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Stalin, posiblemente el mayor asesino de la historia

Stalin, posiblemente el mayor asesino de la historia

El editorial de “El Mundo” del día 6 nos demuestra que en todo el mundo cuecen habas a la hora de olvidarnos, o mejor dicho, de “autolobotomizarnos” las aberraciones históricas que nuestros ancestros han realizado en la historia moderna.

El hecho viene a raíz del aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, donde se cometieron autenticas atrocidades, pero por uno y otro bando, pero la negación sistemática de algunos políticos y dirigentes parece el patrón mundial que rige nuestro mundo.

Ya he dicho muchas veces la obsesión de los políticos españoles por querer manipular la historia de la Segunda República y de la Guerra Civil, la propaganda para niños crédulos que la República era un valuarte de libertades y derechos, y que los Nacionales, poco más que monstruos asesinos masacraban al pueblo subyugados a sus macabros designios, mientras los republicanos iban repartiendo flores y golosinas al pueblo. Esto que es una clara exageración es lo que nos quieren vender los gobiernos “progres” actuales, con el beneplácito de los “acomplejadillos” de la pata derecha.

Pero vemos que en Europa ocurre lo mismo, así que me voy a permitir exponeros lo que comenta “El Mundo”:

La celebración del 70 aniversario del comienzo de la II Guerra Mundial ha reabierto las diferentes interpretaciones sobre lo que fue el mayor conflicto de la Historia y el acontecimiento más relevante de nuestro tiempo. Nadie discute ya que la contienda fue provocada por la agresividad del régimen nazi, que, tras reocupar el Sarre, anexionarse Austria, hacerse con los Sudetes e invadir Checoslovaquia y Polonia, forzó a las democracias parlamentarias de Francia y Gran Bretaña a defenderse del expansionismo territorial e ideológico de Hitler.

Pero sigue habiendo distintas interpretaciones sobre muchos aspectos esenciales de la II Guerra, cuya visión varía en función de la ideología o la nacionalidad desde la que se aborda un conflicto en el que perdieron la vida más de 60 millones de personas. Sin ir más lejos, hemos sido testigos esta semana de las diferentes concepciones de los dirigentes europeos, que han valorado los mismos hechos históricos desde prismas bien diferentes. Sus manifestaciones revelan que sigue existiendo un larvado negacionismo sobre acontecimientos que incomodan las conciencias y cuya responsabilidad resulta muy difícil de asumir.

Ahí está el ejemplo de Putin, que tuvo que admitir de mala gana la perversidad del pacto entre Molotov y Ribbentrop que facilitó a Hitler la invasión de Polonia, pero que sigue sin reconocer la responsabilidad de Stalin en la matanza de Katyn ni las atrocidades del Ejército Rojo en Alemania durante los últimos meses del conflicto, todavía hoy un tabú. Mientras Putin se empeña en reivindicar a Stalin, los británicos siguen sin reconocer que los bombardeos de Dresde y otras ciudades alemanas fueron totalmente innecesarios y que su única finalidad era castigar a los alemanes.

Hay también una polémica todavía abierta sobre las responsabilidades del pueblo alemán, que cerró los ojos en buena parte ante los planes expansionistas y de limpieza étnica de Hitler. Lo cierto es que el dictador nazi puso en práctica métodos criminales a gran escala y ordenó exterminar a la población civil de Polonia y Rusia. Su mayor iniquidad fue sin duda el Holocausto, un genocidio que provocó la muerte de cerca de seis millones de judíos, hecho incontrovertible que una minoría fanática sigue sin admitir.

Truman, el hombre que ordenó matar a más de 200.000 civiles por la paz atómica

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Pero ¿por qué ese afán del mundo actual por ocultar o maquillar la verdad sobre guerras que han ocurrido hace más de 70 años? La respuesta es muy sencilla, porque la sociedad actual mundial, aún sigue viviendo sobre los cimientos que se construyeron en esa segunda guerra mundial.

Lo mismo que en España aún seguimos viviendo (gran parte gracias a los gobiernos del PSOE que lo han utilizado como arma política) esa guerra civil, ya que los partidos de corte marxista como el PSOE aún quieren ganar la guerra,  aún hablan de fascistas, porque les viene muy bien etiquetar de facha a todo lo que no piensa como ellos, estos socialistas modernos de puño en alto en una mano, y las llaves del Audi A8 en la otra mientras reparten limosna al pueblo, y encima diremos “que buenos que son”.

En Europa, aunque no a los niveles de estupidez que ocurre en España, también tienen sus rencores y remordimientos, una Rusia, heredera de aquel monstruo llamado URSS, valuarte de las libertades democráticas de los trabajadores, diría Carrillo y la Pasionaria, tan maravilloso que tuvieron que construir un muro para que los trabajadores de occidente no fueran al paraíso soviético (esto aún hay que oírlo de boca de algunos dinosaurios carrillistas), que cuando les hablan de los genocidios y asesinatos de Stalin, ese asesino de masas, pues quieren cambiar la historia mundial y negarlo.

No necesita presentación

No necesita presentación

O los crímenes de la Alemania Nazi, los genocidios con los Judíos, de tal horribles que fueron, de un sin sentido para una civilización medianamente avanzada, tan incalificables que un sector cada vez mayor del pueblo alemán (sobre todo las nuevas generaciones) comienzan a negarlo, y a decir que son inventos.

En fin, que el mundo sigue viviendo en el pasado, algunos más (como es el caso de España) y otros quizás menos (como Europa), pero está claro que quien olvida su historia, está condenado a repetirla, y no hay que olvidarla para que monstruos como Hitler, como Stalin, no vuelvan nunca a poner en peligro la paz mundial, pero no hay que confundir la “memoria histórica” con el vivir en el pasado, pasemos página y miremos al futuro.

Pericogonoperro

5 Responses to “En todos sitios cuecen habas”

  1. John Reed dice:

    Los republicanos actuaron en la Guerra Civil para DEFENDERSE de una sublevación fascista apoyada militarmente por Alemania e Italia, por lo tanto no se puede poner en el mismo plano la violencia del agredido que lucha por sobrevivir y se defiende junto a la violencia del agresor que trata de exterminar al oponente político.

    Tampoco es de recibo poner en el mismo plano a Hitler y a Stalin simplemente porque no tienen absolutamente nada que ver. Hitler agredió a la URSS con la invasión de la Operación Barbarroja en 1941, Hitler entró en la URSS a sangre y fuego a destruir la obra de la primera Revolución obrera de la historia de la Humanidad. Stalin guió a su pueblo en una guerra de defensa y liberación donde al invasor se le dio a probar su propia medicina. No es lo mismo.

    • pericogonoperro dice:

      En mi modesta opinión tienes un concepto de la historia bastante corto y distorsionado ya que en la república (o incluso antes desde el pacto de San Sebastián) los republicanos intentaron, desde 1931 “exterminar” al adversario político, y sino te recuerdo ¿quienes mataron a Calvo Sotelo causa detonante del levantamiento del 36? en fin, las cosas no son tan simples como tu las pintas.

      Lo de Stalin… sinceramente ni lo voy a contestar ya que es una demostración palpable de un desconocimiento de la historia que sonroja.

  2. MarioSlipknot dice:

    Sinceramente no apoyo a ninguno de los personajes citados arriba, yo me defino marxista, no estalinista, lo que pasa esque la gente tiende mucho a generalizar, y claro, en seguida los marxistas somos del PSOE, somos estalinistas, y así no es la cosa, en principio quiero dejar claro que el PSOE ya no es marxista, es un partido neoliberal, y en segundo lugar aclarar que los verdaderos marxistas no somos estalinistas, ya que no supo la esencia del marxismo y se la pasó por el forro. Por otro lado comentar que la 2ª República tuvo sus pros y sus contras, pero jamás apoyaré a aquellos que iniciaron una guerra y derrocaron el gobierno legítimo español al cual no le había dado tiempo a realizar casi ningún progreso, por eso digo, ¿qué coño queríais? ¿Con 5 años se puede cambiar radicalmente un país para bien? Sinceramente, no lo creo.

    • pericogonoperro dice:

      Solo responderte que en 1934 el PSOE intentó derrocar la república que por entonces era gobernada por los radicales de Leroux y que, aunque la CEDA (partido de derechas de entonces) ganaron las elecciones en el bienio 34-36 no se les dejó gobernar, años atrás el intento de la derecha en la Sanjurjada que fue, siendo generosos, una patochada del general Sanjurjo con unos “amigos”. El problema es que a segunda república nació muerta desde que fue sectaria con unos partidos radicalizados por ideas marxistas por un lado e ideas fascistas por el otro, y ahí es imposible que exista ninguna democracia.
      ¿Que hubiera pasado si no hubiera habido levantamiento en 1936? posiblemente hubiera habido otro levantamiento, quizás proletario a la usanza de la URSS en 1917, o quizás simplemente la república se hubiera travestido poco a poco hacia esas “democracias” que todos conocemos en latinoamérica de corte marxista. Decir que en 1936 la segunda república era un baluarte de libertad y democracia, cuando vivía en un estado de emergencia continuo, ratificado por las cortes cada 3 meses (creo recordar) y con libertades recortadas es poco más tener un desconocimiento total de lo que de verdad fue la segunda república, solo hay que coger las hemerotecas de la época y las actas de las sesiones donde “sus señorías del PSOE” amenazaban con un “baño de sangre” si en 1936 volvían a ganar las derechas, todo “muy democrático” o como se dió “paseillo” a Calvo Sotelo por las milicias de izquierdas, detonante para que Franco se adjuntase al levantamiento que el general Mola ya tenía planeado de antemano.

      Que el PSOE abandonó el marxismo… de cara a la galería si, pero de cara a sus actos está claro que no, solo hay que ver lo que el Sr.Zapatero lleva haciendo 6 años, que ni su antecesor Felipe González se atrevió a tanto.

  3. FranMag dice:

    Recientemente he vuelto a leer una joya de la Literatura llamada: “Rebelión en la Granja”. En esta ocasión con el famoso prólogo del autor que nunca se llegó a incluir en la primera edición del libro.

    Es fascinante. Nada, absolutamente nada que puedan decir las personas de ideología de “centro” o de derechas es más atroz que lo que dice un honorable izquierdista como Orwell sobre ese horror que fue el Stalinismo y el propio Stalin.

    Cómo esas nobles ideas se van retorciendo, cómo son secuestradas e instrumentalizadas a mayor gloria de un dictador cruel y sanguinario. Cuánto tardaron en darse cuenta los intelectuales de izquierdas a este lado del telón de acero. Solo empezaron a abrir los ojos ante aquel horror y a quemar sus carnés del partido comunista cuando ante sus narices los tanques soviéticos aplastaron la primavera de Praga.

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