
Lo llevamos en la sangre. En este país el que no roba es porque no puede. O esa es la sensación que damos.
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Quiero hacerme eco de una noticia leída en Libertad Digital donde se comprueba que el nivel de corrupción de este país ha llegado a unos niveles en los cuales todas las altas cúpulas del organismo que sea están cubiertas por apesebrados de estómago agradecido cuyo único fin es el robar y dilapidar el dinero público y que, en cuanto alguien resulta “molesto” por sus ganas de trabajar u honradez es inmediatamente despedido, expulsado o relegado para no “joder la fiesta”.
Señores, el problema de España ya no es la enorme fábrica de chorizos que hemos fabricado desde la transición, el problema es que hemos creado “la cultura del chorizo”, es decir, que la gente no roba no porque no esté mal, sino porque no puede. Desgraciadamente más del 90% de la gente, inclusive hasta los del 15M si les dieran la oportunidad de cargo público y de meter la mano en la saca, en vez de ser honrado robarían igualmente que aquellos a los que dicen denunciar, y es porque aquí no tenemos educación, aquí solo entendemos de palos, de generalísimos y de inquisiciones que nos corten la mano si robamos, no entendemos de que robar está mal, y las calles no son una Sodoma y Gomorra no porque seamos más o menos civilizados, sino porque tenemos miedo a la ley que sino…
Por eso en este país que como Antonio del Castillo, padre de Marta decía, de justicia bananera a estos chorizos genéticos les han dado impunidad absoluta, y al no temer el castigo pues pasa lo que pasa… que no hay pan para tanto chorizo.
Me permito hacer un corta-pega de la noticia y comprobará cualquier lector de nobles ideales que así, nunca habrá dinero y que deberíamos reflexionar el por qué siempre llegan a los puestos de poder, a los consejos directivos, a las direcciones generales psicópatas y ladrones que muchas veces su única preparación es esa, ya que los bien preparados académicamente son relegados, como el señor del artículo, a puestos donde “no den el coñazo”.
Pericogonoperro.
Pedro de Tena 2012-01-17
Pero nadie sabe qué festejo ha sido este que le ha costado el puesto al cogerente de la Fundación Imabis de Málaga. Se sabe que se negó a pagar 8.000 euros con fondos de la investigación. Al parecer, estos miles de euros fueron consumidos en un “ágape”, como le llama el Diario de Sevilla. Javier Estebaranz, que así se llama este científico, fue fulminado de sus dos cargos y vuelve a ser inspector médico de la Delegación de la Consejería de Salud en Málaga.
Estebaranz ha logrado que tras diez años sin investigación el Hospital Clínico de Málaga haya vuelto a ella. En la actualidad, este centro sanitario del SAS tiene proyectos punteros a nivel nacional en Cardiología, Oncología y Endocrinología. Javier Estebaranz, que hasta ahora era subdirector de proyectos de investigación del Hospital Clínico y cogerente de la Fundación Imabis, junto con otros profesionales, ha propiciado este avance importante.
Esta entidad, respaldada por la Junta de Andalucía, gestiona los proyectos de investigación biomédica en la provincia malagueña. La entidad sustituyó a la Fundación del Hospital Carlos Haya creada en su día con una finalidad parecida y actualmente agrupa a investigadores de los hospitales públicos, de la Universidad y del Parque Tecnológico de Málaga.
Pero gracias a la comilona que se negó a pagar, Estebaranz ha sido destituido de ambos cargos y volverá a su plaza como inspector médico en la Delegación de Salud. Su cese se produjo un par de días después de que en una reunión del patronato de la Fundación se negara a que con fondos de investigación se pagara una factura de un ágape de un hospital que ascendía a 8.000 euros y volviera a defender un reparto de los ingresos entre los centros sanitarios proporcional a su trabajo científico.
Aunque hay quienes han interpretado su destitución como una mera reorganización de la gerencia de Imabis, que tenía dos cogerentes -el propio Estabaranz y José Cañón, director de Innovación y Proyectos del Carlos Haya- y que ahora tiene una única gerencia ocupada por Itziar Ochotorena, que era la anterior titular del Centro Andaluz de Biología Molecular y Regenerativa (Cabimer) de Sevilla. Pero la explicación es insuficiente porque mientras Cañón mantiene la coordinación de la investigación en el Hospital Carlos Haya, Estebaranz no conserva el cargo equivalente en el Clínico y tiene que volver a su plaza de inspector médico. Estebaranz rehusó ayer hacer ningún comentario sobre el asunto.
La Delegación de Salud confirmó los cambios en la gerencia de Imabis y los atribuyó a la intención de potenciar la investigación con una dirección con dedicación exclusiva.
La pregunta es si, como se ha denunciado, es posible en la Junta de Andalucía que negarse a pagar 8.000 euros por un festejo con fondos de investigación conlleve la destitución de alguien que ha hecho mucho por la investigación sanitaria andaluza.



















