
La Obesidad actual ¿es un problema genético? Está claro que nuestro cuerpo está diseñado para que, en épocas de carencias no se malgasten las reservas, sin embargo el actual modo de vida no justifica que unos estén gordos y otros no si no es por cuestión genética. Si la genética no tuviera nada que ver, tendríamos que estar todos gordos según estos nutricionistas.
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Ayer revisando las hemerotecas he tenido que leer esto que me ha hecho pensar:
“En el origen de la obesidad no tiene “culpa” la genética y, por el contrario, influyen en gran medida los factores ambientales, el estilo de vida, la forma de comer o la falta de ejercicio, según explicó, durante la presentación del libro ‘Genética, Nutrición y Enfermedad’, su coordinadora y jefe del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), María Pilar Vaquero”
Es curioso que esta buena señora nos diga en este texto más o menos que todos aquellos que estamos gordos u obesos son porque nos estamos inflando a bollos y nos pasamos el día tumbados en la cama o sentados en el sofá, leyenda negra que viene acompañándonos desde tiempos inmemoriales, ahora los científicos que apoyan las súper dietas dicen que efectivamente, que si usted está gordo es porque no se mueve y come mucho.
Pero es curioso ver como, después de soltar el panfleto, la señora científica nos dice con letra pequeña:
“el tema de la obesidad se nos ha ido de las manos y no puede ser por los genes, ya que no han cambiado tanto”. Sin embargo, admitió que pueden ser un condicionante ya que “por ejemplo, cuando personas que van de un país con poco acceso a los alimentos a uno con mucho, en cuanto se tiene acceso ilimitado a los alimentos esa persona se hace obeso con mucha rapidez”. Por tanto, “el individuo se adapta a la dieta y esta modula los genes …. cada persona tiene unos condicionantes genéticos que pueden influir en el metabolismo lo que, a la larga, puede traer consecuencias en la salud. “

Una dieta sana y equilibrada ayuda a mantener nuestro cuerpo sano, pero lejos de lo que dicen algunos esto no asegura un peso ideal.
Pero bueno señora entonces ¿en que quedamos? Cuando estamos hablando de riesgos cardiacos, de riesgos de cáncer, de riesgos de padecer diabetes nos hablan del riesgo genético, nos dicen que efectivamente son enfermedades que uno tiene más riesgo de padecer porque está marcado en sus genes, pero para la obesidad parece que no, parece que la culpa de todo la tiene el no moverse y el comer mucho.
Sin embargo vamos a utilizar el sentido común y alejémonos de las fotocopias rancias de las dietas de 800 calorías para no estar obeso y pensemos, con la mente fría y como campo de experimentación el mundo.
Si esta buena señora (y como ella muchos nutricionistas) primero nos comentan que la obesidad es un problema del primer mundo, quizás es simplemente porque en el tercer mundo no hay que comer, la gente se muere de hambre y el cuerpo quizás esté programado genéticamente (de hecho lo está) para que todo lo que entra en él sea aprovechado al máximo, entonces cuando el ser humano come normal (nada de inflarse a bollos) la tendencia es siempre a llenar las reservas y engordar, hasta ahí estamos todos de acuerdo, pero ¿por qué unos están obesos y otros están delgados? Y la buena señora esta no me diga que la genética no tiene nada que ver.

El ejercicio físico ayuda pero tampoco es la solución, ya que las personas delgadas dudo yo mucho que estén todo el día haciendo flexiones.
Por ejemplo en el trabajo, Fulano y Mengano, dos trabajadores que entran a trabajar a las 8 de la mañana y salen a las 7 de la tarde, comen juntos, desayunan juntos y salvo la cena poco más que hacen una vida paralela, Fulano está como un palillo y Mengano está bastante gordito, entonces ¿Qué falla aquí? Porque que yo sepa tanto Fulano como Mengano se mueven y hacen el mismo ejercicio, que yo sepa Fulano no se va cada hora a hacer flexiones al servicio, ni los fines de semana sale a hacer la maratón ni se mata el en gimnasio a hacer pesas, no, más bien Fulano tiene una vida normal, de fines de semana de tapitas con los amigos y fútbol en la tele con mando a distancia y cervecita, mientras que Mengano el pobre intenta cenar su hoja de lechuga, sube por las escaleras y evita el ascensor y los fines de semana intenta salir de paseo para caminar y hacer algo de ejercicio, pero Mengano no logra quitarse ni uno solo de esos kilos que le sobra, entonces ¿Qué está pasando aquí Sra.Vaquero?
Entonces si no es componente genético ¿Qué es? ¿El Espíritu Santo? Y como este mil casos, una familia en donde el padre y uno de los hijos son muy delgaditos, la madre y otro de los hermanos son gorditos, todos comen lo mismo y a las mismas horas y más o menos hacen la misma vida, es más, el padre no ha visto una flexión ni de lejos mientras que su hijo gordito está en el equipo de baloncesto y tiene entrenamiento 2 veces por semana ¿Qué ocurre aquí? ¿Tampoco tiene nada que ver la genética? Quizás el padre haga ejercicio a escondidas y el hijo obeso se infle a bollos en el baño con la puerta cerrada.
Está claro y no lo discuto que hace 1000 años cuando la humanidad (salvo las clases nobles) pasaban hambre, cuando se tiraban 16 horas en el campo y solo tenían una comida a base de pan, los problemas de obesidad solo atacaran a aquellos que comían como cerdos, pero incluso entonces en las cortes, mientras muchos nobles practicaban el arte de la gula, unos engordaban mucho más que otros ¿es que también se machacaban unos a flexiones mientras otros no se levantaban de la cama? Lo pongo muy en duda.

Si ya se ha demostrado que existen obesidades en donde el componente genético interviene (enfermedades declaradas) ¿Por qué algunos médicos y científicos siguen agarrados a la vieja idea que el gordo es porque come mucho y se mueve poco? esto me recuerda a cierto manifiesto allá por el siglo XIX de la comunidad científica que decía más o menos "es científicamente imposible que una máquina más pesada que el aire pueda volar", 150 años después ahí tenemos el Airbus 380, por eso muchas veces la peor de las cegueras es la ceguera científica.
Y para finalizar, me parece bastante grave que exista un colectivo como el de algunos nutricionistas (no todos) que aún nos sigan queriendo vender la piedra filosofal de sus dietas y pócimas, cuando vas a un médico de estos y le dices “mire usted, yo como equilibrado, como verdura, carne y pescado correctamente, mi dieta estará entre las 1500 y 2000 calorías, todos los días ando alrededor de media hora y los fines de semana salgo con la bicicleta a hacer unos kilómetros, y mire usted que me sobran 20 kilos” la respuesta que obtienes muchas veces es, una mirada que te dice “usted me está mintiendo”, pues no señora, y solamente hay que tener la desgracia de haber nacido con esa genética que usted dice que no existe para darse cuenta que lo de las dietas de 1000 calorías, lo del ejercicio y lo de inflarse a bollos es simplemente la excusa para vender sus recursos milagrosos y sus libros maravillosos, porque mientras sus remedios si que funcionan para aquellos que, genéticamente son de tendencia delgada pero SI se inflan a bollos y aún así solo tienen un sobrepeso no mayor a 10 kilos (su genética no permite que engorden sin medida), en cuanto comen normal y andan un poquito, los pierden con toda facilidad, y eso no es aplicable ni en todos los casos ni a todas las personas.
En fin, que cada uno es un mundo, usted gran investigadora de lo suyo quizás no haya leído los últimos descubrimientos realizados en la materia en EEUU, o si, supongo que los habrá leído pero no le interesa comentarlos, más que otra cosa porque si se le dice a la gente que el problema es genético y que poco hay que hacer, salvo pasar hambre toda su vida, entonces ya no se venderían los productos milagro, ni las dietas rancias ni los 100 euros mensuales que les sacan algunos médicos llamados “endocrinos” a sus pacientes para en, 6 meses, logran que bajen 5 kilos, eso si, en el momento que dejan la hoja de lechuga vuelven a ganarlos multiplicados por dos.
Pero bueno, usted sabrá más que yo del tema, lo mismo que un ingeniero de caminos que diseña un puente y este se viene abajo, y delante de los escombros alega una y otra vez que es “imposible que se haya caído el puente”, y como lo dice un experto, es que efectivamente, el puente no se ha caído, somos nosotros que no entendemos y los que viendo los escombros decimos solo la gran tontería de que el puente se ha caído.
Pericogonoperro.


















