
Los ladrones, sinvergüenzas y máximos defraudadores siempre se encuentran cerca del poder político. Quiero recordar que si hacienda hiciera bien su trabajo simplemente acabando con el fraude fiscal de ESTOS SEÑORES se podría pagar la deuda del país pero no, hay que ir a ver si la que limpia la escalera tiene o no contrato.
linea
Artículo de Lorenzo Silva sacado de EL MUNDO
A Juan le aplicaron hace tiempo el tratamiento de marras: trabajar más y ganar menos. Para ser más exactos, trabaja un treinta por ciento más y cobra un treinta por ciento menos. Una amarga simetría. Pasado el cabreo inicial, Juan trató de consolarse pensando que eran malos tiempos para todos, y que dentro de lo malo, y aun mermada, seguía cobrando una nómina.
Ahora descubre que el hombre preclaro que expuso por primera vez, en toda su crudeza, la nueva filosofía laboral, escondía lingotes de oro en casa y solía desplazarse en un Rolls-Royce valorado en medio millón de euros. También se cuenta que habiéndose declarado insolvente, para no hacer frente a su responsabilidad civil como fallido gestor empresarial, ocultaba varios millones de euros en cuentas bancarias y propiedades inmobiliarias repartidas por todo el mundo.
Desde hace dos días está en la cárcel, a la espera de reunir los treinta millones de euros que el juez le ha impuesto como fianza para eludir la prisión provisional. Parece que al verse entre rejas le ha dado algún ataque de ansiedad que lo ha llevado a la enfermería. Daniel no celebra este sufrimiento del magnate caído, aunque sus bajos instintos, que los tiene como cualquiera, le inviten a alegrarse de que el impulsor e ideólogo de un estilo de gestión que sumió en la ansiedad a miles de personas pruebe una ración de su propia medicina.
No, no va a permitirse esa mezquindad, aunque tampoco va a ceder a la tentación de compadecerle. Juan se teme, y algún precedente hay, que el insolvente logrará reunir de un modo u otro, con el auxilio de este amigo o de aquel compadre, los treinta millones en que está tasada su libertad. Son otros los que se chupan la celda en espera de juicio; otros a los que no les permiten comprarse el pase de salida o les ponen un precio que, aun siendo mucho más bajo, nunca podrán satisfacer.
Rolls y lingotes. Que tanta palabrería, tanto discurso rimbombante sobre competitividad y eficiencia, sobre reorganización del sistema productivo y racionalización del mercado laboral, tanto pontificar desde una posición presuntamente respetable y efectivamente respetada, y Juan puede dar fe de todo ello, terminen en algo tan grosero, tan hortera, tan ofensivo como poner el culo en el asiento de cuero de un Rolls y juntar oro para eludir al fisco y a los acreedores, se antoja el broche esperpéntico y tragicómico de esta descomposición sin freno en que ha parado el milagro económico español.
Juan no es sociólogo, ni economista, ni mucho menos juez. Pero lo que durante los años locos vio desde su puesto de trabajo le ha dado un olfato especial para la sociología, la economía y la justicia práctica. Fueron unos cuantos los ágapes que le tocó atender, en su condición de supervisor de una empresa de hostelería, en los que el tipo que hoy duerme en el talego y otros muchos, igualmente opulentos y respetados, que por entonces le jaleaban, se reunían para impartirles a todos lecciones sobre cómo debían hacerse las cosas. De tanto oírlos, Juan se aprendió sus mantras, memorizó sus propuestas, se empachó con sus teorías.
Una burda pantalla para encubrir la picaresca de siempre, el rapaz instinto básico de un país con el hambre y la ignorancia impresos en el ADN, por muchos euros que el crédito insensato derramara sobre sus aprendices de brujo. El hambre y la ignorancia que te llevan a procurarte un Rolls y unos lingotes de oro, para que te calmen con su lujo y su cálido resplandor el pánico a la mugre y a la intemperie que sigue agazapado en lo más recóndito de tus genes.
Juan, que les ha dado de comer tantas veces, nunca pudo sentarse y hablar con ellos. Si pudiera hacerlo les diría que el hombre encarcelado los retrata del peor modo posible. Y que nunca olviden que ellos lo eligieron, y lo sostuvieron ahí.

















Una prueba mas del problema empresarial que tenemos en este pais donde lo importante es eso mismo, lingotes y cochazos.
Claro que ahora diran que este hombre no representa nada y patatin…cuando no hace mucho era aclamado.
Ha sido detenido, unos poquisimos años a la carcel en el peor de los casos pero de devolver la pasta eso ni pensar.
Cadena perpetua hasta que salga con los pies por delante del talego y si quiere salir antes ya sabe, que devuelva hasta el ultimo euro.
Devolver no se si de esa forma se devolveria la pasta, pero al menos se sienta el precendente de mandar el mensaje de que el que roba no disfrutara del dinero robado.
Ah se me olvidaba, y en el talego, eso de estar de hotel a pension completa ni hablar, 8 horas de trabajo obligado todos los dias para pagarse el papeo y cada dia que no curre no hay papeo. Si acaba palmera, es su problema, al hoyo y liberada la celda para ser ocupada por otro mangante sinverguenza.
A este le enviaba a currar en la fábrica del “amigo” chino ese que dice que con despido gratis se trabajaría más, cobrando como un esclavo y pagando un alquiler Ansar… y si quiere comer “es que eso ya está por encima de sus posibilidades”… serán desgraciados todos, del primero al último.
A este impresentable seguro que también lo indultan…