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Ya se ha iniciado el circo de la fórmula 1 del año 2012 y como todos los lectores habituales de La Casa del Arce Rojos sabéis soy un gran aficionado a este deporte por lo que hoy sábado me voy a permitir escribir estas líneas de reflexión sobre la “maldición” que parece haberle caído a Alonso desde que en 2006 abandonara la escudería Renault para probar suerte en las “presuntas” escuderías más fuertes.
Todos recordamos aquel año nefasto donde en McLaren teniendo al mejor piloto de la parrilla con un compañero de escudería que luego ha demostrado en la pista que también es uno de los mejores pilotos de la historia, Lewis Hamilton, hicieron un estrepitoso ridículo entregando en bandeja un título que Alonso tenía ganado por ese empecinamiento que les entró de que Hamilton tenía que ganar si o si el campeonato del mundo sin darse cuenta que si no era ese año ya lo ganaría otro cuando tuviera más experiencia pero no, una zancadilla tras otra hizo que Alonso quedase tercero empatado a puntos con Hamilton mientras que un Raikkonen que ni él se lo esperaba ganó en la última carrera y por tan solo un punto.
También recordamos el despilfarro de Ferrari, gracias a un Jean Todt que no quería a Fernando en la escudería apostaron por un cada vez más mediocre Raikkonen donde incluso su compañero de escudería, Felipe Massa del cual mi modesta opinión es que es un piloto del montón y ya lo está demostrando en Ferrari quedando siempre un segundo y medio por detrás de Alonso (pero eso son otras historias), ganaba a Raikkonen en todas las facetas y Ferrari, con un coche competitivo dejó de ganar carreras y campeonatos mientras Alonso se conformaba con un mediocre coche en Renault en el cual solo podía aspirar a quedar sexto y gracias.

Los últimos años el Ferrari ha resultado ser un coche mediocre cuya reputación fue salvada únicamente por la genialidad de Fernando Alonso. Pero fabricar coches mediocres es un lujo que Ferrari no debería permitirse.
Pero ahora cuando ya parecía que Alonso había aterrizado en la escudería reina, donde parecía que la magia del asturiano comenzaría a darle títulos a Ferrari y donde Alonso empezaría a cazar más títulos mundiales para soñar alcanzar a Schumacher ahora parece que en la casa de maranello se les ha olvidado hacer coches.
Todos recordamos hace un par de temporadas donde el Ferrari no corría pero Fernando hacía “magia” y sacaba petróleo de debajo de las piedras, y demostrando a final de temporada que en cuanto el Ferrari comenzó a correr un poco a punto estuvo de ganar el mundial, perdido por una cagada de estrategia del equipo en la última carrera de la cual mejor olvidarse.
Pero la temporada pasada más de lo mismo, en donde Mark Gené nos sale a mitad de temporada que el coche lo han diseñado “mal” porque había un error en el túnel de viento ¿Pero desde cuando se ha ido a Ferrari Pepe Gotera y Otilio? En fin, al final otro año desperdiciado por Alonso y otro mundial por al cual no pudo luchar.
Pero es que este año volvemos a las andadas, y después de dos carreras algo hemos constatado y es que el Ferrari vuelve a ser otro cacharro muy lejos en prestaciones con los McLaren y los RedBull, donde Fernando Alonso haciendo vueltas perfectas solamente es capaz de quedar sexto en la parrilla mientras su compañero Massa no pasa de los puestos del montón, donde el coche vuelve a ser lento sin velocidad punta pero luego no es rápido en curva, donde todo es una gran cagada a la cual nos preguntamos todos ¿es que a Ferrari se les ha olvidado hacer coches?
Y aún así Fernando Alonso ganó la última carrera pero no fue por el coche, fue por sus manos mágicas y porque la lluvia y los coches de seguridad siempre convierten las carreras en una lotería, y esta vez le tocó el gordo a Alonso pero que nadie se engañe, que si dentro de una semana el coche no es competitivo Ferrari volverá a estar entre el montón y creo sinceramente que un icono como esta casa no puede permitirse, otra vez, presentarse a la fórmula 1 con un cacharro.
Pericogonoperro.



















