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Si mi cafetera funcionase como mi PC... ¡QUE HORROR!

Fermín es una persona como tú o como yo, con una vida normal, en un barrio normal, con un trabajo normal y unas circunstancias normales, es decir, una persona que de normal aburre, salvo por una pequeña salvedad, Fermín no es de nuestro universo, es de un universo alternativo.

El universo de Fermín es igual al nuestro, con los mismos problemas, con las mismas inquietudes, con el fútbol los domingos y los políticos ladrones, el universo de Fermín sería imposible de distinguir del nuestro si no fuera por un pequeño detalle, en el universo de Fermín los ingenieros se dedican a la informática y los informáticos a la ingeniería.

Fermín en su universo ni es ingeniero ni es informático, simplemente es contable, trabaja con ordenadores pero no entiende de ellos, él solo los enciende, carga el programa, trabaja con ellos y punto, y la verdad es que no quiere saber nada más de lo que hay en su interior.

La vida de Fermín es como la de la mayoría de los mortales de este universo, y del suyo, se levanta por la mañana a las 6h, siempre y cuando que suene el despertador, porque desde que le cargó la versión 2.0 nota que de vez en cuando el despertador no suena, y por mucho que ha hablado con el informático de la tienda este le ha dicho que debe ser que la versión es incompatible con el color de su habitación, y que debería probar a cargarle una nueva versión, bueno Fermín por si acaso tiene 3 despertadores, uno Mac, otro Moc y otro versión “ventanas” porque si uno no suena, ya sonará otro.

Aunque los coches cada vez están más informatizados, ni de lejos se cuelgan tanto como nuestros ordenadores.

Fermín con las legañas va a la cocina, y pone la cafetera para hacerse un café, pero siempre tiene algún problema, compró el otro día en un supermercado un café que parece que no va del todo bien con el sistema operativo de su cafetera, los informáticos no han sabido darle una solución, es más, uno que fue a su casa a ver que pasaba le dijo que le saldría más barato comprar una cafetera nueva que no pagar las horas de trabajo que le iba a cobrar por ponérsela a punto… bueno, piensa Fermín, es lo que tiene el no saber de cafeteras.

Una vez que ha desayunado (con el permiso de la cafetera) se viste y baja al garaje y casi siempre se encuentra al vecino, los dos trabajan en el mismo sitio “ay Gerardo, ya me gustaría que fuéramos juntos en un coche, pero es que no he actualizado la licencia de pasajero y solamente puedo llevar una persona”, Gerardo, vecino y amigo lo entiende y le responde “no pasa nada Fermín, las cosas son así”.

Fermín sube al coche, mete la llave de contacto, la gira y… “error fatal, system failure” aparece en el salpicadero de su coche ¿Qué narices pasa? Piensa Fermín, pero nada, el coche por más que intenta que arranque no lo hace, vamos, ni tan siquiera lo intenta, siempre el mismo mensajito de “error fatal”, asustado Fermín llama a un experto informático de coches  para que venga a ver que sucede.

Si la filosofía de los ascensores fuera la misma que la de los PCs abría que cambiarlos cada 5 años.

“Es que tenía una rueda con la presión baja, y por lo tanto el coche lo detecta y no deja arrancarlo” dice el experto, Fermín algo quemado alega “bueno, pero ¿por una tontería así el coche no arranca? Que solo era una pérdida despreciable” el buen informático le dice “es lo que hay, es que claro como usted no sabe de coches…”

Ya calentito y no precisamente por el calor reinante Fermín por fin logra arrancar su coche, y de camino al trabajo el coche se para “¿pero que narices pasa ahora? “apareciendo un mensajito en el salpicadero “su coche ha detectado un error y deberá reinicializarse”, después de 5 minutos encendiendo y apagando lucecitas por fin el coche vuelve a arrancar, sin saber muy bien que es lo que ha pasado Fermín logra llegar al trabajo 1 hora tarde.

Tembloroso Fermín piensa “¿Qué más puede ocurrir hoy?” cuando llega al ascensor un cartel indica “actualizando el software del arcensor, suba por la escalera”. Catorce pisos más tarde Fermín se sienta en su puesto de trabajo y enciende su ordenador.

El ordenador de Fermín tarda cinco segundos en encender, el escritorio con todas las opciones está disponible, Fermín pincha el icono del programa de trabajo y este se abre sin problemas, automáticamente se conecta a la red y a las bases de datos, el ordenador está listo para ocho horas de trabajo, en las cuales no da ni un solo fallo.

Finaliza la sesión, apaga el ordenador sin necesidad de esperar cinco minutos a que cierre nada, se pone el abrigo y vuelve al garaje de la empresa donde había dejado su coche. Esta vez y gracias a Dios el coche parece que no dio ningún problema, bueno si, se quedó colgado en un semáforo pero vamos, con volver a apagarlo y encenderlo no dio más la lata.

Y por fin, después de una jornada de trabajo maratoniano Fermín se tira en el sofá y enciende la tele, o lo intenta, porque resulta que al encenderla se encuentra todos los canales desintonizados ¿pero que ha pasado aquí si ayer los dejé todos bien sintonizados y ordenados? en fin, después de volver a sintonizar todos resulta que quiere instalar un nuevo canal cuya licencia ya tiene, pero cuando lo hace el canal CUATRO desaparece ¿Pero que ha pasado? Desesperado vuelve a llamar al informático de las televisiones.

Cada vez que enciendo la tele tengo la seguridad de que se va a encontrar tal y como la dejé el día anterior, con el control de brillo, volumen, canal, etc sin problemas. ¿Por qué no ocurre eso mismo con mi PC?

“Es que el pack de TELE5 es incompatible con CUATRO, así que si quiere ver uno de los canales tendrá que desintonizar el otro”. Fermín queda a cuadros, se ha gastado el dinero en dos licencias para dos canales y resulta que ahora o una u otra ¿pero donde están esos que diseñan las televisiones para que esto no ocurra? “es que usted no sabe de televisiones” alega el técnico.

En fin, por no cabrearse más Fermín se pone a ver CUATRO pero de repente desaparece el color ¿pero que ocurre? Mira los 27 menús y no encuentra nada extraño, vuelve a llamar por teléfono al técnico (un teléfono 902) para que le asesore.

“mire en el menú opciones, dentro de él habrá una pestaña que pone control, dentro encontrará un menú que indica imagen del usuario, ahí y dándole al Ctl+Z saldrá un menú que indica parámetros de imagen, dentro verá un botón que pone ajuste de la imagen, púlselo”.

Fermín piensa ¿pero no es posible diseñar un menú más sencillo para el usuario? “zapatero a tus zapatos” le dice con Gracieta el informático “es que las televisiones son para los profesionales”, en fin, tú callas ya quemado y haces lo que el ínclito te ha marcado, y no ocurre nada, el color sigue sin salir.

“Es que necesita un ajuste de un profesional, por 50 euros la hora yo se lo soluciono” bueno, tu que te acabas de comprar la tele de 50” piensa que no vas a quedarte a verla en blanco y negro, así que aceptas las condiciones del informático y este viene a casa.

Después de cinco horas tocando todos los botones habidos y por haber, y sin solucionar el problema te dice “Debe ser que la placa base es incompatible con la instalación de antena, casi mejor cómprate una televisión nueva que por 400 euros la tienes, ya que mis servicios por estas cinco hora son de 250€ y si sigo tocando teclas te va a salir más cara la reparación que una tele nueva”, y después de pagarle y no haber solucionado nada, la cara de timado que se le queda a Fermín es indescriptible.

Y hasta aquí el cuento de mi amigo Fermín en el universo paralelo ¿Qué ocurriría si en nuestro universo las cosas fueran así? Efectivamente, entonces ¿Por qué toleramos que nos ocurra lo mismo con nuestros ordenadores y callamos por no exigir que, de una vez por todas, todo funcione como ha de funcionar?

Pericogonoperro.

Dedicado con cariño a mi amigo Álvaro

One Response to “El universo paralelo de Fermín.”

  1. Alvaro dice:

    Ja ja que buen artículo pero es lo que hay, la informática es así y tiene un coste y claro, ese coste lo tiene que asumir el cliente que a fin de cuentas es quien reclama el servicio, sino que no llame. :D

    Muy bueno el artículo, si señor. :D

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