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"Yo solo quiero volar alto, muy alto, alcanzar el sol y posarme en la luna, volar con mis dos alas porque sin ellas, sin las dos, no hay verdadera libertad"

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Es curioso como cambia la vida, todavía recuerdo cuando tan solo era un huevo en el nido de mi madre, lo bien que estaba calentito dentro de ese cascarón de cal que me protegía de lo que fuera me iba a esperar. Por entonces no tenía preocupación ninguna, ni elegía ni me dejaban elegir, yo me dejaba hacer y confiaba en que mis padres me protegiesen de todo, es más, ni tan siquiera pensaba que existiese nada que pudiera hacerme daño.

Y rompí el huevo y de él asomé mi cabeza, y comprobé que aquello estaba frío, que comparado con lo agradable del interior de mi huevo aquello no me gustaba, me daban ganas de volver al interior y dejar que me siguiesen dictando la forma de vivir, sin preocuparme de nada, sin embargo la promesa de una vida interesante y llena de sorpresas me convención que saliera del huevo, que abandonara el movimiento y la protección caudillista y que saltara al mundo real de la democracia.

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"Al principio los líderes de nuestro grupo eran los más listos, sin embargo se cegaron tanto en querer volar con un solo ala que al final acabaron siendo los más tontos"

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Y así lo hice, pero era un pollo desvalido, no sabía que era eso del mundo real y entonces fue cuando los más listos del grupo (o eso decían ellos que eran los más listos) comenzaron a dictarnos como debíamos de volar, unos nos decían que la verdadera libertad estaba en volar hacia la derecha, otros nos hablaban de que todo lo que no fuera volar hacia la izquierda era fascista… yo la verdad no entendía nada, me había pasado los últimos 40 años dentro del huevo y, aunque a veces soñaba con poder volar alto, muy alto, no podía imaginar lo complicado que era eso de saltar al vacío, aletear las alas y volar hacia donde fuera, pero volar…

Yo decía a mis compañeros pollos “yo solo quiero volar, me parece una idiotez tener que volar hacia uno u otro lado, yo lo que quiero es volar hasta el sol, lo que quiero es posarme en la luna, bajar en picado y remontar el vuelo, yo lo que quiero es volar boca arriba y después boca abajo, yo lo que quiero es volar en libertad”… pero algo debía de hacer mal, pues mis amigos me miraban raro, unos incluso se habían cortado el ala derecha o el ala izquierda porque decían que “la verdadera libertad está en volar solo con un ala, ya que la otra ala es dictadura y represión”, y seguía sin entender nada ¿Cómo podía un ala ser más libre que la otra? Yo pensaba que la libertad de volar se conseguía con las dos alas, desplegándolas en su justa medida, porque mientras un ala me sustenta económicamente el otro ala ayuda al más necesitado, mientras un ala crea empleo el otro ala crea subvenciones y ayudas ¿Cómo se puede ser libre si falta alguna de las dos alas?

"... Y mientras nuestros compañeros morían en el chapapote..."

Debía ser que no entendía de esto ya que me hacían callar con el “cállate que no sabes nada” y desde pollo siempre me han querido convencer para que me cortase una u otra ala, pero yo no quería, y fui creciendo mientras los líderes del grupo se diferenciaban más y más claramente entre los del ala derecha y los del ala izquierda.

Y un día me di cuenta que había dejado de ser pollo, y que ya era todo un ave adulta donde aquellos líderes habían sucumbido o simplemente desaparecido, me di cuenta que aquellos líderes que eran, presuntamente, los más listos de todos había sido sustituidos por sus hijos, algo tontos por cierto debido a que se habían criado desde pollos solamente con el sustento de un ala y eran incapaces de ver la vida con dos alas, puesto que para ellos el mundo era blanco o negro, el gris no existía, es más, eran incapaces de verlo.

Y estos nuevos líderes eran los que nos dirigían, nos obligaban a elegir el volar con el ala derecha o con el ala izquierda, los que queríamos volar con las dos alas no éramos tomados en serio, éramos desplazados y yo pensé “pues vaya, para esto me hubiera quedado en mi huevo calentito otros cuarenta años más” pero ya era tarde, habían pasado muchos años desde que estábamos en el nido y ya no había vuelta atrás.

Un día, siguiendo de mala gana a estos líderes impuestos por la mediocridad avícola acabamos dentro de un temporal, he de reconocer que el temporal no era excesivamente fuerte pero debido a esa manía que había adquirido la bandada de volar solo con un ala caímos todos sobre un enorme charco de chapapote, el grupo estaba en peligro.

"... nuestros líderes se ponían a salvo después de pisotear la cabeza a todos nuestros compañeros, para después a salvo desde una roca culpabilizar de todo a los de la otra ala".

¿Y donde estaban los líderes? Aquellos del ala de uno u otro lado… pues se encontraban pisando la cabeza de los demás integrantes del grupo, locos por salir de ese charco negruzco de chapapote no se lo pensaron dos veces en ahogar a sus compañeros, independientemente del ala que fuera, ellos solo pensaban en salir, en pisotear cabezas, picos y patas… todo era dantesco, todo era un infierno de negrura, plumas y horror… el caos se hizo dueño de la situación mientras los líderes gritaban, subidos a una piedra:

“La culpa es de las aves que vuelan con el ala derecha, hay que ser tonto para volar con el ala derecha”.

“La culpa es de las aves que vuelan con el ala izquierda, todo es una maniobra propagandística para acabar con las aves que defendemos la verdadera libertad”.

No daba crédito a mis oídos, mientras el chapapote se tragaba a mis compañeros sin distinguir de que ala cojeaban, estos botarates seguían con sus discursos de “libertad”, como si la libertad dependiera del ala que se utilice, porque al final y después de sucumbir más de la mitad de mis compañeros, aves que nos conocíamos desde pollos, todos nos dimos cuenta que la verdadera libertad está en volar, y volar con las dos alas, porque si la bandada hubiera volado desde siempre con las dos alas, nunca hubiéramos caído al chapapote, nunca hubiéramos sucumbido a la mediocridad y por supuesto, nunca hubiéramos dejado a la bandada en manos de unos intereses que, excusándose en ideologías de vuelo vivieron sin peligro y sin tener que conseguirse la comida ni una sola vez.

Si lo que queremos es salir del chapapote debemos de dejar de discutir con que ala debemos de volar. La verdadera libertad consiste en volar con las dos alas y sobre todo no dejar que líderes de pacotilla lleven a la bandada hacia su propia aniquilación porque ellos, no se lo van a pensar en salvar sus plumas aunque para ello tengan que acabar con la mitad del grupo.

Ahora somos un auténtico grupo preparada, nuestros líderes son los más preparados de la misma, elegidos democráticamente entre todos, no como antes que eran elegidos solamente por el ala con el que volaban. Ahora todos volamos con las dos alas, consiguiendo un equilibrio que nos hace fuertes, donde capoteamos tormentas y vendavales sin problemas porque, con la fuerza del aleteo de las dos alas no existe tormenta que pueda con nosotros.

Pericogonoperro.

(Ensayo inspirado en el maravilloso libro de “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach cuya lectura recomiendo).

One Response to “El Juan Salvador Gaviota español”

  1. Esteban dice:

    Desde luego que nuestros políticos nacionales son todos unos cortos y estrechos de mira. No ven nada más allá de sus caducas, o habría que decir mejor, ya absolutamente caducadas ideologías. Manteniéndolos a ellos como líderes, España ya no podrá volar hacia la prosperidad, ni hacia ningún otro paraje de felicidad y progreso.
    Hace ya muchos años que están engañando a la manada.
    Al final, la casa sin barrer y toda patas arriba.

    Y esperemos que lo peor no esté aún por llegar.

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