No me imagino de lo que sería capaz de hacer si a un hijo mío le hacen algo así, pero que se acuerda toda su vida de que no debe joder a nadie de la familia de Lothar es seguro.
Respecto a lo de los factores educativos, pues está claro, aquellos polvos traen estos lodos. Al final, la avaricia nos ha envenenado, y nos ha llevado a una situación de difícil vuelta atrás en 30 años. Antes, en la unidad familiar, uno de los dos miembros (me da igual miembro que miembra, aunque lo habitual es que fuera el miembro) trabajaba, los salarios eran lo suficientemente dignos para la existencia de la familia. No se iba sobrado, pero se cubrían las necesidades y era una buena experiencia vital para educar a los hijos en la austeridad.
Pero llegó la “revolución femenina”, y las mujeres empezaron a jugar “a ser hombres” solo que con una diferencia: mirar más por su ego que por su familia (cosa que el padre nunca ha hecho, ya que en la tradición familiar de mi tierra, el padre lo primero que hacía al recibir el sueldo era entregar el dinero a la mujer para la administración, y nunca ha puesto un solo reparo a meter las horas necesarias para llevar dinero a casa). Antes, cuando una mujer trabajaba, era por muy alta necesidad, y generalmente era un trabajo que se compaginaba con la vida familiar.
El hecho de que la mujer trabajaba fuera redundaba en unos mayores ingresos, que daban más estabilidad económica a la familia. Un proceso de acomodamiento que provocaba un efecto llamada en las otras mujeres. Con las necesidades cubiertas comenzaron las familias (de trabajadores) a comprar segundas viviendas, coches, ropas de más coste, etc. “progreso” que se llama.
Pero claro, todo eso ha traído un “chute” de la demanda, que ha acarreado un aumento desorbitado de los precios, que no de los sueldos. Entonces para cubrir las necesidades, ya no bastaba con que uno trabajase. Ahora los dos a trabajar, y esta vez por puñetera necesidad.
Y los niños que?? los niños, sin un referente vital, sin una persona que les tire de la oreja si hacen algo mal, y sin alguien que les dé un achuchón cuando hacen algo bien. Sin media pauta de disciplina (todos sabemos lo que son los abuelos o lo poco que se implica una canguro). Un niño lo que necesita son pautas, rutinas, que es lo que le va a ayudar en el futuro. Uno no se hace responsable de la noche a la mañana cuando cumple X años, sino que lo hace día a día.
Es decir, que dejamos funciones educativas, que incluso se notan semánticamente en las denominaciones, pues cuando era niño, a los seis años ibas a “ENSEÑANZA General Básica”, mientras que ahora vas a “EDUCACIÓN Primaria”. Los niños, educados desde casa, si no, mal, ya que es mucho más fácil educar a un solo niño de dos años, que que sea educado a los 6, repartiendo el esfuerzo educativo entre otros 20 niños. Y si encima le castigan al niño porque ha hecho algo, no mal como tarea didáctica, sino impropio de compañerismo, de portarse mal, vamos a montar el pollo al profesor. Que narices queremos??? Que nos los eduquen (cuando no lo hemos hecho), pero que no aprendan que todo lo que haces mal tiene sus repercusiones??? En mis tiempos, si venías con el moflete hinchado de un sopapo porque te habían pillado hablando en clase y no te habías callado ni a la de tres, pues lo normal es que en casa, si no otro sopapo, tranquilamente te qeudabas sin merendar y sin salir a jugar.
Los niños necesitan un referente moral y de comportamiento. Especialmente en los padres, que deben ser ejemplos, ya uqe los niños son como esponjas. Un padre no puede nunca estar constantemente castigando al hijo por decir tacos cuando él se está constantemente cagando en el de arriba. No puede decir que no debe pelearse con los niños cuando le agarra del pecho a un vigilante de la OTA porque le ha puesto una multa de no pagar el ticket. Cuando ya tienes las pautas de comportamiento depuradas, lo que tienes que hacer es compartir el tiempo con el niño y crear lazos de confianza, orientarle en las tareas y compartir el juego.
Y direis todos: “sí, esto está de p**a madre, pero el mundo está lleno de cabrones, y si vas de ‘buenrollito’ te caen más palos que en la caza de la culebra”. Y teneis razón bajo mi parecer. Pero la labor educativa es también dotar al niño de los recursos para defenderse. Y enseñarle en qué límite tiene que olvidarse transitoriamente de lo aprendido y meterle una ostia como dios manda a quien sobrepase claramente ese límite.
Nuestra labor como padres es desarrollar un producto en lo físico y lo mental con los recursos y herramientas que tenemos para que la persona que formemos se valga por sí misma, que sea cabal, coherente y honrada, además de trabajadora.
Otro factor es la liberalización de la tele sin tener un código ético definido que porteja a la infancia. Lo que no es normal es que en 1990 venga la televisión privada (Antena 3 y Tele 5), y veamos a las 9 y media un programa de variedades con tías medio en pelotas (VIP Noche, tele 5) o un concurso de antena 3 donde el mérito era pasearse con un carro en un supermercado y llenarlo con una lista en 5 minutos (Antena 3, presentado por enrique simón). Mucho mejor ver “el tiempo es oro”, que por lo menos te enseñaban a cómo buscar cosas en las enciclopedias. Vale que los programas descritos de aquel entonces son tremendamente “mojigatos” comparado con lo que hay ahora, pero claro, una bola de nieve a 3000 metros es un alud a cota 1000. Nulo control parental televisivo y dejación de funciones como padres, pues los niños hipnotizados, colocados ante la tele, TV-Yonkies que montan el pollo a la hora de cenar porque quieren terminar de ver el programa X que, encima, es impropio para su edad.
Pero creo que esos tiempos que he descrito, han pasado al baúl de los recuerdos. No es que “cualquier tiempo pasado fuera mejor”, como las coplas de Manrique, pero creo hemos evolucionado por evolucionar, hemos ido ciegos adelante olvidando quiénes somos, de dónde venimos y marginando cualquier principio personal con tal de tener un coche más grande que el del vecino. Con independencia de que al vecino y a tí os lleguen sendas cartas del BBVA con la certificación de que os sacan 400 euros de la cuenta sólo alimentar con cosas un ego y una personalida hambrienta de otras muchas cosas… Si por lo menos te compraras el cochazo después de haber ahorrado y enseñarle a tu hijo cómo ahorras, además de evitarte gastar un pastón en costes financieros (intereses bancarios), enseñarias a tu hijo el valor de ahorrar…
En fin, “país, país”… pero también “paisanos, paisanos”…
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