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La verdad os hará libres... y es cierto, el problema es que muchas veces no se quiere llegar a la verdad, ya sea por miedo, por ignorancia o por interés.

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Siguiendo con la línea de artículos que hace unos días abrimos sobre la lectura y reflexión de la Biblia, vamos a seguir indagando en el Antiguo Testamento que como ya dije en el artículo pasado, es un “pegote” dentro de las enseñanzas del Dios de Jesús (no voy a repetirme por lo cual para aquellos que no leyerais el artículo anterior os lo aconsejo en el siguiente enlace “reflexionando con la bíblia” ).

El Génesis como ya comenté se ha de tratar con una especie de “cuento”. Nunca se puede tratar nada de lo que en la Biblia se cuenta como algo exacto y detallado, hay que intentar quedarse con la idea, el motivo y sobre todo intentar entender que esto está escrito para personas de hace más de 2000 años, y que por lo tanto no es aplicable ni nuestros valores ni nuestra vida actual.

En Génesis 18-21 nos cuenta como un Dios personificado en una persona humana acompañado de 2 varones que va a bajar a Sodoma y Gomorra a ver si han obedecido sus ordenes “voy a bajar, a ver si sus obras han llegado a ser como el clamor que ha venido hasta mi, y sino lo sabré”. Tomando este texto literalmente la pregunta que cualquier lector podría tener es que si es Dios ¿no lo sabe todo? Entonces ¿por qué tiene que bajar a comprobar algo que él ya deberá saber? Y sobre todo ¿Qué pasa con el libre albedrío? ¿Por qué esa insistencia versículo tras versículo durante todo el antiguo testamento en destruir, castigar, aniquilar a todo aquel que no esté de acuerdo con su palabra? Vuelvo a repetir choca con el concepto de Dios bondadoso.

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Destrucción, miedo, horror, matanzas, sangre... todo siempre presenta dentro del antiguo testamento ¿que clase de Dios permitiría esto? desde luego el de Jesús no.

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En Génesis 21 10-13 leemos “Y dijo a Abraham echa a esa esclava y a su hijo, pues el hijo de una esclava no ha de heredar con mi hijo, con Isaac. Muy duro se le hacía esto a Abraham por causa de su hijo, pero le dijo Dios ”. Ya hemos comentado que en aquella época las mujeres eran poco menos que las cabras, que eran vendidas y utilizadas como simple mercancía, pero que un Dios diga que se trate a la esclava de esta manera, cuando en los capítulos anteriores del Génesis indica que, también por mandato de este Dios, tenía que embarazar a esta misma esclava da que pensar, en mi modesta opinión, que aquí más que la palabra de Dios había la justificación del hombre. (Me acuesto con tu esclava porque Dios me lo ha dicho… amén). Me reitero, choca frontalmente con un Jesús bondadoso amante de las mujeres, defensoras de sus derechos (casi se podría decir que fue el primer feminista) y del Dios del amor con estas “salvajadas”.

Jacob, ese tan famoso y que a tanto nos suena, en Génesis 25 nos cuenta que era un autentico “sinvergüenza”, donde el engaño para conseguir sus fines era práctica común en él, en Génesis 27 versículos 1 al 24 nos cuenta la historia de cómo Jacob se hizo pasar por su hermano Esaú que era el primogénito para que su padre, ciego, le diese la bendición y con eso la herencia de todos sus bienes. Curiosamente un personaje de semejante catadura moral es ensalzado en Génesis 28 y 29 en la famosa “escalera de Jacob” que según cuenta la Biblia este personaje tuvo un sueño, soñó que había una escala que, apoyada sobre la tierra subía hasta el cielo, y que por ella subían y bajaban los ángeles de Dios. Yahvé le dice que va a tener muchas tierras, bendiciones, que es su hijo predilecto, bla, bla bla… dejando claro quienes son los encargados de escribir “la historia”.

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La esclava egipcia. Lejos de esta imagen dulce que a todos nos presentan el Génesis describe una realidad pasmosa, la mujer era tratada poco más que como un trozo de carne con menos valor que una cabra. Lo que choca es que Yahvé defendía y hasta fomentaba ese modo de vida quedando bien palpable en el Génesis

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Una práctica muy habitual, no solo consentida sino fomentada por “este Dios” del antiguo testamento es el “embarazar” a las esclavas de sus mujeres, en cuanto la mujer daba síntomas de esterilidad rápidamente los hombres se acostaban con las esclavas y tenían hijos, digamos así que era habitual los “harenes” que como ya he dicho, muchas veces eran “fomentados “por este Díos más cerca de lo terrenal que de lo divino.

En Génesis 29 se describe como Jacob poco más que “compra” a la hija menor de Labán por 7 años de servicio, pero le dan gato por liebre y le cuelan a la hija mayor (como vemos se compraban y vendían las mujeres) y entonces, como la que quería era la menor, estuvo otros 7 años de servicio para “comprar” a la menor también. (Un pequeño inciso, hay que darse cuenta que en la Biblia se repite mucho el 7, 7 años, setenta veces siete, como un número místico, por ello no ha de creerse que Jacob estuviera 14 años para conseguir a las dos mujeres, solo indica que estuvo “mucho tiempo” ).

Una demostración que el Dios del antiguo testamento dista de ser un Dios bondadoso se puede ver en Génesis 29 30.21 “Viendo Yahvé que Lia (la hija mayor) era desamada, abrió su matriz (o sea que la hizo muy fecunda) mientras Raquel (la hija menor) era estéril. Con esta actitud este Dios crea una situación tensa entre las dos hermanas de odio y rencor, apuntándonos en los siguientes capítulos del Génesis como vuelven a entrar las esclavas en esta historia quedándose también embarazadas, quedando el cómputo de la siguiente manera, Jacob se estaba acostando con:

  • Lia (la hermana mayor)
  • Zelfa (la esclava de la hermana mayor)
  • Raquel (la hermana pequeña)
  • Bala (la esclava de la hermana pequeña)

Y todo fomentado por este “Dios”… vuelvo a reiterar, aquí me parece que hay más cuestión “humana” de autojustificación que de divino (me acuesto con las cuatro porque Dios me lo dice).

Horror y miedo, una constante de este Dios del antiguo testamento

Pero siguiendo con la lectura vemos como este Jacob lejos de ser un personaje a tener como modelo es un autentico caradura, en Génesis 31 leemos como Jacob engaña a Labán y sale huyendo con todo el dinero y vienes, en Génesis 31 20-21 leemos: “Jacob engaño a Labán y no le dio cuenta de su huida. Huyó con todo cuanto tenía, y ya en camino atravesó el río y se dirigió al monte de Galad”. Para mas inri, en Génesis 31 26 leemos “Yahvé dijo guardate de decir a Jacob nada, ni en bien ni en mal” (esto dicho a Labán)… en fin… los caminos del señor son inescrutables, pero los del Dios del antiguo testamento son algo más.

En Génesis 34 versículos 25 al 31 vemos que la familia de Jacob no era mejor que el propio Jacob. Engaños, traiciones… y matanzas. “Al tercer día, cuando estaban con los dolores, dos de los hijos de Jacob Simeón y Leví, hermanos de Dina, penetraron sin peligro en la ciudad, espada en mano, y mataros a todos los varones. Pasaron a filo de espada a Jamor y Siquem, su hijo; y sacaron a Dina de la casa de Siquem, salieron. Los hijos de Jacob se arrojaron sobre los muertos, y saquearon la ciudad, por haber sido deshonrada su hermana”. Cuando aquí hablan de “deshonrar a su hermana” lo hemos de ver al estilo más radical, es decir, como la hermana se fue con uno “no circuncidado” entonces está deshonrada porque no es de la “endogamia racista” (es curioso como este pueblo que ha sufrido en sus propias carnes los holocaustos más horribles tengan sus raíces en lo más racista que existe e incluso, llegan a serlo en la actualidad).

Para finalizar una frase que no tiene comentario ninguno y que refleja lo que venimos diciendo en estos dos artículos dedicados al Génesis.

Génesis 38 8: “Er, primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Yahvé y este le mató”

Pericogonoperro

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