Todo esto que se denuncia en el artículo es sencillamente una canallada más de nuestros politicastros nacionales. Son auténticos megaladrones de guante blanco.
La justicia (si es que aún queda algo de eso en nuestro país), debería perseguir todas estas arbitrariedades de nuestros políticos con mano de hierro y castigarlas con penas de cárcel.
Repugnante ya es un término que se queda muy corto para definir este abuso de muchos de nuestros políticos nacionales. Los ciudadanos debemos reaccionar y volverles la espalda para siempre, acusarlos sin descanso por su ineptitud, sus abusos y sus latrocinios, señalarlos con el dedo, sin descanso, como a los criminales.
Funcionarios preparados: SÍ.
Politicastros de mierda: NO
]]>