
Una de las cosas más importantes para la seguridad vial es llevar una correcta presión de ruedas, sin embargo parece que la DGT se olvida de educar y solamente utiliza el miedo y la coacción como medio propagandístico.
No me estoy refiriendo a la presión que produce el tener que aguantar a la suegra en las vacaciones de verano ni los ataques furibundos de la parienta porque tenga los sofocos veraniegos no, me estoy refiriendo a las presiones que nos pueden salvar la vida, a las presiones de los neumáticos de nuestro coche.
Vomito cada vez que veo las publicidades de la DGT, más dirigidas a provocar pánico y miedo en los conductores que no ha concienciarlos para una conducción responsable, dirigida principalmente a satirizar la velocidad, a culparnos de distraernos y, en definitiva, a justificar su política intrusista dentro de nuestra libertad amparándose en eso que decía Franco en “al tercer día resucitó” de “no se os puede dejar solos”.
Me cabrea el ver como entre toda la propaganda de la DGT no se habla de un tema que es de una importancia relevante, un problema que posiblemente sea la causa encubierta de muchos accidentes de tráfico que luego son achacados a excesos de velocidad o a distracciones, y me refiero a la presión correcta de un neumático, porque aunque mucha gente no lo sepa, un neumático lleva aire (o nitrógeno según si uno es muy sibarita) pero necesita ser comprobada su presión por lo menos una vez cada 15 días y, desgraciadamente ya sea por ignorancia o por vagancia, la mayoría de los conductores no lo hace nunca.

Cansa ver muchos vehículos con los neumáticos en este estado, ruedas desinfladas que es una compra de papeletas para tener un reventón y posiblemente, un accidente grave.
Un neumático desinflado se calienta, se calienta mucho y se deforma de una manera que influye negativamente en la estabilidad del automóvil. Un neumático desinflado puede acabar en reventón, con el consiguiente accidente o, si tenemos suerte, en un gran susto en un derrapaje sin motivo en una curva cerrada tomada a velocidad moderada, sin embargo en un accidente un reventón producido por baja presión no deja huella, ya que normalmente en un accidente grave las ruedas suelen acabar destrozadas y por ello, el guardia civil que va a levantar el atestado salvo que tenga muchas ganas de indagar alegará “velocidad inadecuada” o “distracción”, ya que ese reventón nos habrá tirado el coche sin piedad hacia la cuneta o hacia una farola, o como ya he dicho el derrapar en una curva sin motivo en donde se alegará “velocidad inadecuada”.
Por ello, y olvidándonos de la política de sacacuartos de la DGT y esta vez si que de verdad es por NUESTRA SEGURIDAD pero en mayúsculas revisemos la presión de nuestros neumáticos, que deberá ser la correcta según indicación del fabricante, que viene en ese librito que muchos tiraron en la guantera al comprar el coche y que nunca volvieron a ver, en donde se nos indica que presión debe llevar cada rueda.

Un reventón con suerte. En este caso no ha habido accidente pero imaginemos esta rueda así a 120Km/h, eso si, luego pasaremos a engrosar las víctimas de los despistes de la DGT
También hay que saber que la presión depende de si el coche va a ir muy cargado o no, cosa que suele ocurrir en los desplazamientos del verano. Un coche que utilicemos para ir a trabajar solos las presiones de sus ruedas serán menores que si el mismo coche lo utilizamos para montar 4 personas y 27 maletas, que la presión será mucho mayor. Esta diferencia también es indicada en el manual del fabricante y nos dice que presión es la más adecuada para coches cargados o sin cargar.
Otra cosa que el usuario debería de saber es que las diferencias de temperatura influyen en la presión de las ruedas, ya que el aire frío ocupa menos sitio que el aire caliente, por ello SIEMPRE hay que medir las presiones en frío, es decir cuando no se ha rodado con él, una medida en caliente (es decir después de haber rodado un montón de kilómetros) es engañina y siempre nos va a dar más presión de la que marcan los fabricantes, que es siempre medida en frío.
Recordad también que las ruedas con el paso del tiempo, y aunque estén en perfecto estado pierden presión, por microporos de la misma goma, por el ajuste nunca perfecto de la goma con la llanta o por micropérdidas en la válvula, por eso no vale inflar las ruedas y olvidarse de ellas, por eso hay que medir la presión como ya he dicho cada 15 días, para evitar sustos y males mayores.
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Si no queremos acabar así simplemente por la ignorancia o la vagancia de mirar las presiones de las ruedas, habrá que tener muy en cuenta su correcto inflado.
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Por ello os invito a seguir este consejo, lejos de las patrañas de la DGT que no informan sino que asustan, id tranquilos por la carretera, nunca con miedo porque el miedo es mal compañero de viaje y en caso de un momento puntual de peligro no nos dejará nunca reaccionar, y recordad la presión de las ruedas, y si no sabéis o tenéis duda en su correcta medida no dudéis en ir a algún taller que seguramente os lo harán en un momento, y más vale ser precavido que acabar incrementando las cifras de la DGT para que luego, con vuestro reventón, puedan justificar la puesta de otro radar recaudatorio.
Pericogonoperro


















