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Curioso que una de los pocas personas que se ha dado cuenta de la valía de Pedro de la Rosa sea Hamilton, deseoso de que vuelva a ponerle el coche a punto ya ha dicho a su equipo que le ofrezcan su anterior puesto, y mientras en la parrilla cada vez hay más "hijo de papa" cuya única valía es una flamante trayectoria pagada con dinero.

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Que me perdonen los lectores de La Casa del Arce Rojo ante mi pesadez con este deporte que levanta pasiones, incluida la mía, pero los últimos acontecimientos que en ella se están produciendo hace que no me quede más remedio que gritar a los cuatro vientos que a este paso, se van a cargar uno de los deportes más bonitos e interesantes del siglo XXI.

Un deporte que lejos de darle una patada a un balón y que este entre en una portería, la fórmula 1 es una combinación de tecnología, emoción, olor a gasolina y la lucha de muchas personas que hacen posible que el conjunto coche-piloto gane ya no una décima de segundo, ni tan siquiera una centésima, sino que hablamos de milésimas de segundo.

Hablan que la fórmula 1 es un deporte caro, donde los equipos más punteros tienen unos presupuestos de varios cientos de millones de euros, pero no nos engañemos, cuando vemos lo que cobra un Ronaldo o un Mesi por, como ya he dicho, darle una patada a un balón, cuando vemos que un equipo de fútbol puntero (Madrid, Barcelona, Valencia…) tiene unos cuantos jugadores que cobra, lo que cobran y sin aportar nada a la humanidad salvo entretenimiento (para quién le guste), sinceramente la Fórmula 1 se me hace hasta barata.

Sin embargo hay una sombra que vuela sobre la cabeza de este deporte, una sombra alargada en forma de patrocinador que ahora se hacen jueces de quién se sienta o no al volante de estos bólidos, y ello nos llevará, inexorablemente, a la mediocridad en la Fórmula1.

Hay equipos tan cogidos por alfileres que su único afán para sobrevivir es que venga un piloto, sea quien sea, con dinero debajo del brazo. ¿Es de recibo que estos coches estén en la fórmula 1 convirtiéndose en auténticas chicanes móviles?

Quitando los pilotos más punteros de nombre ya conocidos (Alonso, Hamilton, Vettel…) los asientos de los equipos digamos de mitad de la tabla hacia abajo se han convertido en asientos de paganini, es decir, que no se premia al conductor con mejor trayectoria profesional, no se busca al mejor conductor para, dentro de las posibilidades del equipo, sentarlo en el flamante coche donde todo el mundo trabaja, no señor, vamos hacia la idiotización de estos asientos, en donde el piloto tal o cual, sea o no mediocre, tenga o no valía, se podrá sentar en ese asiento gracias a que la petrolera tal o la telefonía cual pone dinero, impidiendo que jóvenes promesas que han demostrado en la pista, y no con la chequera, que son los mejores pilotos candidatos a subir a un coche de fórmula 1.

Esta compra de asientos la verdad es que siempre ha existido, pero como algo excepcional, y todos recordamos al hijo del millonario tal, o al japonés forrado cual que se ha sentado, por capricho, en un fórmula 1 y, como era de esperar, hizo un ridículo estrepitoso pero que, sin embargo, pagaba las facturas del equipo. Este peligro, es el que veo que puede generalizarse, en donde ya en la temporada 2011 empiezan a “venderse” asientos para equipos que, quizás, no deberían estar en este deporte.

Así que abróchense los cinturones y empecemos a ver como corremos el peligro que los monoplazas se empiecen a llenar de “hijos de papa”, forrados con millones bajo el brazo que puedan comprar al nene un cochecito por su cumpleaños, o como ahora los patrocinadores empezarán a tomar decisiones que, deberían ser exclusivamente deportivas del equipo.

¿Qué pasaría si el día de mañana en el Barcelona no renovaran a Mesi porque un niño de papa que le dá dos patadas al balón lo sustituye gracias a que su papa le paga un cerro de millones de euros al equipo? Los aficionados se pondrían de uñas… pues un poco esto es lo que puede pasar, si nos descuidamos, con la Fórmula 1.

Eso sí, a los verdaderos pilotos, a los campeones, se lo van a dejar mucho más difícil, porque ahora para ser campeón no solo vale con ser en mejor piloto, no solo vale con tener el mejor coche, ahora también, es necesario tener un buen padrino, y sino que se lo digan al pobre Pedro de la Rosa, condenado al ostracismo por no tener “dinerito” detrás de él, uno de los mejores pilotos que, ya desde McLaren se escuchan rumores que Lewes Hamilton ha dicho que por favor, que le vuelvan a fichar para que le ponga el coche a punto… la idiocracia en la Fórmula 1.

Pericogonoperro.

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