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Los campos de fuerza o escudos electromagnéticos hoy son una fantasía de la ciencia ficción, pero en un futuro serán imprescindibles para el viaje espacial.

Ya hablamos en otro artículo anterior sobre la posibilidad de viajar más allá de nuestro sistema solar e incluso de nuestra galaxia, hablamos en teoría de los motores warp, de los motores gravitatorios y de mil y una triquiñuela para engañar a la naturaleza y poder recorrer enormes distancias sin quebrantar ninguna regla de la física.

El articulo de hoy va sobre los campos de fuerza, o pantallas protectoras, escudos o como queráis llamarlo, que como los motores anteriores solamente los habréis visto en las películas de ciencia ficción pero que no son reales simplemente porque el desarrollo actual de la tecnología no está lo suficientemente avanzado.

Un meteorito por muy pequeño que sea es un peligro para cualquier misión espacial. Aquí vemos las consecuencias de un micro meteorito en la lanzadera espacial Atlantis, la velocidad que llevan estos mini proyectiles los convierten muchas veces en muy peligrosos.

Primeramente decir que para un viaje por el espacio, y no solo viajes interestelares sino viajes cercanos como ir a la propia luna, o a Marte, la nave espacial y por supuesto el astronauta está sometido al riesgo continuo de ser alcanzado por algún tipo de objeto, un meteorito, un mini meteorito o incluso basura espacial, desechos de anteriores viajes espaciales. Estos cuerpos por muy pequeños que sean son de una extremada peligrosidad debido a la velocidad a la que viajan, supongamos simplemente un pequeño fragmento, no más grande que una canica que viajara a la no despreciable velocidad de 50.000Km/h, que puede ser perfectamente muchos de los fragmentos que a diario chocar en la atmósfera y son rebotados o simplemente incinerados en la entrada a la atmósfera superior. Pues lo dicho un meteorito que llevase esa velocidad llevaría una energía cinética proporcional al cuadrado de la velocidad, por lo tanto fácilmente si un fragmento así chocase contra nuestro módulo lo menos que haría sería un agujero como el de una bala, y eso en el espacio puede ser muy peligroso.

Este peligro, latente, se produciría simplemente en estado de reposo, ya no quiero ni imaginar si una nave interestelar va a máxima velocidad y choca contra un fragmento, digamos del el tamaño de un coche, la desintegración de ambos sería casi segura, por ello es necesario algo que nos proteja, una especie de capa o “campo” donde esta materia choque y evite daños mayores en el módulo espacial.

De ahí la necesidad de tener algún tipo de campo de fuerza, algo que como una burbuja proteja la nave de choques tanto de material, como de energía (los famosos escudos) y esta idea no es nada descabellada desde el punto de vista científico.

Los átomos que forman la materia están en un 99% huecos. La impenetrabilidad de la materia se produce gracias a la fuerza electromagnética.

Primeramente permitidme recordad que la materia, a nivel subatómico está vacía, es decir, todos sabemos que un átomo lo forma un núcleo y unos electrones girando alrededor de este núcleo, pero la distancia entre ambos es tan grande que si lo llevásemos a escala, si usásemos un protón del tamaño de un centímetro, el electrón giraría a más de medio kilómetro de distancia, y lo que hay entre ellos, ¡puro vacío! Entonces ¿Cómo es posible que cuando chocan 2 materiales sea imposible que se entrecrucen entre ellos si la materia esta prácticamente hueca? Ahí es donde intervienen las fuerzas fundamentales de la naturaleza.

En la naturaleza existen 4 tipos de fuerzas conocidas, la gravitatoria que todos la conocemos, la fuerza nuclear débil que hace que los electrones no salgan disparados y giren alrededor del núcleo, la fuerza nuclear fuerte que es la que hace que las partículas que forman el núcleo (protones, neutrones) permanezcan pegadas y formen un núcleo, y la fuerza electromagnética que es la que nos interesa para este caso.

Cuando dos cuerpos chocan, en realidad no se tocan, cuando estoy tecleando el ordenador mis dedos no tocan las techas, la sensación de “tocar” es la repulsión electromagnética entre mis dedos y las teclas, es decir, lo que entendemos como el principio de impenetrabilidad de la materia (un cuerpo no puede entrar dentro de otro) es simplemente la repulsión electromagnética de ambos.

Las 4 clases de fuerza existentes en la naturaleza: Gravedad, Nuclear Fuerte, Nuclear Débil y Electromagnética.

Entonces con este principio, si nosotros creásemos un campo electromagnético lo suficientemente potente y con la complejidad necesaria como para emular esta repulsión electromagnética que la materia genera, ya tendríamos construido nuestro campo de fuerza, pantalla, escudo o como se quiera llamar.

Está claro que como los viajes interestelares, la construcción de este tipo de tecnología está aún muy lejos de ser desarrollada, pero los principios teóricos y físicos ahí están, y el día de mañana seguramente se desarrollará una tecnología capaz de “crear materia virtual”, y posiblemente una vez que se desarrolle y controle la tecnología, será posible crear materia virtual para simulaciones, pruebas, y lo que la genialidad humana tenga a bien crear.

Pero aunque nos parezca un sueño, recordad como al hombre de la edad media, volar simplemente le resultaría cosa imposible, de cuentos o magia, y ahora lo vemos de lo más normal del mundo.

Pericogonoperro.

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