Hace tiempo que no escribo un artículo digamos así “científico” y creo que va siendo hora. En la línea de aquellos artículos que escribí sobre como viajar más rápido que la luz o como engañar a la naturaleza para crear campos de fuerza, hoy voy a escribir sobre algo que se han hecho muchas películas y se han escrito muchas novelas: La teletransportación.
Primeramente habría que definir la teletransportación para contestar si es posible, entendemos como teletransportación la posibilidad de enviar materia de un punto a otro a través de medios, sigamos así, telemáticos, donde la materia se convierte en energía y se traslada vía aire, cable, fibra óptica o algún otro medio aún no inventado de un punto a otro. Está claro que con nuestros conocimientos la teletransportación está tan lejos de ser una realidad como que los Neandertales inventasen el avión, sin embargo si reflexionamos detenidamente sobre el tema podremos llegar a la conclusión que la teletransportación no es una idea tan descabellada.
Este problema lo podemos afrontar desde dos puntos de vista bien diferenciados, uno es el expuesto anteriormente, descomponer la materia en energía (ya demostró Einstein que era posible ratificado con la propia teoría de supercuerdas) y transmitir esta, para luego recomponerla nuevamente tal y como la habíamos descompuesto, pero existe otra manera de teletransportación que casi no se ha tocado (en las películas sobre todo) pero que es tan teletransportación como la primera, y es solo transmitir la información de la materia y recomponerla en el otro lado.

Hay tantísimas partículas subatómicas que es prácticamente imposible saber el estado de cada una de ellas en el momento de la transportación. El principio de incertidumbre también es un gran problema para ello (según este principio es imposible saber la velocidad y la posición de una partícula al mismo tiempo).
Las partículas subatómicas que forman todo (incluido nosotros) tales como electrones, protones, neutrones, quarks, etc. Son todos iguales en el universo, el electrón no difiere en nada uno de otro (que en la actualidad y con nuestra corta inteligencia y tecnología sepamos) dándole su identidad el spin (hacia donde gira), el sitio que ocupa dentro del átomo y como se interrelaciona con las otras partículas subatómicas que tiene alrededor, por ello si somos capaces de coger todas las partículas subatómicas e introducirles la información de la materia de origen, obtendríamos un objeto exactamente igual (y cuando digo exactamente es exactamente) y por tanto se podría decir que hemos teletranspotado el elemento del punto A al punto B, lo que pasa es que nos encontramos con un par de cuestiones digamos así “filosóficas”.
En primer lugar al transmitir solo la información de A a B y crear un nuevo objeto, nos encontramos que al final tenemos 2 objetos exactamente iguales, uno en A y otro en B y esto a la hora de teletransportar tartas de manzana sería genial, pero ¿y al teletransportar seres humanos? Nos encontraríamos con 2 personas iguales pero distintas desde el momento de la teletransportación, teniendo fuertes connotaciones religiosas y filosóficas como ¿es teletransportable el alma (para los creyentes) o la consciencia (para los no religiosos)? Y si es así ¿No pasaría el hombre a ser Dios creando seres humanos a su imagen y semejanza? Ciertamente unas preguntas que entran dentro del campo de lo metafísico y no de la ciencia.

Somos incapaces aún de transformar materia en energía de una manera controlada para la teletransportación
Pero como ya he dicho estamos aún muy lejos de alcanzar tan siquiera el poder teletransportar un átomo, ya impensable todo un cuerpo lleno de miles de millones de billones de partículas subatómicas, cada una con su correspondiente información a ser transferida. Suponiendo que fuéramos capaces de leer esta información ni todos los ordenadores del planeta juntos serían capaces de capturar la información necesaria para teletransportar un gramo de materia, y eso si supiéramos como conseguir esta información.
El otro sistema es aún más complejo que este, ya que no solamente tenemos que mandar la misma información sino que descomponer la materia en energía, transmitirla y luego transformar esa energía otra vez en materia, pero siguiendo la pauta de desintegración, es decir que aún el proceso sería más complejo que el anterior.

Somos como un Cromagnon intentando comprender el funcionamiento de un avión cuando intentamos acceder a los secretos de la teletransportación
Ni que decir tiene que somos incapaces de descomponer materia en energía de una manera controlada (lo hacemos pero en forma de bombas atómicas y centrales nucleares pero con elementos altamente radioactivos) y somos incapaces de ni tan siquiera conseguir de la energía obtener masa, es que ni sabemos por donde empezar, por ello el pensar en descomponer masa en energía, de una manera ordenada, codificar la información, transmitirla y recomponerla en el punto de destino exactamente igual que se descompuso en el punto de origen, a día de hoy, solo es posible en las películas de ciencia ficción.
Lo dicho, aún estamos a muchos años de poder, ni tan siquiera, soñar con teletransportar nada, es más, es mucho más fácil y viable que antes construyamos naves espaciales que vayan más rápido que la luz y hasta es más viable una máquina del tiempo o viajar a través de un agujero de gusano, pero que no se sepa hacer no significa que no se pueda hacer, y lo dicho, para nosotros la teletransportación es como para un Cromagnon un Boeing 747.
Pericogonoperro.




















Esto de la teletransportacion seria una buena idea para. Podriamos meter a todo el congreso y el senado y gobiernos autonomicos varios en una maquinita de estas y teletransportarlos hacia algun planeta que este bien lejos.
Asegurandonos logicamente que no puedan volver.
Yo creo que muchos de nuestros políticos han sido teletrasportados desde otros planetas al nuestro. Lo que pasa es que no tendrían perfeccionado el invento y al materializarse donde tenía que estar el cerebro se puso el culo y viceversa.
Este post da para mucho..
Tienes razon, es una posibilidad a tener en cuenta.
Tambien puede ser que en sus planetas de origen como estaban hasta los huevos de ellos y no sabian ni donde meterlos pues nos los colocaron a nosotros.
Excelente el artículo! muy bien explicado en especial el concepto que conforma la piedra angular de la ciencia “que no sepamos como hacerlo no indica que sea imposible”
En cuanto a los políticos… No vale la pena incluírlos acá, su diminuto cerebro, nuevito y sin estrenar no les parmitiria comprender ni lo más mínimos de estos conceptos… Ellos son solo materia primaria. Jajaja