quiere ser tratada como menor de edad. El estilo paternalista de una Iglesia “Mater et Magistra” está definitivamente desfasado y ya no sirve hoy. Los cristianos han aprendido a pensar por sí mismos y no están dispuestos a tragarse cualquier cosa.

9. Las naciones más católicas de antes -Francia, “primogénita de la Iglesia” o el Canadá francés ultracatólico- han dado un giro de 180º y han caído en el ateísmo, el anticlericalismo, el agnosticismo, la indiferencia. En el caso de otras naciones europeas, el proceso está en marcha. Se puede constatar que cuanto más dominado y protegido por la Iglesia ha estado un pueblo en el pasado, más fuerte es la reacción contra ella.

10. El diálogo con las demás iglesias y religiones está en preocupante retroceso hoy. Los grandes progresos realizados desde hace medio siglo están en entredicho en este momento.

Frente a esta constatación casi demoledora, la reacción de la iglesia es doble:

- Tiende a minimizar la gravedad de la situación y a consolarse constatando cierto repunte en su facción más tradicional y en los países del tercer mundo.

- Apela a la confianza en el Señor, que la ha sostenido durante veinte siglos y será muy capaz de ayudarla a superar esta nueva crisis, como lo ha hecho con las precedentes. ¿Acaso no tiene promesas de vida eterna?

A esto respondo:

- No es apoyándose en el pasado ni recogiendo sus migajas como se resolverán los problemas de hoy y de mañana.

- La aparente vitalidad de las Iglesias del tercer mundo es equívoca. Según parece, estas nuevas Iglesias atravesarán pronto o tarde por las mismas crisis que ha conocido la vieja cristiandad europea.

- La Modernidad es irreversible y por haberlo olvidado es por lo que la Iglesia se encuentra hoy en semejante crisis. El Vaticano II intentó recuperar cuatro siglos de retraso, pero se tiene la impresión que la Iglesia está cerrando lentamente las puertas que se abrieron entonces, y tentada de volverse hacia Trento y Vaticano I, más que hacia Vaticano III. Recordemos la declaración de Juan Pablo II tantas veces repetida: “No hay alternativa al Vaticano II”.

- ¿Hasta cuándo seguiremos jugando a la política del avestruz y a esconder la cabeza en la arena? ¿Hasta cuándo evitaremos mirar las cosas de frente? ¿Hasta cuándo seguiremos dando la espalda, crispándonos contra toda crítica, en lugar de ver ahí una oportunidad de renovación? ¿Hasta cuándo continuaremos posponiendo ad calendas graecas una reforma que se impone y que se ha abandonado demasiado tiempo?

- Sólo mirando decididamente hacia delante y no hacia atrás la Iglesia cumplirá su misión de ser “luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la pasta”. Sin embargo, o que constatamos desgraciadamente hoy es que la Iglesia está en la cola de nuestra época, después de haber sido la locomotora durante siglos.

- Repito lo que decía al principio de esta carta: “¡SON MENOS CINCO!” -¡fünf vor zwölf!- La Historia no espera, sobre todo en nuestra época, en que el ritmo se embala y se acelera!

- Toda operación comercial que constata un déficit o disfunción se reconsidera inmediatamente, se reúne a expertos, intenta recuperarse, se movilizan todas sus energías para superar la crisis.

- ¿Por qué la Iglesia no hace otro tanto? ¿Por qué no moviliza a todas sus fuerzas vivas para un aggiornamento radical? ¿Por qué?

- ¿Por pereza, dejadez, orgullo, falta de imaginación, de creatividad, quietismo culpable, en la esperanza de que el Señor se las arreglará y que la Iglesia ha conocido otras crisis en el pasado?

- Cristo, en el Evangelio, nos pone en guardia: “Los hijos de las tinieblas gestionan mucho mejor sus asuntos que los hijos de la luz…”

La iglesia católica necesita urgentemente unos profundos cambios si no quiere acabar desapareciendo con el paso de los siglos.

ENTONCES, QUÉ HACER?… La Iglesia tiene hoy una necesidad imperiosa y urgente de una TRIPLE REFORMA:

1. Una reforma teológica y catequética para repensar la fe y reformularla de modo coherente para nuestros contemporáneos. Una fe que ya no significa nada, que no da sentido a la existencia, no es más que un adorno, una superestructura inútil que cae de sí misma. Es el caso actual.

2. Una reforma pastoral para repensar de cabo a rabo las estructuras heredadas del pasado.

3. Una reforma espiritual para revitalizar la mística y repensar los sacramentos con vistas a darles una dimensión existencial, a articularlos con la vida.

Tendría mucho que decir sobre esto. La Iglesia de hoy es demasiado formal, demasiado formalista. Se tiene la impresión de que la institución asfixia el carisma y que lo que finalmente cuenta es una estabilidad puramente exterior, una honestidad superficial, cierta fachada. ¿No corremos el riesgo de que un día Jesús nos trate de “sepulcros blanqueados”?

Para terminar, sugiero la convocatoria de un sínodo general a nivel de la iglesia universal, en el que participaran todos los cristianos -católicos y otros- para examinar con toda franqueza y claridad los puntos señalados más arriba y los que se propusieran. Tal sínodo, que duraría tres años, se terminaría con una asamblea general -evitemos el término “concilio”- que sintetizara los resultados de esta investigación y sacara de ahí las conclusiones.

Termino, Santo Padre, pidiéndole perdón por mi franqueza y audacia y solicito vuestra paternal bendición. Permítame también decirle que vivo estos días en su compañía, gracias a su extraordinario libro “Jesús de Nazareth”, que es objeto de mi lectura espiritual y de meditación cotidiana.

Suyo afectísimo en el Señor,
P. Henri Boulad, s.j.
[email protected]

La iglesia ha cometido muchos errores a través de la historia, siempre intentando "imponer" la doctrina en vez de enseñarla.

Ciertamente un texto muy revelador que plasma lo que muchos ex-católicos pensamos, incluidos muchos sacerdotes que han dejado la religión (conozco un par de casos cercanos de jesuitas que la han abandonado por convicción propia), de que la iglesia católica si no quiere desaparecer ha de hacer un acto de contrición, reflexionar y cambiar.

Me quedo con dos frases “El lenguaje de la Iglesia es obsoleto, anacrónico, aburrido, repetitivo, moralizante, totalmente inadaptado a nuestra época” “Los cristianos han aprendido a pensar por sí mismos y no están dispuestos a tragarse cualquier cosa”.

Cualquiera que haya estudiado la religión cristiana (como es mi caso, desde el punto de vista teológico e histórico) se dará cuenta que ocurre esto, surgen muchas preguntas y la respuesta siempre ha sido “o sino Dios te castigará”, o simplemente “esto es cuestión de fe, o lo crees o no” como si fuera un plato de lentejas, y claro en el siglo XXI cuando existen muchas personas que piensan por si mismas y que tienen unos amplios conocimientos, esto no le vale, buscando salida en otras religiones orientales que, curiosamente, muchas veces están más cerca del pensamiento original de los primeros cristianos que de la actual y politizada Iglesia católica.

Para finalizar, solo puntualizaré una cosa, no confundir nunca fe, creencia en Dios con iglesia, la primera es divina y personal de cada una, la segunda es una creación del hombre sobre el hombre interpretando a su antojo la primera.

Pericogonoperro

9 Responses to “La iglesia católica necesita una reforma profunda urgente.”

  1. The Boss dice:

    La religión Catolica esta pagando sus pecados con el olvido de sus valores. Su condena es morir en olvido de los que sufrieron la injusticia y tirania de sus enseñanzas.

    El dia que sea del dominio publico el origen de la vida en la tierra, se extinguirán como los dinosaurios. Tanta mentira, asesinatos y abusos, no habran servido para nada.
    A cada cerdo le llega su San Martín. Y a este con mayor razón.

    Solo dijeron una verdad. Que tenemos que mirar al cielo (Pero no al suyo) para ver a nuestro “Creador”.

    • enlamadrugada dice:

      Hola Boss !! Como bien dices, su fin está cerca, pero ellos se lo han buscado día a día. La reflexión del Padre Boulad es certera y dice verdades como puños, fruto de alguien que ha estado a pie de calle, tomando el pulso del día a día, y no el de los jardines del Vaticano. Pero que caso le han hecho?… están ciegos, como los fariseos que crucificaron a Cristo, que si volviera de nuevo, sería la propia jerarquía la que se encargaría de excomulgarlo y “echarlo a los fuegos del infierno para su eterna condenación”.
      Ay… maldito día aquel en el que firmaron la sentencia de muerte de los cristianos gnósticos… si la iglesia entonces hubiera buscado la unión y no la ejecución y la intolerancia, la Historia de la Humanidad hubiera sido totalmente distinta y seguramente ahora no estaría nadie hablando del final de la iglesia de Roma. Pero no, querían el poder absoluto, lo codiciaban… y está claro que quien siembra vientos, recoge tempestades… y quien a hierro mata, a hierro muere… Ahora les llega su fin, su engaño ha durado demasiado tiempo y son muchos los muertos y condenados que tienen en sus manos manchadas de sangre.

      • The Boss dice:

        ¡¡¡ Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaamennnnnnnnnnnnn !!!

        Teniamos que hacerles a ellos durante dos milenios, lo que ellos le han hecho a la Humanidad y aún así seria una penitencia muy leve para el mayor genocida de este planeta

        • enlamadrugada dice:

          ;-) :grin:
          Realmente muy bien les ha ido para todo el mal que han causado… ellos que se daban golpes de pecho y hablaban de una religión cuyo lema es “ama a los demás como a ti mismo” o “la verdad os hará libres”…
          ¿Cómo se puede matar, torturar sin la más mínima gota de piedad, engañar y conspirar cuando uno dice defender eso?
          Nunca he podido entender cómo era posible que tantísima hipocresía e incoherencia pudiera albergar una religión.

  2. lazarillo dice:

    El texto me parece curiosisimo pero creo que es un tanto exagerado y radical.
    Creo que en la iglesia existen diferentes formas de vivir la fe y cada uno deberia acoger la que mas le ayudase en la vida, la iglesia catolica abarca tanto a ultracatolicos como opus dei, kiko’s y demas asi como a jesuitas o otras variantes mucho mas abiertas y menos rectas, esto no quiere decir ni que sea malo ni bueno cada uno deberia acercarse a quien le ayudara mas a seguir la fe!
    Por otro lado creo que en vuestros comentarios pecais de enjuiciar a la Inglesia milenaria con los ojos de hoy en dia, creo que el pasado siempre puede ser resvisado y lo que hoy es una verdad mañana puede ser una mentira, con esto quiero decir que no podemos sentenciar el pasado con la mentalidad del presente.
    Un saludo

    • pericogonoperro dice:

      Primeramente quisiera agradecerte tu comentario, que por supuesto bienvenido es.

      Con respecto a lo que comentas estoy de acuerdo en una parte, y es que cada uno con su conciencia y con su religión, lejos del fanatismo y de querer inculcar ideas y morales que, por creer en una u otra doctrina, se puedan sentir uno que más elevadas que las demás.

      Sin embargo discrepo en tu comentario respecto a que hemos enjuiciado la religión católica del pasado con los ojos de hoy, es más, yo como aficionado al estudio de la historia he podido ver que durante los 2000 años de cristianismo este ha llegado a nuestros días tan distorsionado que, está muy lejos de las primeras doctrinas de la aún no nata iglesia, con luchas internas, eliminación de contrincantes (gnósticos que fueron tachados poco más que de desviados y degenerados, cosa que salvo un grupo muy reducido que nada tenía que ver con ellos, era una pura calumnia), por eso yo soy un férreo defensor del contexto para explicar cualquier evento histórico, no se pueden comprender unas cruzadas desde el punto de vista actual.

      Sin embargo quizás, en mi modesta opinión pienso que la Iglesia le pasa todo lo contrario, quiere juzgar los hechos actuales dentro de un contexto pasado, y es precisamente lo que este eminente Jesuita denuncia, que hay que modernizarse y dejar ideas caducas del pasado que muchas veces vienen de costumbres medievales más que de la religión misma (ejemplo el celibato de los sacerdotes). La doctrina necesita aire nuevo o sino acabará desapareciendo, quizás no hoy, ni mañana, ni dentro de 100 años, pero acabará, en mi modesta opinión.

      Un saludo.

  3. Cristóbal dice:

    Caballeros: en primer lugar respeto como el que más la carta del padre Henri Boulad, a la que considero una contribución valiosa, pues mas allá de la discrepancia o apoyo que pueda producir, sin lugar a dudas aborda elementos que llaman a la reflexión; ahora bien, dentro de este tipo de contribuciones y con los mismos elementos, cito el contenido, mucho más profundo, más desarrollado y más esperanzador, del libro del cardenal Martini, también jesuita: “Coloquios nocturnos en Jerusalén”. Les invito a repasar este libro. No lo terminarán alarmados y con ganas de echar la culpa a alguien, sino con la certeza de que estamos caminando y de que hay que regresarse a ver a uno mismo.

    • pericogonoperro dice:

      Muchas gracias Cristóbal por tu comentario y por el consejo del libro del cardenal Martini, que desde luego si puedo leeré y posiblemente luego haga un comentario al respecto.

      Un saludo.

  4. Anónimo dice:

    Hola me llamo Jose Francisco Ruiz vivo en Venezuela y e leído con mucha atención lo que Henri boulad padre jesuita a quien saludo con mucho respeto.. Padre si bien es cierto la iglesia esta acomodada en su posición y muchos países hoy día son un reto en la evangelización, ya que esa supuesta madurez por el conocimiento y la arrogancia de la sabiduría humana. lo a llevado al ateísmo practico. a la comodiada y superficialidad de las cosas, a una sensibilidad en la cual se cae en el consumismo espiritual, doparse en el espíritu. para no enfrentar la realidad que hoy el hombre exige en una sociedad mas tolerante al pecado y la poca conciencia de los que mueren de hambre en África, Asia continentes esperanzados pero hambrientos y desnutridos. Padre a pesar de esto la Iglesia esta fundamentada en Cristo el es el que lleva el Timón de todas las cosas. nuestra fe debe fortalecerse en el. estoy convencido que el Señor esta preparando hombres capaces de afrontar grandes retos, profetas de la nueva era, jóvenes del siglo presente, hombres de Dios para llevar su mensaje siempre nuevo allí donde los corazones parecen acomodarse dentro de sus propios muros. soy misionero, actualmente estudio en el seminario San Pablo apóstol para el sacerdocio según el corazón del Señor Jesús buen pastor. aquí hay muchas manos que se suman a la tarea de anunciar a tiempo y destiempo la palabra de Dios y llevar su presencia a todos los hombres. yo no veo el pasado de pecado ya que la muerte queda atrás y solo el Señor juzgara los tiempos y la historia ya que el es dueño de ella.. hoy día existen inquisiciones actuales hombres científicos que arrogantemente piensan en que que pueden jugar con la vida humana desde su principio y su mismo fin. siegan la vida de niños inocentes que tienen derecho a vivir y son calladas sus voces inocentes y la sala intensiva de cirugía. y dándole un alivio a madres que an dado intención a dejar matar a un niño que apenas se prepara para nacer. hoy ida debemos ser Profetas y denunciar estas atrocidades del pecado y de los mismos infiernos. y dejar de ver tanto esas cosas que el mismo satanás a puesto para no permitir que denunciemos en Nombre de Dios lo que el prepara para manchar a la humanidad en el pecado. padre yo todavía no soy teólogo ni filosofo. pero soy un hombre de fe que esta convencido que Dios esta con nosotros y el vence cuando actuamos sin miedos de pensar que la iglesia se quedara sin personas y los curas son sin vergüenzas. ya que es al Señor Jesús es el Juez no nosotros.. pensemos nosotros ¿el lleva el timón de mi vida? no por tanto que yo sepa, que yo tenga conocimiento.. si no por la fe!!! porque existen Cristianos que dejan que Dios actué en ellos y hay sacerdotes santos y hay misioneros que no les importan la adversidad allí están anunciando su palabra y llevando su reino de amor. y su perdón a los hombres… por eso la Iglesia esta., y actúa y no hace alardes de nada. pero esta allí.. que si Europa dio un giro de ciento ochenta grados. creo que ellos nunca salieron de su giro. creo que eran religiosos muy fervorosos que construyeron templos inmensos y nunca fueron Cristianos…creo que su casa se sacude en la arena en la cual an construido..pero para Dios nada es imposible nada!.. Dios hará proesas tengo seguridad de eso… la IGLESIA ESTA Y ESTARÁ HASTA LA VENIDA DE JESUS.. NO IMPORTA CUANTOS SI NO EL ECHO QUE ESTARÁ Y SOLO LE PIDO A DIOS QUE LOS QUE ESTEN Y PERMANEZCAN SEAN SANTOS FIELES Y JUSTOS INTACHABLES.. mientras tanto trabajemos.. Dios nos basta…………

Leave a Reply to Cristóbal