Feed on
Posts
Comments

Plutarco dijo:

 “La mente no es un vaso para llenar, sino una lámpara para encender”

Hoy quisiera dedicar mi artículo a reflexionar sobre esta maravillosa frase y entender un poco lo que significa en una sociedad donde a mi modo de ver debería estar de una rabiosa actualidad, sobre todo con nuestra enseñanza basura que convierte a nuestras nuevas generaciones en unos auténticos analfabetos, ya no solo del conocimiento sino del saber pensar.

Cuando uno estudia lo puede hacer de dos maneras, llenándose la cabeza de datos hasta que le salgan a uno por las orejas como si de un ordenador se tratase o dedicarse a procesar todos estos datos aprendidos para obtener una opinión propia. Está claro que lo ideal es tener el equilibrio justo entre las dos, ya que haciendo un símil con el ordenador es como si en un caso tuviéramos un súper disco duro de millones de terabites pero un microprocesador muy malo y lento, o en el otro caso como si tuviéramos un microprocesador de última generación, rápido y potente pero solo dispusiéramos de un disco duro de pocos megas, en ambos casos el ordenador sería una “patata informática” pero con una diferencia, y es que el primer caso a uno le pueden engañar.

Si solo nos dedicamos a llenar nuestra cabeza de datos corremos el peligro de convertirnos en "Borregos ilustrados".

En mi ya no tan corta vida he podido encontrar a personas que de entrada parecían auténticos genios, personas que en una conversación de minutos o incluso de horas parecían saber de todo, arte, ciencia, filosofía, mecánica cuántica… quedando uno anonadado ante tal personaje hasta que uno comienza a analizar sus palabras, discursos eternos de vómitos sin fin de datos, de fechas, de frases famosas, de personajes pero totalmente vacíos, discursos que podrían llenar libros enteros pero sin alma, porque a la postre este tipo de personas son auténticas enciclopedias andantes pero sin tener la capacidad de análisis de nada de lo que dice. En este tipo de personas si nos damos cuenta todas las contestaciones nos las dará dando alguna cita de alguien importante, contando alguna batalla del pasado o mentando alguna filosofía de algún clásico, pero sin darnos ninguna razón personal, simplemente un cerebro robotizado programado para acceder a tal o cual archivo ante un estímulo exterior pero que, como ya he dicho antes la sensación de “genialidad” para aquellos que no se fijen es total.

En otro lado podemos encontrar personas que a priori parecen un poco “retrasadas”, incapaces algunas veces de realizar tareas que para todos nos parecen muy simples, y sin embargo son capaces de resolver problemas matemáticos, físicos o incluso ser geniales artísticamente sin esforzarse, pero sin embargo puede que no recuerden que año se descubrió América o si Felipe II es el hijo de Juan Carlos I o el de El Escorial. Y este tipo de personas existen, y aunque menos habituales que las otras existen, de hecho yo he tenido la oportunidad de conocer a uno, persona que podía convertir en todo un mundo el fregar un plato o el sacar un café de una maquina pero que, y sin despeinarse, podía programar un sistema operativo en una tarde.

Está claro que estos dos ejemplos expuestos son los extremos de la lámpara y el vaso de Plutarco, lo normal es que todos nos encontremos dentro de una mezcolanza de ambos casos, unos con más memoria y menos capacidad de razocinio, y desgraciadamente y ese es el problema de la actual sociedad, personas que ni lo uno ni lo otro, que gracias a un encorsetado y absurdo sistema educativo ni se les llena la cabeza de datos, ni se les enseña a pensar, aborregados y analfabetos intelectuales aunque sean poseedores de títulos, masteres y doctorados porque como dijo Plutarco, hay que aprender a pensar y razonar porque los datos, en el peor de los casos, siempre los podemos tomar de “Google”.

Pericogonoperro.

2 Responses to “Una lámpara para encender y no una copa para llenar”

  1. Paolo dice:

    Has estado formidable en este artículo y comparto al 100% tu manera de pensar
    Un saludo

Leave a Reply