
La generación Y, en donde uno se siente orgulloso de ser analfabeto y triunfar con el mínimo esfuerzo pisoteando lo que haga falta. En realidad no tienen la culpa, es simplemente resultado de la sociedad que hemos creado.
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Quiero rescatar de la hemeroteca de La Casa del Arce Rojo un artículo que escribí hace ya casi año y medio sobre el problema de la juventud y el volante que amablemente fue publicado por Álvaro en su blog antiradares.net. Creo que desgraciadamente pasa el tiempo y el problema sigue tan de actualidad como el día que lo escribí, y por desgracia es un problema que solo puede ir a peor ya que, como en este y otros artículos he escrito, según las generaciones “Y” y “Z” vayan creciendo el tema irá a peor.
Sin más os dejo con este artículo escrito cuando aún, todavía, no existía La Casa del Arce Rojo.
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Generación “Y”: Generación del “pinta y colorea”.
Este pasado fin de semana la DGT anunció (con la boca pequeña por supuesto, sin Rubalcaba poniéndose medallas de fondo) que había habido 3 muertos más que el fin de semana pasado, pero no voy a hablar de ello, voy a hablar de algo que al principio me sorprendía pero que cada vez va siendo mas habitual, y es que en la gran mayoría de estos accidentes se han visto involucrados un gran número de “niños” que no superan los 20 años.
Pero ¿Qué está pasando?¿como es posible que las carreteras se estén convirtiendo en una fosa común para nuestra juventud? Bueno, generalizar es malo, pero una causa importante viene de la mano de la denomina “generación Y”.
Lo primero que voy a hacer es definir que es la generación Y. La generación Y son los hijos de los que en su momento nos llamaron (yo incluido) la generación X, ese boom demográfico que hubo en España allá por los años 60 y principios de los 70, donde la clase media española, por muy media que fuera, podía permitirse sin considerarse un lujo asiático, un trabajo digno sin miedo a perderlo y una casa digna que no le hipotecaba 30 años y que muchas veces en unos cuantos años la terminaban de pagar sin tener que dejarse más de medio sueldo al mes en esa labor, y por lo tanto, se podían dar “el lujo” de darle una educación académica a sus hijos. La generación X somos aquellos que vivimos la saturación de las universidades, la competitividad por una plaza en la carrera que te gustaba, dejándote los codos por sacar una buena nota en selectividad, la generación del esfuerzo y del “estudia hijo para que el día de mañana tengas un buen trabajo”, fuimos la generación del gran engaño, de las inmensas colas del INEM con nuestro titulo de ingeniero, físico, biólogo, etc. Aquella generación que bailamos (los mas viejos) con Travolta y los menos viejos con Alaska, los de la movida madrileña… esos éramos la generación X. Si efectivamente, nos divertíamos, y salvo excepciones también nos doblábamos a estudiar (los que estudiábamos) y a currar (los que curraban), algunos para comprarnos un coche, normalmente un 124 destartalado, o ese 127 de segunda mano, y los mas pudientes, un forfi o un corsa… esos éramos la generación X.

Todas las generaciones siempre han tenido un símbolo de rebeldía para con sus padres. En los años 60 el dejarse el pelo largo, en los 80 vinieron los Punk, ahora los piercing y la raja del culo al aire. Esto carece totalmente de importancia, lo importante son los valores que, desgraciadamente y por regla general, se está inculcando a esta generación
La generación Y, hijos de aquella generación X son sin embargo gente (sigo diciendo, hay excepciones) que se han criado en los mundos de Yupi, son gente cuyos padres ya tienen (por regla general) la casa pagada o casi pagada, gente que aunque algunas veces solo trabaje el padre, suelen trabajar los 2 pero que en reglas generales les permite tener una vida desahogada, una generación que muchas veces han sido educadas por los abuelos por falta de tiempo de los padres, pero también son la generación educada para el fracaso, la mediocridad, el analfabetismo, la irresponsabilidad y el egoísmo.
Bueno, antes de que se me eche la gente encima vuelvo a repetir, es una visión general, pues conozco también gente de la generación Y que han tenido una trayectoria brillante, de gran esfuerzo, cultos, y desencantados de la vida por tener que currar en un telepizza con su titulo universitario en el bolsillo, mientras existen ministras y ministros con el bachiller elemental… en fin, país país…
Pero volvamos a la generación Y ¿Cómo es posible esto? El tema, en gran medida lo tienen el triunvirato de los despropósitos: Los padres, la sociedad y la educación.
Los padres, si, los de mi generación, que muchas veces han tenido a su hijo como un juguete, porque era lo políticamente correcto ante la familia, y porque la gente a veces, está tan vacía y aburrida que algo tienen que hacer, entonces tienen un hijo, o dos, pero cada vez es mas raro, suelen salir escaldados con el primero para volver a repetir la experiencia, pero de todo hay. Entonces, le dan la vida a ese “pequeño dictador” recién llegado a casa.
Ahora se ha puesto de moda educar (o mejor dicho deseducar) a estos pequeños dictadores como si fueran coleguitas, y claro se pierden los papeles, porque un padre ha de ser padre, por muy comprensivo y tolerante que sea, que sepa decir NO cuando sea menester, no un amiguito ni coleguita porque al padre se le respeta y al amigo se le torea, y eso es lo que ocurre desde la más tierna infancia, que los niños torean a sus padres. Da vergüenza ajena ver como niños de 4 años tienen totalmente tiranizados a sus padres, como les utilizan de juguete, niños que hacen su santa voluntad, pero en plan tirano, imposible de hablar con sus padres por teléfono porque si detectan que no son el centro de su atención, se ponen a gritar, la montan, en resumen, no les dejan hablar por teléfono porque al niño se le ha puesto en las narices… en fin, algo inconcebible que yo hiciera o hiciese con mi padre, ahora se ha convertido en moneda habitual.
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¿Que fue primero el huevo o la gallina? Series como estas son el modelo que todos los adolescentes quieren seguir, sin embargo en origen distan mucho de la realidad y nada tiene que ver con el adolescente que, como mono de repetición y porque es guay quiere imitar a toda costa. Recuerdo en los noventa series parecidas como "al salir de clase" con esos "eternos" adolescentes de instituto pero que luego tenían una sala de fiestas, una tienda, un negocio, vivían en casa de... bueno, irreal para estudiantes de 17 años que querían aparentar. Al adolescente le venden una moto que luego sus padres no pueden comprar, y entonces vienen más problemas
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Pero estos padres se piensan que con el tiempo, ya crecerán… y cambiarán, pero el problema es que si no se les educan, no cambian, siguen con su egoísmo durante toda la vida… los padres no hacen su trabajo.
Entonces llega la edad del colegio, lleno de profesores cansados de no dejarles hacer su trabajo, con unos planes de estudio que dan miedo, generadores de futuros borricos fáciles de manejar (ver la película o leer la novela 1984, y comparar con lo que está ocurriendo en España), donde salen auténticos analfabetos, ver como la manera de camuflar esta generación de borregos es a base de bajar el listón… porque las autoridades han pensado que, exigiendo menos, podríamos conseguir “falsear” los resultados (como la DGT) para no estar, como estamos ahora, de los últimos en la comunidad europea, y solamente a la cabeza del tercer mundo en el ámbito académico. Pero estos ministros o ministras cual miembro o miembra no se dan cuenta que el ser humano, contra menos hace, menos quieren hacer, y lo que han logrado es convertir la enseñanza media en una guardería para niños grandes porque da autentico miedo ver chavales de 16 años que no saben donde está Australia, gente universitaria cuyo vocabulario lo forman menos de 500 palabras, porque pongan el nivel que pongan, ellos siempre estarán por debajo, porque siempre tendrán a papá y mamá para decirles lo listos que son, chicos que les importa todo un pito salvo su egoísmo de bebé, niños cuya preocupación son las musiquitas del teléfono móvil que papá y mamá, o la abuelita, le regalan todos los meses, y encima financian sus estúpidas conversaciones con otros como él, porque claro ¿Cómo se podría justificar gastos de 400€ con gente que ves todos los días en el instituto sino de estúpidas? Pero da igual, porque papá y mamá siguen financiando los caprichos del nene como lo han hecho toda la vida. Pero nada les cuesta y de todo se cansan, hasta del próximo botellón que de tan habitual que lo han hecho, ya les aburre porque claro, se saltan las clases y van los lunes, martes miércoles… y claro, cargar con tanto vaso de plástico y bolsas de hielo cansa, pero nada, todo será que papá y mamá acaben llevándoles la botella, porque “mi hijo es muy bueno, son los demás los que son malos…” porque en el fondo, les da todo igual viendo lo que tienen alrededor, y aquí es quizás donde pueda entrar el tercer culpable, la sociedad.
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Al final el temido resultado, jóvenes muriendo en las carreteras, una sangría de nuestra juventud y madres llorosas pidiendo reducciones de límites de velocidad y sanciones sin darse cuenta que, el problema, viene de lejos... muy de lejos porque para estos jóvenes, las leyes, los radares y el sentido común son cosas de carcas y de viejos que les quieren fastidiar "la fiesta".
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Hemos creado una sociedad donde el pelotazo, el amiguismo, el dedismo, ha sido lo que ha marcado la diferencia entre el éxito y el fracaso, porque aquí, en este país país medimos el éxito por la cantidad de dinero que somos capaces de ganar, robar o estafar, sin importar ni como ni de que manera, un barómetro que indicaría que una puta de lujo es una triunfadora, donde el pocero, estafando hasta a su padre, es un triunfador, donde los alcaldes de Marbella son el prototipo de empresario, y donde el esfuerzo y el trabajo se cambian por “prostituirse” ante las cámaras en Gran Hermano para conseguir ser famosos y ganar mucho, mucho dinero por no hacer nada, donde hacer, estudiar, esforzarse durante muchos años en un conservatorio te llevará de cabeza a interpretar tus melodías en el metro, mientras que la Operación Triunfo (si, triunfo de la mediocridad) elevan al estrellato a pseudos artistas del tres al cuarto cuyo currículum musical ha sido cantar toda su vida en una obra… Ante este panorama los chicos piensan… ¿Por qué esforzarse? Simplemente hay que esperar el pelotazo… y habré conseguido lo que con esfuerzo y trabajo ni de lejos conseguiré, triunfar.
Entonces claro, esta juventud que ve los valores en los que se mueve la sociedad, y esto sumado a su egoísmo infantil y la falta de educación, su sentido de impunidad, ya que desde siempre han estado protegidos en esa burbuja de papa y mama, de perdonarles todas sus “chiquilladas” como quemar una indigente, o violar con menos de 18 años, que no pasa nada… ah, y que no te den un bofetón que denuncias a tu padre y tan campante… todo es un juego de la PSP2, o de la PlayStation.
Esta mezcla de circunstancias, es la que ha creado una serie de “monstruos” que en estos años, han llegado a la mayoría de edad… y claro, se han sacado el carné de conducir ¿Qué se puede esperar de estos niños al volante de un coche? La respuesta esta clara… su egoísmo, su sensación de impunidad, su falta de educación, su poco sentido de la responsabilidad y del peligro… y el que cualquier niñato de estos tiene acceso a coches de mas de 150CV… lleva al desastre, a lo que está ocurriendo fin de semana tras fin de semana en las carreteras, que piensan que conducir es un videojuego, que si te matas tienes 3 vidas más, que es un juego donde si se acaba la partida hay un “insert coin” para echar otra partidita… no son conscientes que si se matan no hay mas partidas, no van a venir papa y mama a rescatarlos, no van a poder echarle la culpa al profesor de que le tienen manía o al compañero que le hace acoso… porque ya dará todo igual… porque la carretera necesita mucha responsabilidad, no solo pericia al volante, necesita mucho sentido común, y a esta generación se le está educando sin sentido, analfabeta de la responsabilidad, el ojito derecho de papá y mamá que desde pequeños les han dicho que son los mejores, y con hacer la “o” con un canuto ya valía… eso está bien, con 3 años…. Pero cumplen 15 y siguen diciendo lo mismo, y se lo creen… por eso les llamo la generación del “pinta y colorea”, de cuando yo era pequeño, y con 3 años mis padres me daban un cuento donde los dibujos venían sin colorear, y yo con mis lápices de colores los pintaba, mejor o peor… y mis madres decían “que bonito”… pero me lo decían con 3 años… el problema es que ahora, a los adolescentes se les exige poco mas que esto, pintando (metafóricamente) como niños de 3 años y unos padres detrás para decirles “que bonito” y claro… ¿para que se van a esforzar si con cualquier cosa vale?
En fin… la generación Y ya está aquí… Y como en todo, muchas veces, los monstruos, los creamos nosotros… Ah y Sr.Navarro, a estos, les importa un pito sus radares, sus leyes y sus límites de velocidad, porque ya se encargará “papa” de pagar la multa.
Pericogonoperro

















Fue y sigue siendo buen artículo, sin lugar a dudas.