
Ya cuando España era una "presunta" potencia mundial el tema de las veinte paladas de arena por una de cal era práctica habitual. Unos cañones montados en los barcos españoles que tenían menor alcance porque los antepasados de los de siempre los hicieron más delgados para ahorrar material y ganar más. ¿Será que el español es así genéticamente?
Todos conocemos ese refrán que dice “una de cal y otra de arena” cuando nos referimos a la ley de la compensación, cuando hablamos por ejemplo de la suerte y unas veces tenemos buena suerte y otras malas decimos este refrán “pues si, al final una de cal y otra de arena” haciendo referencia a la mezcla, en su medida justa, para conseguir una homogeneidad en esta perra vida.
Pero España es diferente, y por lo tanto el reparto de arena y cal se hace de manera distinta que en otros países, en donde mientras para unos todo es cal, para otro todo es arena, dejando el refranero español trastocado para la mayoría de los mortales y solo poder decir “una de cal y veintisiete de arena”.
Y ya se han encargado nuestros amados políticos, sus amigos y empresarios acólitos de que en España solo quede arena, porque la cal que durante muchos años se ha sacado de los huesos y sudor de los españoles en forma de “hipotecas ansar” han volado hacia Dios sabe que paraíso fiscal, en alguna isla caimán de pacotilla y cuyos ciudadanos viven gracias al sudor de la frente de muchos idiotas que como nosotros, pagamos la arena a precio de cal porque eso es lo que ha quedado en España, arena, pero arena de mala calidad que no sirve de nada, y aún así nuestro gobierno sigue empecinado en seguir intentando convertir la arena en cal, y ya no queda cal en este país, solo arena, arena en forma de paro, arena en forma de hipotecas, arena en forma de deudas, en una palabra, España es un desierto de arena.

Unos cañones de baja calidad que contribuyeron a la derrota de la armada invencible, todo para que cuatro "listos" ganaran unas monedas de oro más.
Pero la arena no solo es metafórica sino que es literal, y para ello solo hay que comprobar la paupérrima calidad de las viviendas que se han fabricado a destajo en la época del “Milagro Ansar”, viviendas que hemos pagado como si fueran palacios orientales pero con la calidad de la chabola de chapa de un gitano, viviendas que a los pocos meses de ser entregadas tenían enormes grietas, goteras, bombas de presión que no funcionaban, porteros automáticos sin funcionar y yo me pregunto ¿Pero que utilizaron estos ladrones del ladrillo para construir sus “flamantes” edificios? La respuesta es tan penosa como indignante, y es más de lo de siempre, empresas de ladrillos y cemento trabajando a destajo e incrementando sus beneficios a base de bajar la calidad, diluir los cementos y echar “una de cemento y diez de arena”, porque el español por desgracia es así, que no solo quiere ganar sin trabajar, sino que encima quiere ganar mucho más sin pegar un palo al agua, y si para ello tiene que aguar el vino o la leche, o hacer las paredes de pladur en vez de ladrillo, o hacer tejas de papel, que nadie se preocupe que no dudará en hacerlo, y que nadie se engañe, España nunca fue rica, España nunca tuvo trabajo, fue simplemente una engañifa del Sr.Ansar para entrar en el euro a capón, y ahora pagamos las consecuencias amplificadas, eso si, por un gobierno socialista poco preparado y más preocupado de sacarse la foto que de gobernar y gestionar bien, que de hecho, no lo sabría hacer aunque lo quisiera intentar… Bibiana, Salgado, Pajín… demuestran la catadura intelectual de aquellos que mandan ¿y estos nos van a solucionar algo? Su única ayuda válida sería que presentasen fulminantemente su dimisión.
La impunidad que ha habido en este país desde siempre con el tema de la construcción es de escándalo, pero no solo ha sido en la época Ansar, sino que viene de mucho más atrás, viene de siempre, ya que recordaremos los más viejos del lugar escándalos como el de Sofico, aquellas ciudades de apartamentos a orillas del mar que timaron a miles y miles de pequeños inversores que dejaron sus pocos ahorros en una estafa avalada entonces por el gobierno franquista, o todo lo ocurrido en Marbella, o las recalificaciones de los ayuntamientos de los pueblos más bananeros… y parece ser que la práctica de echar veintisiete paladas de arena en la palada de cal ha sido práctica habitual en este país de lazarillos.

SOFICO, una de tantas estafas inmobiliarias que acabó con los ahorros de miles de humildes españoles para que los cuatro listos de siempre se hiciesen millonarios, y con una impunidad casi vergonzosa.
¿Exagero? El lector podrá pensar lo que quiera, pero cuando tienes que leer en un libro de historia, y digo DE HISTORIA de esos de verdad, de esos gordos que nadie lee por aburridos como tras el descubrimiento de América los mercaderes españoles en vez de aprovechar las riquezas del nuevo mundo para activar nuestra economía (entonces sería la artesanía) lo que hacían eran comprar telas y demás abalorios en Nápoles, que les salía más barato para exportarlas posteriormente al nuevo mundo, enriqueciéndose solamente ellos y sus familias ¿y al país? Pues como siempre, que le den… y así acabó el oro de las américas, en los bancos ingleses gracias a la piratería “consentida” por España y en guerras idiotas y absurdas como la de Flandes porque el austria de turno se aburría y no tenía mejores cosas que hacer.
Pero hay muchos más casos, el último lo he descubierto en la lectura sobre la armada invencible mandada a luchar contra Inglaterra, y me sonroja en primera instancia y me cabrea posteriormente leer como cuando la demanda de cañones era muy elevada, para poder armar a todos aquellos nuevos barcos de guerra, los señores de las fraguas que hacían los cañones los fabricaban más delgados para así, ahorrar metal y poder fabricar más, ganar más porque el precio que costaba a los españoles era el mismo, lo de siempre, otra vez las veintisiete paladas de arena por una de cal, ¿Y que consecuencia tuvo esto? Que resulta que los cañones ingleses tenían un alcance superior a los cañones españoles, por lo que un barco ingles podía ponerse, fuera del alcance del barco español pero brear a este a cañonazos, eso si, los botarates encargados de las fabricaciones de los cañones forraditos de monedas de oro, ese siempre ha sido el espíritu del empresario español.

En la actualidad sigue ocurriendo lo mismo ¿y pasa algo? lo de siempre, los lazarillos siempre acaban ganando y estafando al país.
No tengo que contar casos actuales para ver que nada ha cambiado, convencido estoy que el lector habrá sufrido en sus propias carnes estos abusos de los lazarillos que abundan en este país, porque aquí seguimos siendo tierra de hidalgos que quieren vivir sin trabajar y son capaces de quitarle el pan duro de la boca del vecino hambriento con tal de demostrar su poder y su caciquismo.
Así que nada, sigamos echando cada vez más y más arena que al final, no quedara cal para nadie.
Pericogonoperro.








No exageras en absoluto. Incluso puede ser que aún te quedes corto.
España, país de lazarillos, de cacos, de sanguijuelas, de estafadores por todo lo alto y, ¡cómo no!, país de tontos, que se creen cualquier mentira o a aquellos que venden “humo”, que dan su bendición a cualquier impresentable (con su apoyo o con su voto), que compran cualquier basura a precio de oro para no “ser menos” que el tambien tonto del vecino.
La próxima vez que traten de estafarnos , ya sean políticos, constructores, bancos, empresarios, etc., espero que los tontos hayan dejado de serlo, porque equivocarnos una vez nos podemos equivocar todos, pero los hay en este país que son ¡BURROS!, pero lo que se dice del todo todito. Y es de estos de los que más se aprovechan los listos (que no inteligentes ojo).
Un saludo cordial.
Los cañones de la ‘La Grande y Felicisima Armada’ eran mayores y tenian mayor alcance que los ingleses. Eran tan grandes que resultaba dificil volver a recargarlos en batalla. Los cañones ingleses eran mas pequeños y por ello mas manejables, por lo que podian ser recargados sin problemas una y otra vez. Todo eso son mitos que distan mucho de la realidad, como por ejemplo el del nombre, nunca se la llamo ‘Armada Invencible’, ese fue el nombre que le dieron los ingleses a modo de mofa. Tampoco es verdad que España se deforestara para la construccion de dicha Armada, sino que se reunio todo el material disponible en el entonces Imperio Español, y otra cosa sera que fuese el mas adecuado para la tarea, y aqui vuelvo a lo de los cañones. Para armar a las naves, muchas de ellas comerciales, se utilizo piezas de artilleria diseñadas y construidas para defensa de fortalezas, por ello resultaban excesivamente voluminosas para operar en un navio, pero su alcance era grande.
Que si…… que las cosas no se han hecho nunca como se debe, pero aqui y en todas partes, que parece como si solo se hicieran las cosas mal en este pais. Pero es que tampoco hay nadie infalible, pero eso si…. todos creemos poder hacer las cosas mejor que el resto, un poquito mas de humildad por favor.
Sds