
Un Moises poderoso, un Yahvé omnipotente amenazador, es el común denominador de todo el Pentateuco. ¿Religión o poder político y religioso a través del miedo? Hoy nos es muy fácil distinguir entre política y religión, sin embargo hace dos mil años ambas iban de la mano.
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Siguiendo con la línea de artículos de La Casa del Arce Rojo dedicadas a la Biblia hoy toca el último libro del Pentateuco, que como recordaremos son los libros compuestos por el Génesis, Éxodo, Levítico, Número y Deuteronomio.
Pentateuco viene de Pente (cinco) y téukhos (caja), refiriéndose a los estuches cilíndricos donde se guardaban estos textos hebreos que como sostiene mi hipótesis, fueron metidos a capón dentro de la religión cristiana.
Los expertos señalan que el nombre Deuteronomio (que literalmente significa segunda ley) viene a ser la traducción exacta del Misneh Hattorah y es una recapitulación del cuerpo legislativo y de sus relatos históricos puesta en boca de Moisés antes de morir, como testamento y exhortación al cumplimiento de los preceptos divinos.
El Deuteronomio se puede considerar un libro distinto a los cuatro anteriores del Pentateuco ya que no es una narración histórica ni una mera codificación de leyes, sino una composición oratoria que recoge supuestamente los discursos de Moisés al acabar la peregrinación por el desierto. Es de un tono solemne digno de salir de la boca de un libertador y legislador de Israel en el momento dramático de su pronta muerte. Es una especie de acto de despido de su pueblo ya que pronto va a morir y no va a poder ver esa tierra prometida que tantos años ha costado al pueblo hebreo conseguir.
La principal preocupación doctrinaria de este libro es evitar que los israelitas tomen parte en los cultos idolátricos, es decir dejar bien claro que Yahvé castigará con los tormentos mas horribles a aquellos que no le presenten sumisión total en una línea ya conocida durante todo el Pentateuco.
La ideología religiosa que se quiere plasmar en este libro se puede resumir en el siguiente escrito:
“Yahvé es el Dios del universo, es el único. Creador de cielos y tierra. Como tal celoso de su gloria, no admite competencia de los ídolos. Es trascendente, omnipotente, santo y justo. Pero al mismo tiempo es benevolente y misericordioso, que ama a Israel como a su hijo y está dispuesto a perdonarle si de verdad se arrepiente. La elección de Israel se concretó en la alianza con Abraham y con el pueblo en Horeb. De ahí arrancan las obligaciones del pueblo escogido hacia su Dios.
El temor reverencial que los israelitas deben sentir por su Dios debe estar penetrado de amor. Los sacrificios y oblaciones expresan ese reconocimiento de Yahvé, y sacrificial tienen un sentido de comunión con Yahvé y con los deudos y necesitados, tres veces al año debe el israelita acercarse al santuario de su Dios”
Un poco aquí se resumen todo lo que ya hemos visto hasta ahora, una mezcolanza de amor y terror, celoso y omnipotente, justo y castigador… cosas que son tan difíciles de mezclar como el agua y el aceite pero que, aquí lo hacen con toda naturalidad.

Moises, único interlocutor con Yahvé hizo y deshizo lo que él consideraba oportuno siempre escudándose en "los designios de Yahvé". Aquí comprobamos que hace miles de años el poder político y el religioso iban de la mano.
Y lo vemos en Deuteronomio 2-25 en donde ya empezamos con el terror “Hoy mismo comienzo a extender el terror y el miedo a ti entre los pueblos que hay bajo el cielo…” o en D 4-24 donde Moisés dice “Porque Yahvé tu dios es fuego abrasador, es un dios celoso”.
En fin, creo que lo mejor es que cada uno coja una Biblia y lea este libro y con ello se forme una idea, pero siempre existe el mismo denominador común, odio, venganza, celos, temor… y en mi modesta opinión esto es lo que ha contaminado lo que luego, con el paso de los siglos se ha llamado cristianismo.
Para finalizar, un pasaje donde se ve claramente que esta doctrina solamente podía llevar a una cosa, y era a la denuncia y crucifixión de Jesús, porque cuando el odio y la sangre te nubla la vista y el entendimiento, cualquier persona que se considere no adepta a “la doctrina” ha de ser “masacrada en holocausto”.
Deuteronomio 18-18 “Yo les suscitaré de en medio de tus hermanos un profeta como tú, pondré en su boca mis palabra y él les comunicará todo cuanto yo les mande. A quien no escuchare las palabras que él dirá en mi nombre yo le pediré cuentas. Pero el profeta que ose decir en nombre mío lo que yo no le haya mandado decir, o hable en nombre de otros dioses, DEBE MORIR. Y si te dices en tu corazón ¿Cómo voy a conocer yo la palabra que no ha dicho Yahvé? Cando un profeta te hable en nombre de Yahvé, si lo que dijo no se cumple, no se realiza, es cosa que no ha dicho Yahvé en su presunción habló el profeta, no lo temas”
En fin, ya vemos que si los “sumos sacerdotes” consideran que el profeta no dice lo quieren, a la hoguera, es un poco “profeta a la carta”.
Pericogonoperro.



















