
A la infanta Cristina y al Sr.Urdangarín parece que no les enseñaron que no es lo mismo ganar dinero que robarlo.
linea
Imaginemos que un empresario de esos que están con el agua al cuello un día se le ocurriera contratar a unos trabajadores “fantasma” para de esa manera poder acumular “seguridad social”.
Imaginemos que este empresario es denunciado a trabajo, está claro que le brearían, la gente se echaría las manos a la cabeza y pensaríamos que es un sinvergüenza por defraudar hacienda, cosa que desgraciadamente y gracias a la gran presión fiscal contra los de siempre es la única manera de no meter el pestillo al negocio.
Pues bien, resulta que “el jamón” digo “el presunto” del Sr.Urdangarín era una práctica que realizaba en ese instituto que nadie sabe lo que hacía salvo sacar dinero, donde encima y lo más sangrante sus clientes eran siempre la empresa pública, es decir, el dinero de todos los españoles, y antes de que alguien me diga que también timaba a la empresa privada decir que era la empresa privada… con fondo público también, porque ningún empresario que se juegue SU DINERO iba a regalarle a la infanta y a su marido esta cantidad mareante de millones de pesetas o euros que han estafado.
Porque un efecto que tiene el euro es que parece que las cifras son pocas, y cuando hablábamos ayer que la infanta Cristina y su marido el Sr.Urdangarín había cobrado 300.000 euros de la SGAE como que nos parece poco, pero si hablamos de 50 millones de las antiguas pesetas ya empezamos a ver en que niveles de robo se movían estos miembros de la familia real.
Pero ya sabemos que todo son jamón, digo presunto ante la ley, y que aunque la policía encuentre a estos asesinos con el cuchillo ensangrentado en la mano degollando a su víctima siguen siendo presuntos, porque hay que cogérsela con papel de fumar y más cuando se habla de los miembros de esa familia que los monárquicos nos vendieron hasta el vomito como “divina de la muerte” y referente de las buenas costumbres.

Una empresa que sin hacer nada, sin producir nada, sin fabricar nada, sin comerciar nada tenía unos ingresos que parecen la Telefónica. Y nadie se daba cuenta de la estafa que era esto ¿no? ni tan siquiera los servicios secretos de casa real, ni el Sr.Juan Carlos lo sabía... y nosotros borregos nos lo creemos.
Pues bien, en el penúltimo capítulo de este culebrón Urdangarín donde casa real ha dado el visto bueno para que la prensa se cebe con él olvidando que la infanta Cristina era tan socia como su marido, alegando que la infanta era como Ana Mato, es decir, que creía que los Jaguars crecían solos en los garajes sin preguntarse que hacía su marido, es decir, que nos querían convencer poco más que la infanta era tonta y su padre no se enteraba de nada, pues como decía ese beneplácito de cebarse con el ex jugador de balonmano es simplemente una táctica, errónea pero táctica, de que nos olvidemos que si este señor hacía lo que hacía era simplemente porque formaba parte de la familia real, y no valen los cuentos de hadas con los que ahora nos quieren hacer comulgar de que si familia real es el rey y el principito y esas chorradas que solo convencerán a quién quiera autoengañarse.
Pues como decía, el penúltimo capítulo es un email (es que encima hay pruebas como para meterle en la cárcel de por vida) donde buscan trabajadores “de pega” para defraudar a la seguridad social, es decir, a todos nosotros, metiendo a “una cuñada” de una de las secretarias, porque a la hora de cobrar del dinero público siempre ha gente dispuesta a todo, no tanto a vendimiar o a picar piedras en una cantera, pero eso de cobrar por nada, a eso se apunta todo el mundo.
Luego la empresa del Sr.Urdangarín decía que pagaba a estos trabajadores fantasma entre 7000 y 10000 euros (que no pagaba) y así, tonto el último… en fin… país de truhanes y de gilipollas que se lo permiten y encima, los llama “presuntos”.
Os dejo con el email, y a opinar:
Este es el correo electrónico que la Policía interceptó al contable de Nóos, Marco Tejeiro, a la secretaria personal de Iñaki Urdangarín el 9 de septiembre de 2009. La secretaria preguntó en otro correo: “¿Tiene que residir en Barcelona o puede ser en Madrid?”. “No es lo ideal, pero si al final no encontramos podríamos buscar la forma de hacerlo”. Así que la secretaria Julita Cuquerella sugirió el primer nombre. “Mi cuñada, que está en Madrid, está interesada. ¿A lo mejor puede ser estipulado como teletrabajo?”. “Creo que la podremos poner como codificadora y no explicar dónde tiene su residencia”, contesta el contable. Una vez arreglado el problema, la secretaria propuso otros tres nombres de familiares suyos. “Ninguna sabe de quién es la empresa (creen que de un amigo mío) Lo digo por si las llamas”.
Y como siempre de rebote, se lucran los “cuñadísimos”.
Pericogonoperro
















