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Mis silenciosos vecinos

Mis silenciosos vecinos

Yo soy oriundo de Madrid, vamos “gato” de toda la vida, una ciudad llena de todo tipo de contaminación, acústica, ambiental, lumínica, vamos una joya. Yo soy una persona que busco tranquilidad y poder disfrutar de ella, me gusta mucho el campo, el aire puro y el sonido del silencio, por esa razón un día “agarré el petate” y salí de la estresante ciudad para acabar en un pueblo de las anchas estepas castellanas.

Hoy es domingo, es estupendo, después de una “meadita” a las 7 de la mañana piensas en esas horitas que te quedan por la mañana para retozar en la cama, para disfrutar de tu día libre, para vaguear hasta que las propias sábanas se ruboricen de tu vagancia… la cama es mía y voy a abusar de ella.

Pero cuando te dispones a hacer acto de posesión de tu merecido vagueo dominical, algo te viene al oído… una especie de sonido desagradable y piensas ¿qué es eso? te levantas, medio lelo, medio asustado ¿se estará cayendo la casa? Vas a ver de donde viene aquel escándalo infernal.

El primer sonido de la mañana...

El primer sonido de la mañana...

Te asomas a la ventana e incrédulo ves a tu vecino de enfrente haciendo prácticas con la “radial” ¿a las 7 y media de la mañana? No es posible, no puedes dar crédito a lo que ves, pero ¿a este tío nadie le enseño que hay que procurar no molestar a la gente? Parece que no, puesto que mi vecino, apodado “el bricomanía” porque se pasa todo el santo día dando por cu… quiero decir, utilizando las máquinas con mayor poder de generar ruido que existen en el mercado, pues piensa que, como las gallinas, ya está bien de dormir, y que las 7 de la mañana es una buena hora para empezar la jornada.

Reconozco que sus conciertos no son monótonos, aunque a priori podamos pensar en una mañana únicamente a ritmo de radial, no es así, a veces entre radial y radial nos deleita con hormigonera, taladradora, o simplemente con concierto de percusión dejando caer un montón de tubos escandalosos desde el tejado al suelo, emulando un escandaloso Tubulars bells en versión “España cañí”.

Mi querida vecinita y sus "berridos" mañaneros

Mi querida vecinita y sus "berridos" mañaneros

Ya ha media mañana, parece que se le acabaron las pilas a la radial, y no tiene más máquinas con que deleitarnos la mañana y te das cuenta que una brisa fresca cruza el jardín, sales a regar los tiestos cuando de repente, un sonido de Heavy Metal te sobresalta el tímpano a las 10 de la mañana, pero ¿Qué está pasando? La vecinita de enfrente, que quiere ser pop star se planta la música cual concierto de Madonna, por lo menos con el mismo volumen, soltando unos gallos que haría los mil amores de cualquier gallina, alternando 4 intentos de nota con gritos pelados de la lucha de poder con su madre, que si limpia la habitación, que si no me da la gana… pero ¿es que nadie le dice a esta niñata que no se debe molestar? Claro… cuando su madre hace un dúo con ella en la sesión de griterío estresante, está claro que esos valores del silencio no se los transmiten.

Algunos vecinos se pasan con la cortadora de cesped.

Algunos vecinos se pasan con la cortadora de cesped.

Tu, ya desesperado te sacas el portátil y comienzas a escribir este artículo, para evitar oír más ruido, ¿Qué haces? Te pones un poquito de música, como dijo Napoleón, el ruido más agradable ¿o era el menos desagradable? Da igual, pero empiezas a pensar en los vecinos, y la pones bajita, no vaya a ser que al tipo que se acaba de poner con la segadora de césped a escape libre le molestes.

Hoy hace un buen día, y te planteas comer fuera, en el porche, cuando de repente parece que los indios nos invaden, por las señales de humo que convierten tu porche en una zona tóxica, o a lo sumo una zona de niebla espesa, pero ¿Qué ocurre? Pronto lo averiguas gracias a los gritos del “cuñao” de turno, que han venido a ver la casita del pariente, y por supuesto se ha traído a toda la tribu, incluida una extensa camada de niños maleducados cuyos gritos nunca bajan de 80 dB, pero ¿Qué está pasando? ¿No les dicen a esos niños que no griten tanto? Rápidamente obtienes la respuesta, los padres gritan aún más que sus hijos, está claro que estos niños, cuando sean mayores, seguirán gritando y traspasando estos “valores” del grito pelao a las nuevas generaciones.

Mi vecino y sus barbacoas...

Mi vecino y sus barbacoas...

Entre los gritos, y el humo del intento de barbacoa del vecino, porque claro, mucho humo y poco fuego, desistes y te vuelves a meter en casa, que aunque no estés en el campo, por lo menos no morirás ahogado en el intento de comer un plato de lentejas, ay… esas lentejas riquísimas pero que te dejan la tripa de una preñadez pesada, y claro, el “niño” necesita por lo menos un par de horas de siesta para que lo “des a luz”, por lo que te tumbas en el sofá al ritmo de telediario, sobre todo cuando llega la monotonía del hombre del tiempo, que te deja frito… y la tele, programada para que según nos cuenta la última nube, se apague y te deje en un estado catatónico, flotando entre esas nubes, cirros, cúmulos, que entre sueños oyes comentar al “Mariano Medina” de turno.

¿Por qué esa manía de hablar a grito pelao?

¿Por qué esa manía de hablar a grito pelao?

Pero cuando estás en el mejor de los sueños… te despierta sobresaltado el claxon del novio de la niñata, que viene en su mac-arra móvil tuneao hasta las cejas, mas hortera que bailar con la música del anuncio de Vodafone, a buscar a la niñata que por las mañanas hacía prácticas de canto… pero claro, no solo de claxon se molesta al hombre, y más si el hombre soy yo, entonces es cuando los “papis”, si, un señor con mirada cansina, ahogado de vivir entre tanta gritona, y la mama del coro o duet con la niña por la mañana, se ponen a hablar con el de los pelos de punta, teñido y agujereado hasta las cejas (eso si es textual), a grito pelao sobre como está mama y el no vuelvas tarde.

Total, que acabas de tener un aborto de tu plato de lentejas, y ya te ha dejado “jodido” para todo el día, en fin, pero que le vamos a hacer, todo sea por ser tolerante con el vecino, pero piensas… ¿y porqué no hablan bajito? ¿Es que nadie les ha dicho que me interesan un pito sus conversaciones?… es que no lo debo de entender, debe ser de buena educación compartir las conversaciones familiares, o los olores del refrito de sardinas que me viene de una vecina lejana… más allá del límite de mi vista, pero que mi pituitaria ha sido capaz de captar sus “freidurías” sardiniles.

¿Que sería de una tarde de domingo sin un buen cuñao y la radio a tope?

¿Que sería de una tarde de domingo sin un buen cuñao y la radio a tope?

Ya cae el sol, y la tranquilidad parece que vuelve a reinar en la calle… pero sigo ojo avizor, no me puedo creer que esto pueda ser real… silencio… pero no, era solo un espejismo, un paréntesis hasta que mi vecino pone la radio, para informarnos a todos los vecinos de cómo va el Madrid, o si el Ciudad Real a marcado en el campo del Alcoyano… y a ritmo de “cerveza mahou” vamos pasando la tarde, entre anuncio y anuncio… que bonito es el campo.

Ya se acaba el día, derrotado de un domingo con mis vecinos, me dispongo a irme al sobre, mañana toca un día de trabajo… pero no, con mis vecinos los días son de 24 horas… porque claro, a eso de las 12, nadie puede pensar que haya gente durmiendo, por el amor de dios, si es verano… ni pensar que tu, tengas que levantarte a las 5 de la mañana, no por supuesto, entonces es cuando aparece la jauría de los perros y las basuras, esos amantes de los cánidos que aprovechan a sacar al perro y tirar la basura, que

No si mi perro es muy bueno, yo lo controlo.
No si mi perro es muy bueno, yo lo controlo.

por muchas veces que se haya dicho en las reuniones de vecinos, y por muchas circulares del ayuntamiento que se hayan pasado que no se pueden llevar a los perros sueltos, ellos hacen caso omiso, total… con lo bueno que es mi doberman… y luego pasa lo que pasa, cuando estás a medio dormir, unos ladridos, unos de perro, otros de sus dueños, porque el “tontobaba” del dueño del doberman no se le ocurre más que llevar suelto al perro en celo, y se a topado con el husky siberiano que también está en celo, y claro para que la fiesta esté completa, la perrita de turno, que no recuerdo de que raza es, pues también en celo.

Y claro, más de 100 Kgr de perro luchando por echar un polvo canino, pues como para meterse en medio, pero nada, aquí no pasa nada… ¿gritos en la madrugada? España es diferente…

Metiendo ruido, metiendo bakala pa que veas como mola mi burra... BURRO

Metiendo ruido, metiendo bakala pa que veas como mola mi burra... BURRO

Ya son las 3 de la madrugada, y entre la fiesta canina, la mala leche de todo el día de tranquilidad que he tenido, el insomnio ha hecho acto de presencia, desesperado intentas dormir apretado, que a las 5 suena el despertador, y cuando parece que ya lo vas a conseguir, nada… aparece la niña del vecino con el de los pelos de punta, con su tuneadísimo tubo de escape que hace que esa moto a escape libre parezca un susurro en la mañana… y claro, solo hay algo que suene más que ese horrible y hortera tubo de escape, que parece echo con 2 botes de coca cola vacíos, y es la radio a todo trapo, con ese equipo de subgraves y 1000 vatios de potencia, ese PUM PUM penetrante que ni con la ventana cerrada a cal y canto logras amortiguar, escuchando ambos dos la misma canción que cuando se fueron, porque es claro que escuches lo que escuches salir de un coche similar, siempre sonará igual.

Y para acabar el día, el niñato se baja pegando gritos, y la niña se baja haciéndole la zaga, y se tiran más de media hora pegando gritos… y tu piensas… Dios mío ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Y suena el despertador, a las 5 de la mañana, porque el curre, ese no perdona… y sales con sigilo, intentando no hacer el más mínimo ruido, porque te educaron para eso para no molestar, pero a veces, te vienen oscuros pensamientos y una vocecilla en tu interior te dice “serás gilipollas”.

Pericogonoperro.

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