
El Airbus A320 totalmente automatizado, tanto que su ordenador principal no le dejaba apagar los motores por un error informático y había que espera a que se agotara el combustible.
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Para terminar esta mini saga sobre las cagadas informáticas vamos a hablar de nuevos aparatos en los cuales hay vidas humanas en juego y todo está gobernado, supeditado y entregado el control total a la maquinita que el día que falle, contaremos los muertos por cientos.
Airbus 320

El eurofighter, todo informatizado, tan informatizado que si mañana le da la pájara al ordenador de apagar los motores en pleno vuelo, solo te queda saltar.
Todos sabemos que el Airbus 320 es un avión civil de unos 150 pasajeros de media. La compañía Airbus decidió modernizar sus aviones apostando por la informática automatizando todos los sistemas, cosa que si todo funcionara como es debido sería de aplaudir, pero visto el currícum de los sistemas informáticos solo nos causa preocupación.
En las primeras versiones del soft de control de los sistemas de motores del Airbus 320, y como siempre se detecta una “cagada informática” cuando coincide con otra función ( en este caso configurando el vuelo con aeropuerto de destino y alternativo) el proceso de apagado de los motores no se activaba y siempre acababan estos encendidos. El problema fue que el sistema no reconocía que estaba en el aeropuerto de destino y por ello no desconectaba los motores.
Una tontería si no fuera por esa MANIA de dejar todo en manos de la maquinita sin posibilidad de tomar el control de una manera manual, siendo la única manera de apagar los motores dejando que se acabara el combustible de los depósitos.
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Eurofighter.

Eurofighter ¿avión o videojuego? si se te cuelga el ordenador es imposible de pilotar y has de saltar. ¿Donde está la inteligencia de poder permitir tomar en modo manual los aparatos?
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El avión de combate europeo es un ejemplo de cómo todo se deja en manos de la maquinita y si la maquinita tose, el avión se cae irremediablemente. El Eurofighter es de una complejidad escandalosa que hace que sea candidato a que algo falle, ya que existe una máxima que dice que “cuanta más tecnología a bordo de un aparato militar, más posibilidades hay de que algo falle”.
Una de las pruebas realizadas por el ejercito español con dicho avión fue de chiste, de capítulo de Mr.Bean si no fuera por los millones de euros que se perdieron y la puesta en peligro de la vida de los pilotos. En una simulación los pilotos apagaron un motor para ver como se comportaba el avión con un solo motor ¿resultado? La maquinita apagó el otro motor y fue imposible reinicializar el sistema, los motores apagados y no se podían arrancar nuevamente. Al final los pilotos tuvieron que saltar y el avión se estrelló, menos mal, lejos de cualquier zona poblada.
El fallo se detecto en un error del software, que algún “iluminado” había programado que si se apagaba un motor manualmente en vuelo, se cerraba la válvula de combustible que era imposible abrirla nuevamente en vuelo.
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Supercaza F22

El súper caza F22, prácticamente indestructible salvo que cruces una zona horaria, entonces el ordenador se bloquea y te deja ciego de aviónica, un "efecto 2000" pero de todos los días.
Si el caso anterior nos parece de chiste, este ya es de premio a la estupidez informática, en donde el supercaza al cruzar el meridiano de cambio de hora (es decir, donde al cruzarlo se atrasa el reloj casi un día) los sistemas de navegación, comunicaciones y armas se bloquearon, la costumbre que tienen nuestros sistemas informáticos a que cuando ocurre algo que no está programado, en vez de saltar a una rutina que te dé control manual total, se quedan bloqueados y te dejan vendidos.
Como comentario a estas dos “súper cagadas” solo decir que la centralita electrónica que llevamos todos en el coche, es un ordenador con su correspondiente programa, y está diseñada para que si ocurre algún problema automáticamente salta a una subrutina de emergencia en donde tu coche funciona, mal pero lo suficientemente bien como para llegar al taller, y sin embargo en estos súper sistemas, ya vemos como las cagadas de parche y lo mal hecho claman rectificación y mayor control de calidad.
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Instituto nacional del Cáncer, Ciudad de Panamá

Nos hemos idiotizado tanto haciéndole caso ciego a las maquinitas que si estas fallas, matamos gente como con el equipo de radioterapia del instituto del Cáncer de Panamá. Nadie, nadie se le ocurría verificar la dosis de radiación que daba la máquina.
Hasta ahora las muertes (que sepamos) por cagadas informáticas han sido pocas, sin embargo como ya vimos anteriormente existen, y suelen venir todas provocadas dentro de los sistemas hospitalarios, donde mayor cuidado se debería de tener ya que se juegan con cosas que matan.
En Ciudad de Panamá, un sistema de radioterapia controlado por un programa informático debería calcular la dosis de radiación adecuada a cada caso. Para proteger el tejido sano, se pueden dibujar en una pantalla hasta cuatro bloques virtuales para indicar en qué zona se tiene que irradiar.
Los doctores, es decir, el usuario que le gusta toquetear en terrenos desconocidos, descubrieron que si querían utilizar 5 bloques el sistema no les dejaba, pero descubrieron que podrían simular la configuración de cinco bloques dibujando uno solo con un agujero en el medio.
El problema fue que programa, dependiendo de cómo se dibujara ese agujero (en sentido de las agujas del reloj o en contra) doblaba la dosis de radiación recomendada, matando o causando graves daños al paciente.
Está claro que la cagada es compartida, primeramente los doctores deberían haber comprobado la dosis de radiación y no, como casi siempre se hace, dejar todo en manos de la maquinita. La compañía del software fue demandada por permitir la posibilidad de que un usuario tuviera acceso a proporcionar una dosis letal de radiación.
Y hasta aquí esta minisaga de cagadas informáticas de calibre, espero que con estas denuncias todos, incluyendo a los informáticos que se dedican a esto, pongamos más cuidados y estas cosas acaban siendo eso, simples anécdotas y no acaben siendo el pan nuestro de cada día.
Pericogonoperro


















