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Gracias a unos sectores y medios de comuniciación cualquier persona de centro que no comulgue con sus ideas, de la noche a la mañana es transmutado a la extrema izquierda y se convierte en "el enemigo".

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La verdad es que ya no se que pensar de este curioso país donde el bananeo político ha llegado a unos niveles que ya ni los más forofos del lugar pueden creer las pamplinas que de uno y otro lado le vienen.

Me viene a la memoria aquellos libros que solía leer cuando tenía más pelo y menos canas en la cabeza sobre alquimistas buscando la piedra filosofal, personas que intentaban convertir el plomo en oro y, en sus lúgubres laboratorios de la edad media intentaban conseguir poco más que el dominio de la materia. Pues bien, tengo que decirlo que desde la explosión del movimiento del 15M en la puerta del sol ha habido un “cambio alquímico” en la naturaleza de la sociedad.

Si nos fijamos en lo acontecido estas últimas semanas ha habido un denominador común en toda esta movida, y es el miedo aterrador que por parte de un sector de esa derecha que todos creíamos había desaparecido en los años setenta, esa del cara al sol y la cabeza rapada, esa de la misa diaria pero luego juzgando y atacando al prójimo, esa que hemos visto aparecer como un gran leviatán surgiendo de las profundidades marinas en las entrevistas “sin manipular” del intertoro, esos lanzadores de bilis insultando a diestro y siniestro, esos de “estética bildu y aleccionados por la kaleborroca” como decía el poco presentable director de LA GACETA, un denominador común que ha logrado que incluso los de la pata izquierda manejaran el tema con cuidado, porque los más listos (entre los cuales los mencionados anteriormente no se encuentran) se han dado cuenta que la masa crítica ha llegado, que la gente está hasta el gorro de tanto chupóptero inútil agarrado a los pezones de la teta de la mamandurria pública y que los políticos, tal y como los conocemos, tienen los días contados.

Es curioso ver como La Gaceta y Público se pueden poner de acuerdo para no sacar en sus noticias (o si lo sacan en la página setenta y cuatro entre los anuncios de putas) las movilizaciones que ha habido en Grecia últimamente, donde la gente o “los porreros” como dirían los del gato mojado han rodeado el congreso y no han dejado salir a los políticos, pidiendo su cabeza (políticamente se entiende) y como eso da mucho miedo, pues no lo sacamos, porque que la gente abra los ojos les viene tan mal a los de la derecha como a los de la izquierda, en resumidas cuentas, le viene muy mal al PPSOE.

Para el director de "La Gaceta" los de la manifestación son delincuentes por su pinta "Bildu", entonces para este señor personajes como Santa Teresa de Jesús, Gandí o el mismo Jesucristo también serían unos "desarrapados" solo por sus pintas. Señor mío, que Jesús no llevaba un "Lacoste" al cuello.

Pero algo ha ocurrido, y de eso trata mi artículo, con personas como yo o como otros que conozco que intentamos ser de centro, personas que opinamos por los actos y no por quién comete esos actos, no como por ejemplo el intertoro donde si en la manifestación de la puerta del sol en vez de haber banderas de “políticos fuera” hubiera habido banderas de “Zapatero caca” y todo lleno de gaviotas y bufandas azules, estos “indocumentados” hubieran sido “la juventud que maravillosa divina de la muerte que se revela contra ZP Caca”, y los hubieran exaltado en sus programas Cubanos y gatomojados, pero no, como no decían eso entonces son porreros terroristas.

Por eso me repugna un país donde uno se siente de centro, y dentro de este centro quizás uno pueda estar pelín hacia la derecha, o pelín hacia la izquierda, donde se pude discutir más o menos el tema del trabajador, del empresario, de la sanidad… pero siempre desde el punto de vista del bienestar común, y no como ocurre hoy que o barra libre para el empresario, o barra libre para sindicatos mamporreros y cafés para todos.

Bueno, pues yo que me considero persona de centro pelín a la derecha (pero muy poco) resulta que gracias a todas estas historias, que gracias a todos estos casposos, resulta que ayer me acosté de centro y hoy me he levantado de “extrema izquierda”.

Parece ser que defender al más necesitado y defender lo que uno piensa que es justo es "de extrema izquierda" que van contra la legalidad. Bien, quisiera recordarles a estos señores de misa diaria que un Nazareno fue crucificado precisamente por defender CONTRA LA LEGALIDAD VIGENTE sus ideas de paz y amor, ah, y sus pintas según estos serían de "Bildu".

Y dicen que soy de extrema izquierda porque he tenido la osadía de decir que la Banca no puede controlar todo y a todos (incluidos partidos políticos), porque he dicho que el movimiento 15M, mejor o peor organizado, es simplemente el primer síntoma de una sociedad hastiada de tanto gilipollas en la política, donde aunque sea de esta manera ha dicho BASTA YA, porque señores, con la legalidad de la oligarquía de partidos es imposible hacer nada, y un ejemplo lo tenemos ahora presidiendo el país, un botarate que lleva 7 años de los cuales 3 la gente quiere que se vaya (en gran mayoría) y somos incapaces de echarle, así de democrático es esto.

En fin, sirva de ejemplo para alquimistas y buscadores de lo mágico como de la noche a la mañana, y por arte de magia, la caspa puede transmutar y convertir a la gente de centro en “desarrapados indocumentados de extrema izquierda”, curioso ¿no? Pues nada que sigan así, y solo diré una cosa… porque la gente todavía no se ha enterado que, según informaciones que han llegado a La Casa del Arce Rojo un estudio serio indica que si mañana eliminamos el disparate autonómico y reducimos a los políticos SOLO a la mitad, el ahorro serviría para sacarnos de la crisis pero… ellos no van a renunciar, y como decía Trevijano la libertad no te la da el estado, la libertad la hemos de tomar entre todos.

Pericogonoperro.

One Response to “La transmutación alquímica de la caspa”

  1. Esteban dice:

    Muy buen artículo.
    En mi opinión los términos izquierda y derecha, en política, están cada día más fuera de contexto respecto a lo que debiera ser actualmente una sociedad moderna. Son anacronismos del pasado, fruto de una sociedad, la nuestra, todavía sectaria, anclada en ideologías absolutamente trasnochadas, poco (o mal) pensante, muy enferma a nivel moral, ético y cultural.
    Una sociedad moderna del siglo XXI debería empezar a preocuparse desde YA por todo aquello que es de justicia: lo que beneficia a las personas en general y al individuo en particular, lo que beneficia tambien al resto de los seres vivos y a su territorio, lo que beneficia el progreso para todos sin poner en peligro nuestra salud y nuestro entorno.
    Pero la historia de la humanidad demuestra que se ha estado haciendo durante siglos básicamente lo contrario.
    Hace aprox. 2000 años Jesucristo nos indicó en mi opinión, el auténtico camino a seguir, pero en líneas generales hemos continuado durante 20 siglos “a la nuestra”, y todos aquellos que por razones obvias tenían una responsabilidad mayor, nuestros gobernantes y dirigentes, no han sabido o no han querido cambiar el rumbo de la historia. Se han obcecado con su afán desmedido riquezas, sus malos modos y sus deseos desenfrenados de poder, hasta convertir, junto con los nuevos avances tecnólogicos (que se han aplicado en muchos casos sin cabeza ni sentido común), este planeta en una auténtica bomba de relojería que nos va a estallar a todos en un espacio de tiempo indeterminado, pero casi con toda probabilidad YA MUY ESCASO.

    Sigamos pués así, que pronto vamos a “cobrar” todos el precio de tales negligencias. Es muy sencillo de explicar: si la injusticia sigue reinando en este mundo tenebroso será ya por poco tiempo.
    A Dios se le está acabando la paciencia (creo intuir correctamente) sobre todo este asunto de los abusos que se están cometiendo en este mundo.
    Si es necesario Él (y sólo Él) lo hará saltar todo en pedazos para volver a rehacerlo de nuevo, en óptimas condiciones.
    No será la 1a véz que esto sucede.

    Quien avisa no es traidor.

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