Son artículos interesantes, y tú prefieres que la poliédrica realidad que reflejan sea parcial hacia un lado en unos, y parcial hacia el lado opuesto en otros. Pudiendo así servir de munición intelectual para las metralletas de las dos partes en conflicto.
Mi personal e intransferible opinión es (redundando por última vez en lo que ya expuse) que sería mejor que en cada uno de ellos izquierdas y derechas se dieran cuenta de la endeblez de los cimientos sobre los que han edificado sus cerrados y cerriles “castillos ideológicos”. Que todos se avergonzaran a la vez y por igual de su basura interna. Nada más…, saludos y… cuentas con mi interés.
]]>Si en este artículo toca hablar del fascismo de izquierdas, una izquierda que nació con un ideal y que en nada se corrompió hasta convertirse en auténticas dictaduras no significa automáticamente que sea de derechas, y si en un artículo digo que el Real Madrid juega bien no creo que sea de recibo recriminarme por no decir que el Barça lo hace también para ser centrado, ya hablaré del Barça en otro artículo y señores, como ya he dicho.
]]>El fascismo de izquierdas. La ley del péndulo en perpetuo funcionamiento. Las víctimas que acaban convirtiéndose en verdugos. Una vez termina el péndulo de oscilar hacia un lado comienza a continuación a hacerlo hacia el opuesto, y lo hará hasta el final, hasta que no pueda más…, para luego iniciar el camino inverso. Así es la vida. Así son las leyes del Universo.
El fascismo de izquierdas. Estimado Pericogonoperro, empujas con ímpetu el péndulo hacia un extremo. Quizás piensas que con sobrados motivos. Creo notar ira y resentimiento en tus palabras, te centras en el daño causados por unos y obvias el causado por los contrarios alegando que ya pasó y todas esas cosas. Pero no es así, el fascismo existe en el ámbito personal, en el laboral e incluso en el familiar, e incluso (paradojas de la vida) entre los mismos anti-fascistas. Existen verdaderos fascistas en los medios de comunicación vomitando odio y activando incendios con la esperanza de que los propague la plebe afín a sus ideas.
Yo creo que lo mejor es intentar poner el jodido péndulo del odio en el centro antes de que le salte un ojo a alguien. Sí, en ese centro al que, según tus palabras, dices pertenecer políticamente.
Para vestir a un santo no hay que desvestir a otro. Y para condenar a un criminal no hay que menospreciar el daño que haya hecho otro criminal. Criminales los dos. Así, clara y rotundamente, sin lugar posible a malas interpretaciones. Condenables los dos. Porque son lo mismo vestidos con ropas distintas. Y como son lo mismo se les debe mencionar juntos y no por separado. Cuando alguien lea tu artículo será muy feliz, como eres inteligente serás plenamente consciente de ello, porque alimentarás su fanatismo anti-izquierdista.
Si de verdad eres una persona centrada, te sugiero (no estás obligado a darme el gusto, por supuesto) que englobes ambos extremismos en el mismo paquete y los condenes por igual. Que es lo que se merecen.
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