
De camisa vieja a chaqueta vieja, una parodia de como nuestros políticos solo tienen un ideal... servirse del dinero público.
Como ya he dicho en otras ocasiones soy un amante de la historia contemporánea de España, y conociéndola un poco aunque sea por encima podemos llegar a entender el porqué de las cosas, el motivo por el cual se llama democracia a este chiringuito que nos han montado los mismos de siempre, el porqué siempre parece que hemos sido gobernados por los últimos de la clase, el porqué ese odio intrínseco entre las 2 españas, el porqué de la morcilla reventona de Góngora y el truhán del Lazarillo de Tormes de autor desconocido pero bien conocedor de la mentalidad española de antes, y aplicable totalmente a los días actuales.
Una de las maneras de conocer a una generación es leer los libros de la época, escuchar la música que triunfaba por entonces, ver películas y anuncios televisivos, en una palabra intentar estudiar a una generación por su vida diaria y no por los estadísticos libros históricos que muchas veces solo hablan de los hechos históricos importantes, pero no del ciudadano de, por ejemplo y en el caso que me ocupa, la transición.
Reconozco que me encanta Cine de Barrio (no todas las películas pero si la mayoría) sobre todo porque allí se descubre no como vivía en aquella época la gente (por lo general solo mostraban como vivían ciertos personajes con chacha y “aiga”) sino que refleja a lo que la mayoría de la sociedad quería llegar. Un país en los años 50 y 60 que suspiraba por los pedos del americano, que suspiraba por conducir el modelo americano, mascar chicle americano, escuchar canciones en inglés y bailar con la chica yeye, algo que a día de hoy nos da la risa nos puede mostrar como era ese mundo al cual nuestros padres se querían parecer, en su juventud, añorando lo que en las películas americanas veía.
También me gusta ver el NODO, el famoso documentar del régimen en donde se mostraba un país próspero donde todo iba bien y donde el generalísimo era poco más que el mesías que todo lo que tocaba lo convertía en oro ¿o era en pantano? Porque por algo se llevó el apodo de “Paco el rana”, por la cantidad de pantanos y presas que inauguró, y que posiblemente gracias a ellos a día de hoy los españoles no pasamos sed, porque si hubiéramos tenido que beber de los políticos de hoy, apañados hubiéramos ido.
Por ello soy gran amante de la lectura de libros de la época, y últimamente me ha dado por leer otro libro heredado de mi padre de Fernando Vizcaíno Casas titulado “de camisa vieja a chaqueta nueva” perteneciente a esa colección de libros de bolsillo que este escritor sacó para explicar, en tono de humor, temas de la transición española y como la hipocresía ha sido bandera de toda ella, como los mismos jefes del movimiento nos llevaron de la dictadura a la democracia sin bajarse del coche, como el actual Jefe del Estado llamado Juan Carlos de Borbón pasó de jurar los principios del movimiento ante el caudillo a ser el “rey guay de la democracia”, como el comunista o socialista de toda la vida unos años atrás estaba en la plaza de oriente brazo extendido en alto gritando el nombre del caudillo, en fin algo que visto seriamente indigna este escritor lo escribe en tono de humor, ya que las verdades amargas con humor entran mejor.
Ya hablamos en la Casa del Arce Rojo de otro libro suyo “y al tercer día resucitó” en donde se pone de manifiesto este espíritu del político español, en donde no se busca el servir a la patria sino de “servirse” de ella, donde le da lo mismo la chaqueta y la mano que tenga que levantar en las manifestaciones si para ello consigue un carguito en un ministerio o en el partido, o si tiene que vender a su madre por conseguir un voto que le de una alcaldía o una consejería de algo, aunque del tema no tenga ni remota idea. (Y que conste que iba a poner puta en vez de remota, pero mantengamos las formas…).

Hasta su muerte Vizcaíno Casas no ha parado de escribir denuncias en plan humorístico sobre estos delincuentes sin escrúpulos ni ideología llamados políticos.
El libro el cual recomiendo habla de Manolo, un señor que en la actualidad (hablamos de finales de los 70 en plena transición) iba en aquellas manifestaciones socialistas puño en alto y bandera colorada de puño y rosa gritando en contra de los fachas, fascistas y explotadores, en donde se encuentra con un conocido, que le hace revivir de cómo empezó su carrera política, siendo “héroe de guerra” por parte franquista, donde creció amamantado en los pechos del movimiento como escritor publicista, donde fue de cargo en cargo del movimiento gracias a los enchufes y amiguismos de pertenecer a la falange, siendo un laureado “camisa vieja”, y así como camaleónicamente se fue arrimando a fuego que más calienta hasta llegar a la situación de ser cabeza visible del partido socialista, como vemos en España priman las “ideas”.
Lo dice claramente en el prólogo, y es aplicable entonces, en la República del 36 y en la actualidad, en la transición y la no transición, en la dictadura y la democracia y lo transcribo tal y como aparece en el libro:
“Lo suelen contar como chiste gallego, pero vayan ustedes a saber.
Santiago le dice a su amigo Pepiño:
-Lo tuyo no tiene nombre rapaz. Primero fuiste radical, después te afiliaste al socialismo de Casares, más tardes estabas en la derecha de Calvo Sotelo, cuando el alzamiento asegurabas ser falangista (se podría haber continuado con, y luego te hiciste socialista).
¡Y luego Pepiño!¡Tu cambias continuamente de idea!
No lo creas (contesto Pepiño), Mi idea de siempre es ser concejal…”
Y así nos va, nuestros políticos solo piensan en tener un cargo, independientemente si han de vestir chaqueta de pana o traje y corbata, porque el ideal de nuestros políticos no cambia con el partido al cual sirven, ya que siempre es obtener el cargo político para vivir de él por el resto de sus días.
Por ello y si tenéis posibilidad de conseguir este libro, os recomiendo su lectura.
Pericogonoperro.




















Está claro que esto que se explica en el libro es en gran manera lo que sucede hoy en día en nuestra política nacional, donde las ideologías son en la mayoría de los casos, tan solo una cortina de humo para estos auténticos “buitres” de la política, que tan solo tienen en mente una cosa: conseguir un cargo político (o “derivado”) más o menos importante, y utilizarlo luego para su propio servicio y beneficio.
Y así vamos…