
Hasta fantasmas del pasado tienen que venir a pedir a las cúpulas de estos partidos políticos que abran las ventanas. La endogamia y el dedo bobalicón ha logrado matar la democracia en su interior y ahora todos, sin excepción, huelen mal.
Ha llegado hasta La Casa del Arce Rojo una carta que el Sr.Álvarez Cascos ha remitido a la cúpula dirigente del PP demandando lo que yo creo que todos los españoles que no tengan un interés personan en los que dirigen los cotarros estamos demandando, y es que entre un poco de aire fresco dentro de los partidos políticos.
De tanta endogamia, de tanto chanchullito, de tanto amiguismo, de tanto meter al amigo de turno, de tanto hacer presidente de juventudes al más tonto, de tanto subir al hijo del amigo con cargo político, de tanta mierda el interior de los partidos políticos da verdaderamente asco, y me da igual de que partido político se hable, no es cosa solamente del PP, el PSOE también tiene su olor característico, viendo como desde la llegada del sospechoso de Zapatero se han promocionado a una serie de miembros y miembras que no hay por donde cogerlos, de idiotos e idiotas que indigna al más pintado, de jefas con coeficiente intelectual de la coliflor que no sabe quién le paga la comunión a su hija o de “planetarias ministras” que, sin haber acabado una maría de carrera la hacen ministra de un ministerio que ni sabe que es ni para que sirve.
Tanto quiste, tanta estupidez, tanto “todo vale”, tanta impunidad ha llevado a cangrenar a los partidos políticos, ha llevado a que estos se encuentren podridos por dentro, donde sus estructuras son “democráticamente orgánicas” al estilo franquista, donde las elecciones son… bueno, ya sabemos como son,
Por ello que alguien como el Sr.Cascos que desde luego no es santo de mi devoción, ya que creo que es fiel representante de una caspa anquilosada del PP haya escrito la carta que a continuación os pongo ya es como para echarse las manos a la cabeza, y tanto se está alienando el ambiente político que van a llegar, van a lograr, que antiguos enemigos y fantasmas del pasado vuelvan y vuelvan teniendo más razón que un santo, como ocurre con esta carta de Cascos.

La cúpula del PP, al igual que la cúpula del PSOE ¿Son estos los más preparados del PP? lo pongo muy en duda, entonces ¿Como han llegado a la cúpula? pues ya sabemos, amiguismo y dedo en un partido donde la democracia interna es muy similar a la orgánica de Franco. (OJO, dentro del PSOE ocurre lo mismo, hacen unas primarias para Madrid y la que pierde la hacen ministra, democracia del embudo).
Manda “webos” diría Trillo que aquel defensor de las buenas costumbres (bienaventuradas sea las hemerotecas y la buena memoria), que en los ochenta berreaba contra el divorcio al igual que ahora se hace contra el aborto porque según el, esto se iba a convertir en Sodoma y Gomorra donde la gente se casaría y se divorciaría a diestro y siniestro (y sin embargo ha sido él quién se ha divorciado y casado con “jovencitas” más de una vez) pues que un elemento con esta ideología haga que esté de acuerdo con él me hace preocuparme, y preocuparme de lo mal que está todo y que hasta el más tonto, sin ceguera crónica política, lo puede ver.
En fin, os dejo con esta carta y que cada uno saque las consecuencias que quiera.
Pericogonoperro.
linea
Francisco Álvarez-Cascos Fernández
Paseo de la Castellana, 91.
28046-MADRID
CONSIDERACIONES SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES
AUTONÓMICAS EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS
¿QUÉ?
El PP de Asturias tiene la posibilidad y, por tanto, la responsabilidad de obtener la
victoria en las próximas elecciones autonómicas de 2011 en el Principado de Asturias.
Después de casi treinta años de gobiernos socialistas, con el paréntesis de 1995-99, la
situación social y económica de la región ofrece un panorama de pesimismo,
desencanto, agotamiento e insatisfacción que solo puede encontrar una salida política
en una alternativa de gobierno que ofrezca cambio y progreso, con garantías de
solvencia en los equipos que los encarnen y de credibilidad en los programas de
acción que ofrezcan.
Parece obvio que la única candidatura colectiva capaz de cumplir estos requisitos es
el PP de Asturias, a partir de un proyecto nuevo, capaz de transmitir confianza e
ilusión a la mayoría de los ciudadanos partidarios del cambio político, social y
económico de la región.
En este escenario, personas significativas del actual equipo dirigente del PP de
Asturias han confirmado públicamente su voluntad de renunciar a la continuidad en
sus puestos de responsabilidad. A partir de ese momento, conviene comenzar
subrayando que la credibilidad exigible al PP de Asturias para aspirar a una mayoría
electoral suficiente trasciende de los nombres concretos. El PP de Asturias que en
1999 asumió, en circunstancias difíciles, el relevo para acometer una nueva etapa tuvo
su gran oportunidad en 2003, pero no fue capaz de alcanzar los objetivos de éxito
perseguidos.
Algunos advertimos a quien correspondía, hace ya más de seis años, cuando
entonces era el momento de hacerlo, sobre la necesidad de propiciar el necesario relevo,
que no se produjo. La continuidad de este equipo en 2007 condujo al PP de
Asturias a un nuevo fracaso y contribuyó a certificar su agotamiento, por lo que hoy
no deberían de subsistir dudas acerca de la ineludible necesidad de comparecer a
las elecciones de 2011 con una nueva candidatura colectiva del PP de Asturias,
formada por nuevos equipos (dirección y candidaturas); nueva estrategia, frente a
una mayoría gobernante que tiene estranguladas las estructuras de la sociedad civil y
de la administración pública regionales; y nuevo programa de progreso, de confianza y
de acción para impulsar las respuestas a los retos actuales de la sociedad asturiana.
El problema del PP de Asturias, pues, no es coyuntural. Basta examinar las
radiografías de los resultados electorales de esta etapa 1999-2010, expuestas en el
ANEXO, para confirmar el diagnóstico, ilustrado por dos rasgos significativos.
El primero, que, en esta etapa mencionada, el PP de Asturias siempre quedó en las
tres elecciones autonómicas celebradas por debajo de los resultados que, durante
el mismo ciclo electoral, alcanzó el propio partido en las elecciones generales por
la circunscripción asturiana.
El segundo, que, en esta última década, el PP de Asturias no solo no fue capaz de
superar al PSOE en alguna de las tres elecciones autonómicas celebradas, sino que
arrastró a la baja los resultados de las elecciones generales del mismo ciclo
electoral, donde el PP de Asturias pasó de superar al PSOE por más de 9 puntos
porcentuales en el año 2000 a perder por más de 5 puntos negativos en el año
2008, con pérdida de espacio electoral de 14 puntos y dos escaños al Congreso, lo
que afecta perjudicialmente las expectativas nacionales del PP
(*).
A la vista de estos datos podemos concluir fundadamente que el problema que
arrastra el actual PP de Asturias, ante el reto de las elecciones autonómicas de 2011,
es estructural y profundo, no circunstancial y leve. Es decir, de organización y de
equipos, no solo de personas; de ideas y de programas, no solo de siglas; de
movilización masiva y total, no solo de meras inercias o de esfuerzos esporádicos.
En resumen, la posible victoria electoral del PP de Asturias en las próximas
elecciones autonómicas depende de forma decisiva del conjunto del partido, no sólo
de unos pocos candidatos; de su credibilidad global, no del voluntarismo individual;
de la nueva sintonía con la mayoría de la sociedad, no del simple marketing
publicitario.
Por lo tanto, el PP de Asturias necesita abandonar la rutina y hacer un esfuerzo
sin precedentes para mejorar su organización y sus candidaturas, para presentar
un programa atractivo y creíble, y para poner en acción una estrategia política
capaz de superar la del poderoso aparato de campaña del adversario, experto en
el “todo vale” con el objeto de mantenerse en el poder como sea.
¿CÓMO?
El objetivo de la victoria y las condiciones necesarias para asegurarla deben de
lograrse mediante un conjunto coherente y ordenado de acciones que, en primer
lugar, respeten fielmente el acervo democrático del PP de Asturias reflejado en
sus estatutos y, en segundo lugar, que contribuyan a reforzar su credibilidad ante la
sociedad asturiana.
No se trata sólo de un reto limitado a la dirección regional del PP de Asturias. La
celebración simultánea de las elecciones municipales también requiere paralelamente
trasladar impulsos decisivos a las organizaciones y a las candidaturas de todos los
ayuntamientos asturianos. El PP de Asturias cuenta hoy tan sólo con doce Alcaldías
que son los principales baluartes del éxito electoral perseguido, puesto que sus
titulares ya acreditaron, y muchos de ellos lo revalidaron varias veces, el título
indiscutible de ganadores, comenzando por Oviedo y continuando por Siero, Llanera,
Gozón, Grado, Coaña, Tapia, Villayón, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, San
Tirso, y Yernes y Tameza. En los restantes municipios es imprescindible asegurar
aspiraciones de victoria, homólogas a las del resto de los ayuntamientos y de la Junta
General del Principado.
La solución idónea para preparar con éxito las respuestas a todos los retos
planteados es la celebración del Congreso Regional del PP de Asturias, antes de
las próximas elecciones, para armonizar democráticamente todas las decisiones que
exige el compromiso de aspirar seriamente a la victoria electoral en 2011. Para bien o
para mal, un Congreso Regional del PP de Asturias después de las elecciones no
resolvería nada, como ya sucedió en ocasiones precedentes.
El Congreso Regional debería ser convocado bajo la fórmula estatutaria de voto
directo de todo el censo de militantes del PP de Asturias, con el mismo modelo que
recientemente permitió organizar el Congreso Regional del PP de Baleares. Dicha
fórmula estatutaria, aceptada por todos y aplicada con seriedad, es la máxima garantía
de transparencia dentro del partido y una exhibición de credibilidad ante la sociedad
asturiana. Es la fórmula más parecida a las “primarias americanas” donde se elige
candidato y, simultáneamente, se le entrega además la dirección de la campaña y
del partido.(*)
Además, es la única que puede contribuir a despejar todas las incógnitas suscitadas
pública y privadamente en los últimos meses, de las que quedan abundantes testimonios
en los medios de comunicación. Tanto por ciudadanos independientes cuanto por
cualificados militantes y dirigentes del PP asturiano y del PP nacional se han expuesto
respetables opiniones y valoraciones que podrían restar fortaleza a los equipos y a los
programas que finalmente representen al PP de Asturias. Incluso se han llegado a exigir
requisitos singulares, aplicables solo al ámbito de Asturias, en clara disfunción, cuando
no contradicción con los aplicados en el resto de las organizaciones regionales. Por
ejemplo, perfiles concretos de edad, de género, de quórum de aceptación interna e,
incluso, de valoraciones políticas mediante encuestas.
Reconociendo y admitiendo que todo sistema democrático es un sistema de opinión
pública, el Congreso Regional del PP debe de ser la respuesta estatutaria, imparcial y
constructiva a todas las exigencias planteadas y planteables, con los beneficios
añadidos de la movilización interna que lo acompaña, y de la credibilidad que añade
ante la expectante sociedad asturiana.
¿CUÁNDO?
En las democracias cimentadas sobre el estado de derecho, las formas son cuestión
de fondo. Esta consideración me parece fundamental para justificar un calendario de
decisiones, puesto que la actual legislatura autonómica se extiende hasta la fecha en
que se convoquen las siguientes elecciones. Por ello, los actuales miembros del Grupo
Popular del Principado tienen un mandato vigente hasta el mes de marzo del próximo
año, por lo que sus funciones de control político del agotado y fracasado gobierno
autonómico saliente son vitales durante los próximos períodos de sesiones pendientes,
y deben de ser respetadas y provechosas.
Pero hay más razones. En los próximos meses, a la bien dotada campaña orquestada
por los aparatos socialistas asturiano y nacional solo le puede responder en sede
parlamentaria una vigorosa acción de control del Grupo Popular que ilumine con la
linterna del debate la cruda realidad asturiana y denuncie los escandalosos fracasos
que oculta la propaganda política del oficialismo gobernante.
El Grupo Popular del Principado tiene que contar con el máximo apoyo de la
dirección del partido, sin distracciones logísticas ajenas al control y la acción
parlamentaria, sin incertidumbres sobre su capacidad de decisión, para actuar con
eficacia y con firmeza hasta el momento en que dé comienzo lo que se conoce
informalmente como “precampaña electoral” en el próximo año.
Algunos precedentes confirman la conveniencia de evitar períodos largos de solape
funcional de los nuevos equipos con los salientes, y de falta de soporte institucional
por parte de los entrantes para protagonizar la vida pública. Así, en 1989 se decidió la
candidatura de José María Aznar a la presidencia del Gobierno de España solo dos
meses antes de las elecciones, y, simultáneamente, la candidatura de Manuel
Fraga a la presidencia de la Xunta de Galicia se materializó cuatro meses antes de las
elecciones autonómicas. Más recientemente, la de Mariano Rajoy a la
presidencia del Gobierno de España en 2003 se proclamó en setiembre de ese año,
seis meses antes de las elecciones generales.
Por todo ello, el Congreso Regional del Partido Popular se podría de convocar a
finales de 2010, para su celebración en el mes de enero del próximo año, como un
potente acto de inicio de dicha precampaña electoral. En el mismo se discutiría y se
aprobaría la nueva estrategia del Partido Popular de Asturias. También la dirección
regional resultante estaría en inmejorables condiciones para formalizar el relevo
ordenado y tranquilo de la anterior, y para impulsar la selección de los equipos de
candidatos caracterizados por el prestigio, la experiencia y la capacidad de trabajo que
adornen su trayectoria. Finalmente, la nueva dirección contaría con la máxima
legitimación para acometer la preparación, aprobación y difusión del nuevo programa
electoral.
Salvo opinión mejor fundada, éstas son, a mi juicio, las bases para asegurar el
éxito del Partido Popular de Asturias.
Madrid, 21 de junio de 2010.
Francisco Álvarez-Cascos (*) Añadido posterior


















