
¿Como es posible que esta gente acabe dictando a su voluntad la vida de los demás? y lo peor ¿Como es posible que lo "acatemos muchas veces con alegría"?
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He de confesar a mis queridos lectores que en las últimas semanas he visto el enésimo ejemplo de cómo vivimos en una sociedad en donde la mediocridad, el servilismo, la medración triunfa sobre la inteligencia, el trabajo, la valía todo, todo por la empecinada manía de poner en los puestos de mandos a jefes prepotentes cuyo único objetivo no es la empresa a la cual el grupo se ha consagrado, sino el autobombo, la autopromoción y el baño de multitudes porque hemos perdido el sentido del honor, del compromiso y la fidelidad al amigo o a la causa.
Normalmente cuando uno crea una empresa (y denomínese empresa no con la connotación de negocio sino con la definición que expresa grupo de personas que persiguen un objetivo común) se realiza con un grupo de personas cuyas valías, cualidades y filiaciones pueden ser aún desconocida, por eso en grupos sanos según vaya pasando el tiempo este va poniendo a cada uno en su lugar. Si dentro del grupo hay personas que sus conocimientos les inclinan hacia unas funciones y otras hacia otras, al final el trabajo que genera esta empresa se va repartiendo, cada uno haciendo lo que mejor sabe hacer y así el grupo, la empresa funciona de manera óptima, evidentemente con un grupo directivo, con un coordinador que tiene que ser el mejor, no el más listo como podemos creer, sino el que sus cualidades personales sean las mejoras para realizar esta función, coordinar y no mandar que es distinto.
Sin embargo en este país, y ya casi tengo que pensar en esta sociedad no se si debido a la cultura venida del franquismo o simplemente porque lo llevamos en los genes, siempre que España ha tenido la oportunidad de traer una democracia real, siempre hemos acabado con una restauración (la última la borbónica) o de un golpe de estado con una dictadura, hemos sido incapaces de decidir nada sin que uno a la cabeza nos guiara “con la vara”, pero eso si luego nos quejamos mucho. Pues como decía no se si por “h” o por “b” al final todas las empresas acaban con un caudillo, no un líder, no un jefe, no un coordinador, no, con un caudillo donde el grupo, la empresa le otorga “el poder de Dios” para decidir todo, la manera de actual, la manera de pensar… y alegando su legitimidad por “la gracia de Dios” y expulsando a todo aquel que no cumpla con “la doctrina” personal mesiánica, que al final nada tiene que ver con la empresa, con el objetivo común, sino que más tiene que ver con el capricho personal de este dictador de vodevil.
¿Y que crea esta situación? Algo tan simple, tan sencillo con la “osmosis inversa”, nombre que le he puesto a este efecto porque en vez de conseguir que los más preparados por meritos propios lleguen a las cúpulas, sean coordinadores de gentes para conseguir la mayor productividad, acabemos en una carrera de trepas, crápulas que darán codazos por conseguir “el beneplácito” del líder, del caudillo, para sin méritos (salvo los de medrar) conseguir los puestos de mando y en vez de crear coordinadores, creamos capataces cuyo látigo se mueve al ritmo que el líder, el caudillo, les marca, y en el momento que uno se le ocurre toser, cual pañuelo de papel, es expulsado del grupo sustituido por el siguiente trepa, medrador porque desgraciadamente gente con valía hay poca, medradores y lameculos siempre hay de sobra.
¿Y que pasa con esta estructura empresarial? Muy simple, una empresa donde la cúpula está compuesta de medradores incompetentes solamente puede tener un fin, la autodestrucción, donde al final los caudillos desaparecen con todos los beneficios en el momento justo mientras el grupo, la empresa, el barco se hunde.
En fin amigos, ¿Qué tenemos que acabar con la “osmosis inversa”? no lo se, quizás el primer paso es no permitir que caudillos se instalen a la cabeza de cualquier grupo que formemos (desde una multinacional hasta un grupo de amigos que juegan al fútbol los fines de semana) por muy preparados, por muy líderes que se piensen que son o que creamos que son, nunca deberemos entregar el poder total a estas gentes porque es el primer paso hacia el fracaso.
Para finalizar, comprobaréis que el artículo de hoy se puede aplicar en un amplio espectro de grupos ¿verdad amigo mío?
Pericogonoperro.




















Esto me recuerda a un articulo que escribi titulado algo asi como…. cuando nos gobierna el ultimo de la clase.
Ya te contaré algún día la “ósmosis inversa” con nombres y apellidos que por aquí no puedo publicar, pero da lo mismo… en el cole, en el trabajo, en la oficina, en casa… la ósmosis inversa se cumple siempre.